Newsletter Newsletters Events Eventos Podcasts Videos Africanews
Loader
Encuéntranos
Publicidad

Crónica desde Darfur, ensayo fotográfico en la primera línea de una guerra olvidada

Nuevas familias desplazadas llegan a las afueras de Tawila, huyendo del conflicto. El flujo ha convertido la zona en una de las crisis humanitarias más graves del mundo.
Nuevas familias desplazadas aparecen en las afueras de Tawila, huyendo de zonas en guerra. Este flujo ha situado a Tawila entre las peores crisis humanitarias. Derechos de autor  Peter Biro/EU Humanitarian Aid
Derechos de autor Peter Biro/EU Humanitarian Aid
Por Monica Pinna
Publicado
Compartir Comentarios
Compartir Close Button

Veinte años de guerra en Darfur a través del objetivo del fotógrafo sueco Peter Biro, que recuerda que aunque la atención se desvanezca, la realidad y nuestra conciencia no deberían hacerlo.

Darfur es en estos momentos una de las regiones más afectadas por la guerra en curso en Sudán, donde buena parte de lo que ocurre recuerda, y en cierto modo reproduce, la violencia de los primeros años dos mil.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Peter Biro, periodista y cooperante humanitario, estuvo allí entonces, documentando cómo el Gobierno sudanés y las milicias aliadas Yanyawid llevaban a cabo una despiadada campaña contra los grupos rebeldes y la población civil en Darfur, matando a cientos de miles de personas y obligando a millones más a huir de sus hogares.

Como reportero de Euronews, conocí a Peter años después, mientras cubría crisis humanitarias en todo el mundo para el programa emblemático de Euronews Aid Zone.Sudán seguía en guerra y la violación se seguía utilizando como arma.

En este reportaje fotográfico, las imágenes que Peter tomó hace 20 años dialogan con las que capta hoy, en su regreso en lo que ya es el cuarto año de la última guerra civil del país. "La historia se repite", me dijo. "Las cicatrices son más profundas y la población civil vuelve a quedar atrapada en el ciclo de violencia".

Tawila, una localidad desbordada por la guerra, la enfermedad y el desplazamiento

"Vine por primera vez a la región de Darfur, en Sudán, hace más de dos décadas, cuando el mundo empezaba a comprender la magnitud de la primera guerra. Recuerdo el polvo, los largos trayectos entre asentamientos, la resiliencia de personas que ya habían perdido demasiado. Entonces, la violencia resultaba a la vez inmediata e incomprensible, aldeas arrasadas, relatos de matanzas y de violaciones de civiles. Me fui pensando que lo que había presenciado era lo peor que podía llegar a ser.

Al regresar ahora, en el tercer año de la guerra actual en Sudán, me doy cuenta de lo equivocado que estaba.

Tawila, en el norte de Darfur, es donde esa constatación se hace más evidente. Desde lejos, la localidad parece disolverse en un mosaico de lonas y refugios improvisados que se extienden más allá de donde alcanza la vista. Columnas finas de humo se elevan de los fuegos de cocina y el viento levanta trozos de plástico y tela como si en cualquier momento todo el asentamiento pudiera deshacerse.

Una vista panorámica de Tawila muestra la magnitud del desplazamiento interno en el norte de Darfur. Los refugios informales ponen al límite el suministro de agua, el saneamiento, los servicios de salud y la ayuda alimentaria (2026).
Una vista panorámica de Tawila muestra la magnitud del desplazamiento interno en el norte de Darfur. Los refugios informales ponen al límite el suministro de agua, el saneamiento, los servicios de salud y la ayuda alimentaria (2026). Courtesy: Peter Biro/European Union

Pero lo que más me impresiona no es la magnitud, sino lo familiar que resulta. Los patrones son los mismos. El desplazamiento, la pérdida, la violencia, la sensación de que una vez más se empuja a la gente hasta el límite mismo de la supervivencia.

Una mujer mayor descansa frente a un refugio improvisado. Las personas mayores figuran entre las más vulnerables y a menudo llegan tras días caminando mientras huyen de la violencia (enero de 2026).
Una mujer mayor descansa frente a un refugio improvisado. Las personas mayores figuran entre las más vulnerables y a menudo llegan tras días caminando mientras huyen de la violencia (enero de 2026). Courtesy: Peter Biro/European Union

Nada menos que 700.000 personas viven ahora en Tawila y sus alrededores, lo que la convierte en uno de los mayores asentamientos de desplazados del mundo. Casi resulta imposible hacerse a la idea de estas cifras hasta que se ven, en las hileras interminables de refugios, en las aglomeraciones junto a los puntos de agua, en la pura densidad de necesidades humanas concentradas en un único lugar.

