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Greenpeace Austria pide al Gobierno retirar la grava con amianto enviada a Hungría

Sopron: detectan grava con amianto
Grava con amianto en Sopron Derechos de autor  MTI
Derechos de autor MTI
Por Beatrix Asboth
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Las autoridades austríacas sabían desde hace décadas del problema del amianto, pero no actuaron. Según un investigador de Greenpeace Austria, Hungría gestiona este asunto de forma ejemplar.

Las autoridades austríacas ignoraron durante décadas la contaminación por amianto, sostiene un experto de Greenpeace Austria. El investigador Stefan Stadler explicó que la organización solicitó numerosos documentos oficiales, de los que se desprende de forma clara e irrefutable que las autoridades de Burgenland conocían desde hace décadas el problema del amianto. Desde 1990 está prohibido en Austria el uso y el vertido de piedras con contenido de amianto.

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"Ni siquiera las sentencias judiciales relativas a la contaminación por amianto de los productos de cantera han tenido consecuencia alguna", subrayó Stadler, que añadió que no es casual que Péter Magyar planteara la sospecha de corrupción en su rueda de prensa en Viena.

¿Qué canteras se han cerrado?

Las rocas con alto contenido de amianto se encuentran en cuatro canteras de Burgenland: Pilgersdorf, Bernstein, Rumpersdorf y Badersdorf. Estas instalaciones no se clausuraron hasta diciembre de 2025, pese a que los problemas de salud asociados al amianto se conocen desde hace décadas. El Ministerio austríaco de Medio Ambiente ya emitió en 1995 una advertencia sobre los riesgos de la grava contaminada con amianto, pero la explotación no se detuvo. Esa grava contaminada se extendió en calles de pueblos y en las inmediaciones de escuelas y hospitales, así como en parques infantiles.

Stefan Stadler explicó que fue la investigación de Greenpeace la que permitió reconstruir el destino del material procedente de las canteras. "Según los análisis oficiales de las muestras, el contenido de amianto de los productos de cantera oscila entre el tres y el 100 por ciento. Se han tomado más de 50 muestras en numerosos lugares y se ha detectado amianto en grava, asfalto triturado y arena".

Un escándalo transfronterizo

El escándalo estalló en Austria en enero de 2026, pese a los intentos de las autoridades de Burgenland de restar importancia a la gravedad del problema. "En Burgenland se creó de inmediato un grupo de trabajo que desde entonces solo ha realizado mediciones de la calidad del aire y ha ordenado actuaciones puntuales en algunos lugares, por ejemplo donde se depositó grava con amianto. Greenpeace no participó en la rueda de prensa de presentación de ese grupo de trabajo. Nos dirigimos al Gobierno regional de Burgenland y al propio grupo, pero rechazaron todas nuestras peticiones", relató el experto.

En este mapa se puede ver dónde se han depositado piedras con contenido de amianto: https://greenpeace.at/news/asbest-ostoesterreich/

El problema afecta a varios estados federados en Austria. Solo en 2025 las canteras extrajeron aproximadamente un millón de toneladas de materia prima, lo que implica que se pusieron en circulación varios millones de toneladas. Las minas suministran material por lo general en un radio de unos 100 kilómetros, y en casos concretos incluso en un perímetro de 200-300 kilómetros. Burgenland y las provincias occidentales de Hungría son las regiones más afectadas. Según las estimaciones de Greenpeace, solo en Austria podrían verse afectadas varios cientos de miles de personas.

En Hungría el material con amianto se ha utilizado en municipios de las provincias occidentales, cercanos a las minas austríacas. La razón principal es que las piedras solo tenían que transportarse unas pocas decenas de kilómetros, de modo que el coste del transporte era más bajo.

Descontaminación: cada uno lo hace a su manera

Stefan Stadler destacó que existen enormes diferencias en la manera en que los distintos estados federados gestionan la contaminación por amianto, que supone un grave riesgo para la salud. Burgenland ha creado un grupo de trabajo que intenta minimizar el problema. Estiria sigue sin actuar a día de hoy. La región de Baja Austria ha constituido un grupo de expertos y ha iniciado trabajos de descontaminación en numerosos lugares, entre ellos carreteras, rotondas y bordillos. Es el único estado austríaco que ha respondido a los informes de investigación de Greenpeace y que también ha mantenido consultas técnicas con la organización ecologista.

Stefan Stadler, analista científico de Greenpeace
Stefan Stadler, analista científico de Greenpeace Stefan Stadler

Stadler: "Nada es comparable a la reacción de Hungría"

El investigador de Greenpeace elogió la reacción de las autoridades húngaras. "En Hungría se ha cartografiado dónde se encuentra el material con contenido de amianto. Se celebró un foro público y se difundieron numerosas recomendaciones para gestionar la crisis, por ejemplo limpiar las superficies interiores con métodos húmedos, limpiar las patas de los animales domésticos y evitar ventilar las viviendas en tiempo seco y ventoso. Además se habilitó una línea telefónica para comunicar casos sospechosos de amianto. En Austria no se ha hecho nada, a pesar de que el escándalo es público desde enero", afirmó.

En Austria, a medida que Greenpeace fue sacando a la luz más resultados de sus análisis, creció el interés de la opinión pública. Cada vez más personas empezaron a recoger sus propias muestras y a hacerlas analizar. Cientos de ciudadanos se pusieron en contacto con Greenpeace Austria y compartieron sus historias sobre posibles casos de cáncer y fallecimientos relacionados con el amianto.

"Hay quienes se toman en serio la contaminación por amianto y quienes niegan sus riesgos, es muy parecido a lo que ocurrió con la pandemia de la Covid", explicó Stadler. "Ahora lo más importante es que la población esté segura. Hay que localizar todos los lugares donde pueda haber amianto y retirar después el material peligroso para devolverlo a las minas", señaló.

Greenpeace ha propuesto reclasificar estas canteras como vertederos controlados. Además ha instado al Estado a que retire la grava enviada a Hungría. Greenpeace continuará su investigación hasta esclarecer quiénes son los responsables de este escándalo transfronterizo que afecta a decenas de miles de personas y lograr que rindan cuentas.

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