El Ministerio de Medio Ambiente de Japón informa de que en 2025 se registraron 13 muertos en más de 230 ataques de osos, la cifra más alta de víctimas y agresiones desde que hay registros.
Un oso hirió a cuatro personas en una zona residencial de Japón el martes, en el último caso de ataque de estos animales en una parte del país donde en los últimos años los osos han ido invadiendo cada vez más las zonas habitadas, en particular al norte de la isla de Honshu y en Hokkaido, donde su presencia es habitual.
Varios agentes de la Policía y efectivos de los bomberos se desplazaron de inmediato al lugar, en el distrito de Sasakino de Fukushima al noreste de Japón, tras recibir una llamada de emergencia de la acería Fukushima Steel Works reportando ataques de un oso contra dos empleados.
Las imágenes de una cámara de seguridad muestran a un oso negro -generalmente más agresivo que los pardos- que aparece y persigue a un empleado cerca de la entrada. Cuando el hombre, de unos 20 años, intenta huir, el oso lo derriba. En la grabación, el animal entra después en el recinto de la fábrica y hiere a un segundo trabajador, un hombre de unos 60 años.
Posteriormente, el oso hirió a una tercera persona: otro empleado de unos 60 años de otra empresa. Una mujer de unos 80 años que vive en el barrio también fue atacada y resultó herida, según informó el Departamento de Bomberos de la ciudad de Fukushima. Los tres hombres sufrieron heridas leves y la mujer heridas de carácter moderado; ninguna se considera que ponga en peligro su vida, añadió el departamento.
El oso, por el momento, aún no ha sido capturado y se cree que sigue dentro del recinto de la segunda empresa, rodeado por policías armados. Dos colegios cercanos han sido cerrados, incluido el centro de primaria Noda, que impartió clases en línea y publicó en su página web un aviso en el que pedía "evitar las salidas no esenciales y mantenerse a salvo".
El ataque ha asustado a los vecinos y ha reavivado el miedo que se extendió por todo el país el año pasado, cuando se desplegó al Ejército japonés en la prefectura septentrional de Akita después de que más de 60 personas fueron atacadas por osos, entre ellas cuatro que murieron. El Ministerio de Medio Ambiente de Japón informó de que 13 personas murieron en más de 230 ataques de osos en 2025, una cifra que supera el número de fallecidos y de incidentes de cualquier año anterior.
En marzo, el Gobierno japonés calculó la población total de osos en unos 57.800 ejemplares. Las autoridades han adoptado una hoja de ruta para la gestión de esta población, que contempla sacrificios selectivos. Según el plan, el número de personal municipal dedicado al control de osos se triplicará hasta 2.500 en un plazo de cinco años, mientras que el número de trampas se duplicará.
Recientemente se han notificado avistamientos de osos en los suburbios occidentales de Tokio, incluida en la zona de senderismo de Okutama. Los responsables del parque han instalado más trampas y han lanzado avisos sobre osos en las redes sociales.
El Gobierno ha intensificado su campaña de sensibilización, instando a excursionistas y recolectores de setas a consultar los avisos sobre avistamientos de osos y a evitar las actividades al aire libre a primera hora de la mañana y al anochecer, cuando los animales están más activos.
Un manual del Ministerio de Medio Ambiente recomienda que, si se encuentra con un oso no se entre en pánico, se retroceda lentamente evitando darse la vuelta y salir corriendo. Como último recurso, aconseja que, si se produce un ataque, la persona se tumbe boca abajo, se encoja y se cubra el cuello. "El objetivo es evitar una herida mortal", señala el manual.
Los osos no son agresivos por naturaleza y solamente atacarán si se asustan o se produce un encuentro repentino, como al doblar una esquina del sendero, por lo que conviene adoptar la técnica japonesa de dar palmadas durante la ruta o llevar una campanilla atada a la mochila. Los más agresivos, los negros y los grizzly, solamente están presentes en Asia y América del Norte, a diferencia de los pardos.