Afrah llegó a Tawila con sus cuatro hijos pequeños tras repetidos ataques después de la caída de El Fasher en octubre de 2025. Perdió a la mayor parte de su familia (enero de 2026).
Afrah llegó a Tawila con sus cuatro hijos pequeños tras repetidos ataques después de la caída de El Fasher en octubre de 2025. Perdió a la mayor parte de su familia (enero de 2026). Courtesy: Peter Biro/European Union

La guerra que estalló en abril de 2023, una lucha de poder entre las Fuerzas Armadas sudanesas y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), puede parecer desde fuera otra crisis política fuera de control. Pero aquí, en Darfur, se inserta en algo más antiguo y arraigado. Las mismas fracturas que vi hace 20 años, en torno a la tierra, la identidad, el poder, se han reabierto y profundizado.

Tawila se ha convertido en un destino de último recurso, la gente llega aquí porque ya no le queda ningún otro lugar adonde ir.

Familias recién desplazadas en las afueras de Tawila huyen de zonas castigadas por el conflicto. Este flujo ha convertido a Tawila en uno de los escenarios de crisis humanitaria más agudas del mundo (enero de 2026).
Familias recién desplazadas en las afueras de Tawila huyen de zonas castigadas por el conflicto. Este flujo ha convertido a Tawila en uno de los escenarios de crisis humanitaria más agudas del mundo (enero de 2026). Courtesy: Peter Biro/European Union

Conozco a familias que han huido no una, sino varias veces, de un refugio precario a otro. Cada vez que se desplazan pierden más, pertenencias, ganado, ahorros, vínculos, vidas. La resiliencia, una palabra que usamos con facilidad en el trabajo humanitario, se percibe por todas partes aquí, en la manera en que la gente reconstruye, comparte y sigue adelante. Pero está sometida a una presión extrema. Solo se puede empezar de cero un número limitado de veces antes de que incluso los más fuertes empiecen a desmoronarse. Las infraestructuras hace tiempo que cedieron bajo la presión. Los puntos de agua están desbordados. Los servicios de salud y el suministro de alimentos están al límite. Los sistemas de ayuda, ya de por sí frágiles, luchan por mantenerse al día.

Las familias desplazadas se aventuran más allá de las afueras de Tawila con carros tirados por burros para recoger paja para los refugios o leña, una de las pocas formas de conseguir algún ingreso (enero de 2026).
Las familias desplazadas se aventuran más allá de las afueras de Tawila con carros tirados por burros para recoger paja para los refugios o leña, una de las pocas formas de conseguir algún ingreso (enero de 2026). Courtesy: Peter Biro/European Union

Pienso en mi primera estancia en la región, primero en la frontera entre Chad y Sudán, cuando la gente huía en 2004, y después en Darfur en 2006, cuando el acceso era difícil pero no imposible y la atención del mundo, por efímera que fuera, se traducía todavía en cierto impulso.

Una mujer mayor que huye de los combates en Darfur en un refugio hecho de matorrales espinosos. Frontera entre Chad y Sudán, 2004.
Una mujer mayor que huye de los combates en Darfur en un refugio hecho de matorrales espinosos. Frontera entre Chad y Sudán, 2004. Courtesy: Peter Biro/European Union

Ahora, la inseguridad, las carreteras dañadas y las restricciones impuestas por los grupos armados hacen extraordinariamente difícil llegar a lugares como Tawila. La crisis se percibe inmensa y a la vez en gran medida invisible.

Eso es lo que más me inquieta.

Una mujer camina por la arena con su burro. Las familias recién llegadas dependen a menudo de los animales para transportar agua, alimentos y materiales para refugios por todo el campo (enero de 2026).
Una mujer camina por la arena con su burro. Las familias recién llegadas dependen a menudo de los animales para transportar agua, alimentos y materiales para refugios por todo el campo (enero de 2026). Courtesy: Peter Biro/European Union

La gente aquí ha vivido meses de asedio, especialmente quienes huyen de El Fasher, la capital del norte de Darfur. Cuentan carreteras llenas de familias que avanzan a pie o en carros tirados por burros, cargando con lo poco que les queda. En el camino, muchos son detenidos por hombres armados, robados, golpeados, agredidos sexualmente y en ocasiones asesinados. Una mujer, Jawaher, me relata cómo huía con un pequeño grupo cuando combatientes de las RSF los interceptaron. La golpearon y le quitaron todas sus pertenencias, incluso los zapatos. Después abrieron fuego. Dos personas con las que viajaba fueron asesinadas delante de ella.

