Tras 5 años de minuciosa restauración, Camboya ha presentado la estatua del Shiva danzante, una joya del siglo X reconstruida a partir de 10.000 fragmentos. La obra, de 5 metros de altura, simboliza la recuperación del patrimonio nacional tras décadas de expolio y conflictos en el país.
Una escultura camboyana con varios siglos de antigüedad ha vuelto a la vida tras años de minuciosa restauración, un momento significativo para el patrimonio cultural del país.
La estatua del Shiva danzante, una imponente escultura de arenisca de cinco metros de altura que data del siglo X, se presentó esta semana en el Centro de Conservación de Angkor, en Siem Reap.
Originaria de Koh Ker, que fue capital del Imperio jemer, la estatua representa al dios hindú Shiva con diez brazos y cinco rostros, símbolo de la energía y el equilibrio cósmicos.
El largo y complejo proceso de restauración de esta escultura de siete toneladas ha sido todo un desafío.
Se cree que fue derribada hace siglos y que posteriormente sufrió graves daños durante periodos de conflicto y saqueo en Camboya. Con el tiempo quedó reducida a más de 10.000 fragmentos.
Un trabajo conjunto de especialistas camboyanos y de la Escuela Francesa de Extremo Oriente (EFEO) permitió reconstruir la estatua a lo largo de cinco años.
Durante el proceso se catalogaron miles de fragmentos que se volvieron a ensamblar con sumo cuidado, y los expertos identificaron más de 700 uniones precisas para recuperar la figura.
Las autoridades subrayan que la restauración va más allá del logro técnico, también es un gesto simbólico de recuperación cultural que refuerza los esfuerzos por recuperar y preservar el patrimonio de Camboya tras décadas de pérdidas y expolio.
La propia Koh Ker se incorporó en 2023 a la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, lo que pone de relieve su importancia histórica y ha incrementado el interés por la región.
Las autoridades confían ahora en que la estatua restaurada pueda regresar finalmente a su emplazamiento original, para atraer visitantes y fomentar una mayor valoración del pasado milenario de Camboya.
Camboya también ha intensificado sus esfuerzos para recuperar el patrimonio perdido tras décadas de saqueos.
El mes pasado el país recibió 74 piezas culturales que habían sido sacadas al extranjero y posteriormente vinculadas al traficante británico de antigüedades Douglas Latchford.
Responsables y expertos creen que miles de reliquias camboyanas han sido traficadas fuera del país a lo largo de los años. El comercio se expandió entre la década de 1960 y la de 1990, en un prolongado periodo de conflicto e inestabilidad política que dejó muchos yacimientos históricos desprotegidos.
Para Camboya, el regreso del Shiva danzante es una muestra de resiliencia y un paso más hacia la recuperación y conservación de su historia y su patrimonio.