El proyecto de un futuro pabellón de acogida de la Asamblea Nacional provoca una fuerte oposición. Una petición lanzada hace más de un año roza ya las 100.000 firmas tras el dictamen favorable del Consejo de París sobre las normas urbanísticas en torno al Palacio Borbón.
Desde hace casi dos años, este asunto de múltiples giros enfrenta e implica a varios actores, la Asamblea Nacional y su presidenta Yaël Braun-Pivet, el Ayuntamiento de París y la asociación Sites & Monuments.
El proyecto del nuevo pabellón de acogida de la Asamblea Nacional está lejos de suscitar unanimidad. Impulsado por la presidenta de la institución, Yaël Braun-Pivet, prevé sustituir el pabellón histórico de piedra, construido en 1888, por una estructura contemporánea de vidrio. El futuro edificio debe albergar una tienda, una cafetería y espacios pedagógicos, funciones que la asociación Sites & Monuments considera secundarias para un Parlamento.
"El problema es que este edificio vendría a romper esa simetría e introduciría materiales en gran cantidad, es decir, el vidrio", explica a Euronews Julien Lacaze, presidente de Sites & Monuments. Recuerda que el proyecto debe levantarse en un Sitio patrimonial notable (SPR) del VII distrito, dentro del perímetro inscrito en la lista del patrimonio mundial de la Unesco.
A su juicio, el proyecto arquitectónico rompe la armonía histórica de los muelles del Sena en varios niveles, rompe la simetría entre la Madeleine y la columnata del Palacio Borbón, introduce masivamente el vidrio en un conjunto dominado por la piedra y altera la horizontalidad y la unidad arquitectónica del sitio.
"Lo más grave es destruir un edificio histórico. Cuando se ha destruido algo y se ha construido algo que no está en armonía con un sitio, es definitivo, no es reversible", lamenta el presidente de esta asociación fundada en 1901, reconocida de utilidad pública desde 1936 y acreditada para la protección del medioambiente. Sites & Monuments está especializada en la defensa del patrimonio.
Para el presidente de la asociación, existen otras soluciones, más respetuosas con la arquitectura original del edificio, que merecerían ser estudiadas.
Menciona en particular el proyecto de la agencia japonesa SANAA, galardonada con el premio Pritzker, que proponía conservar el pabellón existente de 1888 y añadirle una ampliación contemporánea en piedra, en lugar de vidrio como en el proyecto elegido. A su juicio, esta propuesta habría permitido responder a las necesidades funcionales de la Asamblea sin transformar en profundidad el paisaje arquitectónico.
Un coste de las obras considerado excesivo
Más allá de los aspectos estéticos e históricos que Julien Lacaze considera amenazados, el proyecto suscita también críticas por su coste. El presupuesto anunciado de 52,8 millones de euros le parece demasiado elevado en un contexto de restricciones presupuestarias, máxime cuando la factura podría aumentar durante las obras. Aunque el proyecto será autofinanciado por la Asamblea Nacional, considera que "es dinero de los franceses. En un momento en que se les pide a los franceses que se aprieten el cinturón, gastar 53 millones de euros en un edificio que incluye una tienda y una cafetería resulta cuestionable".
Desde el anuncio del proyecto, el presidente de la asociación afirma haber detectado varios elementos en la gestión del expediente que considera problemáticos. Según él, no se habría facilitado ninguna información sobre el avance del proyecto durante casi un año después del concurso. Un primer permiso de construcción se habría presentado en contradicción con el Plan de salvaguarda y de mejora (PSMV) del VII distrito, en particular por la altura excesiva del edificio, la ocupación de espacios protegidos y los daños a jardines y patios patrimoniales.
Ante el riesgo de recursos, ese permiso habría sido retirado. Según él, las autoridades emprendieron entonces una modificación puntual del PSMV para hacer compatible el proyecto con las normas urbanísticas.
"Es un problema de ego"
Este proyecto arquitectónico está impulsado por la presidenta de la Asamblea Nacional, Yaël Braun-Pivet, desde 2025.
Julien Lacaze la acusa de querer dejar la huella de su mandato mediante una arquitectura que se supone que simboliza la transparencia de la institución.
"Lo que se le puede reprochar [a Yaël Braun-Pivet] no es no tener cultura arquitectónica, es no escuchar"
Preguntada por Franceinfo, la presidenta de la Asamblea Nacional declaró sentirse "desbordada por las críticas a un proyecto que la gente no conoce" .
En su iniciativa, la asociación Sites & Monuments cuenta con el apoyo de varios responsables políticos, en particular de Los Republicanos (LR) y de La France insoumise (LFI), así como de la ex candidata a la elección presidencial Ségolène Royal.
La petición lanzada hace algo más de un año ha suscitado un nuevo impulso de interés en estas últimas semanas. Se acerca a las 100.000 firmas en el momento en que se publica este artículo.
Contactada por Euronews, la Asamblea Nacional no ha respondido a nuestras solicitudes.
Por su parte, el Ayuntamiento de París nos indicó por correo electrónico que "este proyecto, que pretende modernizar y reforzar las condiciones de acogida del público en el Palacio Borbón gracias al aumento de las superficies que se le dedican" debe ahora ser objeto de "una solicitud de permiso de construcción, que será tramitada por el Estado y durante la cual la Ciudad será consultada con carácter asesor" .
"Falso", replica el presidente de la asociación, que afirma, pruebas en mano, que la Ciudad ya se ha pronunciado a favor de este proyecto, puesto que el Consejo de París aprobó la modificación del Plan de salvaguarda y de mejora (PSMV), necesaria para adaptar el proyecto a las normas urbanísticas.
"Hubo una deliberación de la Ciudad de París que validó el proyecto de modificación (...) el 16 de julio", afirma. Según él, la mayoría municipal ha aportado así su apoyo al proyecto.
"Emmanuel Grégoire toma partido a favor del proyecto. Pese a una fuerte oposición, se ha dado el visto bueno de la Ciudad de París".
Según Julien Lacaze, el proyecto cuenta también con el apoyo de una parte del Gobierno, ya que explica que la petición de modificación del PSMV procede del prefecto de región y del prefecto de policía de París, lo que significaría, según él, que el Ministerio de Cultura apoya igualmente el proyecto.
"Haremos todo lo que sea legal. Tenemos derecho a organizar peticiones y recurriremos el permiso ante la justicia", asegura.
"Si este edificio se construye, será la muestra de la falta de sensibilidad, de la obstinación y del ego desmesurado de algunos de nuestros dirigentes en París".
La asociación prevé seguir recogiendo firmas para la petición, participar en la investigación pública sobre la modificación del PSMV y, por último, presentar un recurso contencioso contra el futuro permiso de construcción.