Y luego está la violencia lenta de la enfermedad y el hambre.

El cólera se propaga por el asentamiento, alimentado por el agua no potable y el hacinamiento. También el sarampión avanza entre comunidades donde la vacunación lleva mucho tiempo interrumpida. El personal sanitario hace lo que puede, pero las carencias son evidentes. Sencillamente, hay muy pocos suministros.

Las tiendas, las telas y el cartón conforman hogares frágiles. Muchas familias aseguran que solo comen una vez al día, una muestra clara del vínculo entre la escasez de alimentos y el deterioro de la salud infantil (2026).
Las tiendas, las telas y el cartón conforman hogares frágiles. Muchas familias aseguran que solo comen una vez al día, una muestra clara del vínculo entre la escasez de alimentos y el deterioro de la salud infantil (2026). Courtesy: Peter Biro/European Union

La desnutrición es quizá el indicador más visible de hasta qué punto ha empeorado la situación. En un centro de alimentación apoyado por la Unión Europea veo a niños con extremidades delgadas y vientres hinchados, cuerpos ya debilitados. Las madres me cuentan que ellas comen menos para que sus hijos puedan comer algo. Es una elección que nadie debería verse obligado a hacer.

Halom, de 50 años, llevó a su nieta con desnutrición grave a una clínica nutricional. Entre los niños menores de 5 años que llegaron a Tawila el mes pasado, más del 75% sufría desnutrición aguda
Halom, de 50 años, llevó a su nieta con desnutrición grave a una clínica nutricional. Entre los niños menores de 5 años que llegaron a Tawila el mes pasado, más del 75% sufría desnutrición aguda Courtesy: Peter Biro/European Union (January 2026).

Recuerdo que hace 20 años pensaba que la respuesta internacional, por imperfecta que fuera, transmitía al menos cierta sensación de urgencia. Había indignación, atención, presión por parte de políticos y de actores de Hollywood.

Una mujer y su nieta en su refugio rudimentario tras huir de los combates en Darfur (2004).
Una mujer y su nieta en su refugio rudimentario tras huir de los combates en Darfur (2004). Courtesy: Peter Biro/European Union

Hoy, Sudán se percibe como una crisis que compite por un espacio en un mundo ya saturado y golpeado. La financiación es escasa. La atención está fragmentada. Las agencias humanitarias se ven obligadas a tomar decisiones imposibles sobre quién recibe ayuda y quién debe esperar.

En los puntos de agua del campo, mujeres y niños esperan a veces durante horas para llenar los recipientes. Solo una parte de la población tiene un acceso fiable (enero de 2026).
En los puntos de agua del campo, mujeres y niños esperan a veces durante horas para llenar los recipientes. Solo una parte de la población tiene un acceso fiable (enero de 2026). Courtesy: Peter Biro/European Union

Esto me obliga a enfrentar una verdad más dura, que sin una atención sostenida, sin voluntad política y sin recursos acordes con la magnitud de las necesidades, la historia está condenada a repetirse.

Las clínicas están desbordadas por las nuevas llegadas de personas que huyen de zonas cercanas y la falta de personal, medicamentos y equipos ralentiza cada consulta (enero de 2026).
Las clínicas están desbordadas por las nuevas llegadas de personas que huyen de zonas cercanas y la falta de personal, medicamentos y equipos ralentiza cada consulta (enero de 2026). Courtesy: Peter Biro/European Union

Para quienes están atrapados aquí, la supervivencia depende de cadenas de ayuda frágiles, de que los suministros logren llegar, de que el próximo envío arribe a tiempo. Pero también depende, en parte, de que el mundo esté dispuesto a mirar de cerca y a implicarse"

Ir a los atajos de accesibilidad
Compartir Comentarios

Noticias relacionadas

'Los Ángeles de Barro': El fotógrafo que puso cara a los héroes anónimos de la DANA

Crónica desde Darfur, ensayo fotográfico en la primera línea de una guerra olvidada

Don McCullin, fotoreportero británico: "Mi vida ha cobrado sentido gracias a la fotografía"