Astaná se consolida como puente cultural entre Europa y Asia con el debut del Teatro Real Danés. La prestigiosa compañía, fundada en 1748, presentó un programa que fusiona la tradición de August Bournonville con la vanguardia.
Hay ciudades por las que el arte solo pasa y ciudades en las que se detiene. La semana pasada Astaná fue una de estas últimas. Por primera vez, el Teatro Real Danés, una de las instituciones de artes escénicas más antiguas y respetadas de Europa, fundada en 1748, actuó en la capital de Kazajistán y llevó consigo casi tres siglos de tradición escénica.
El Teatro Real Danés es conocido por preservar una de las tradiciones de ballet clásico más definidas de Europa. Esta se asienta en la obra de August Bournonville, el coreógrafo del siglo XIX cuyos ballets dieron forma a la identidad del ballet danés.
La obra más conocida de su repertorio es el ballet romántico, 'La Sílfide', que sigue en el repertorio de las grandes compañías de Europa y de fuera del continente, entre ellas la de la Ópera de Astaná, uno de los principales teatros de Eurasia. En cambio, la invitada Selene Muñoz aportó una energía muy distinta. Su actuación combinó la intensidad del flamenco con el movimiento contemporáneo.
El Teatro Real Danés presenta su programa de gala en Astaná
El Teatro Real Danés presentó en Astaná un programa de diez piezas que reunía el legado clásico y la coreografía europea contemporánea. La velada se movió entre épocas y estilos y reflejó el amplio repertorio de la compañía, desde títulos clásicos arraigados en la tradición del siglo XIX hasta voces coreográficas más contemporáneas.
En el centro de la noche estuvo la tradición Bournonville, con fragmentos de 'The Jockey Dance', 'The Kermesse in Bruges' y 'Premier danseur pas de deux'. "Desde Dinamarca hemos traído a Astaná nuestro patrimonio cultural más preciado, nuestro arte elevado", afirmó la bailarina del Teatro Real Danés Beatriz Domingues.
"Es un tesoro nacional, por eso es tan importante presentarlo ante públicos internacionales. Actuamos en Almaty el año pasado y nos impresionaron profundamente el entusiasmo y la cálida acogida. Para todos nosotros es una gran alegría volver a Kazajistán".
La nota de contraste la puso la artista invitada Selene Muñoz, cuya interpretación unió la intensidad del flamenco con el movimiento contemporáneo. "Estoy muy contenta de estar aquí en Astaná y de compartir mi trabajo con el público", señaló Selene Muñoz.
"Este solo es muy personal para mí, porque reúne mis raíces españolas y el lenguaje del movimiento contemporáneo. Es una manera de expresar de dónde vengo y cómo me muevo hoy".
La visita se organizó con la implicación de Meirambek Nazargozhayev, el primer artista del Teatro Real Danés nacido en Kazajistán. De vuelta al escenario de su país, interpretó un solo, 'Loneliness', sobre la Sonata 'Claro de luna' de Beethoven.
Tendiendo puentes entre tradiciones de ballet
La gira no se limitó a la gala. En la Academia Nacional Kazaja de Coreografía de Astaná, los bailarines abrieron sus ensayos al alumnado mediante clases magistrales centradas en la tradición de Bournonville.
En Kazajistán, donde la escuela rusa de ballet sigue siendo el sistema de formación dominante, estos intercambios tienen un valor especial, ya que permiten al alumnado conocer otro enfoque clásico europeo y ampliar su horizonte artístico.
Las sesiones corrieron a cargo de artistas estrechamente vinculados a esta tradición, entre ellos Dinna Bjorn, una de las principales expertas en el legado de Bournonville, y el coreógrafo Eric Viudes.
"Creo que he podido transmitir la tradición de Bournonville a través de estas clases. Lo que la hace especial es que puede combinarse con otros estilos, y eso es lo que quiero que comprendan los jóvenes bailarines. Pueden interpretar repertorio clásico, incluidos elementos de la escuela rusa, y también obras contemporáneas sin dejar de mantenerse dentro de la tradición danesa", dijo Dinna Bjorn.
La visita fue algo más que una parada de gira, supuso un nuevo paso en el creciente papel de Astaná como punto de encuentro cultural entre Europa y Asia, donde las compañías internacionales encuentran cada vez más públicos nuevos lejos de sus sedes habituales.