Cerca de Prahovo, en Serbia, el bajo nivel del río deja al descubierto restos de la Segunda Guerra Mundial, numerosos pecios de buques de guerra alemanes hundidos por sus propias tripulaciones en 1944 durante la retirada ante el Ejército Rojo.
El calor prolongado hace que el nivel del Danubio descienda en muchos lugares. Esto hace aflorar reliquias de tiempos pasados. En Prahovo, en Serbia, salen a la luz cada año numerosos restos de buques de guerra alemanes, algunos de ellos deberán ser recuperados en los próximos años, otros ya se han sacado a tierra. Esta semana, la revista alemana 'Focus' fue la primera en informar sobre ello.
Testigos del avance del Ejército Rojo
La historia de estos restos de barcos se remonta a hace más de ochenta años, hacia el final de la Segunda Guerra Mundial. En el otoño de 1944, la Wehrmacht se replegó ante el avance del Ejército Rojo, por tierra y por agua. Los soldados de Hitler tenían órdenes de no dejar que ningún material de guerra utilizable cayera en manos del enemigo. Esa instrucción se aplicaba también a las escuadrillas de la Marina de guerra desplegadas en el segundo río más largo de Europa. En consecuencia, las tripulaciones hundieron sus barcos en el Danubio.
El plan era bloquear el canal de navegación con los pecios y así impedir al Ejército Rojo avanzar río arriba por el Danubio. Este bloqueo sigue teniendo efectos hoy en día.
Ya en anteriores veranos de calor, el descenso del nivel del Danubio había dejado al descubierto algunos de los pecios, como ocurrió en agosto de 2022. A raíz de ello, un proyecto del Marco de Inversión para los Balcanes Occidentales(WBIF), respaldado por la Unión Europea, se puso en marcha para retirar 21 de los restos que más obstaculizaban la navegación.
Doscientos pecios, un rescate arriesgado
El socio estratégico de este marco de inversión es el Banco Europeo de Inversiones (BEI). Según el BEI, algunos de los restos situados en un estrechamiento de cinco kilómetros del Danubio ya fueron recuperados en 2024. Esos barcos se sacaron del río con cuerdas y se limpiaron del lodo. En un artículo publicado ese mismo año en la web del BEI se cita al entonces viceministro serbio de Construcción, Transporte e Infraestructura:
Según los datos de entonces del BEI, los trabajos deberían concluir en 2028. De acuerdo con esas estimaciones, antes de empezar el rescate había en el fondo del Danubio alrededor de 200 embarcaciones, entre ellas cargueros destruidos, remolcadores y barcazas.
La recuperación de los barcos armados de distintas fuerzas militares se considera especialmente compleja. Según el BEI, en algunos de ellos podría seguir almacenada munición, lo que durante el rescate podría provocar detonaciones.
Los pecios provocan pérdidas de millones de euros cada año
Según el banco, la recuperación de los primeros 21 pecios obedecía también a razones económicas. Los restos provocaban importantes retrasos en el transporte de mercancías. Serbia sufría así cada año unas pérdidas estimadas de cinco millones de euros.
Según Banjac, en la operación de rescate de los barcos debían intervenir buceadores, además de bombas para retirar arena y fango. Sin embargo, describió algunos pecios como demasiado grandes para una recuperación de ese tipo. Algunos se dejaron en el cauce y se enterraron más, para no seguir dificultando la navegación.
En julio de 2024, el BEI concedió una subvención de 16 millones de euros para el proyecto, con el objetivo de hacer en el futuro más competitiva la navegación interior en Serbia y en la región. El proyecto forma parte del Plan Económico y de Inversiones para los Balcanes Occidentales, dotado con 30.000 millones de euros, que según el BEI también pretende trasladar más tráfico de mercancías de la carretera al transporte fluvial.