Los costes han reavivado el debate sobre si la obra de Banksy debe tratarse como vandalismo o como arte público valioso, y si los contribuyentes deben pagarla.
Tres Banksy han costado a las arcas públicas casi 150.000 libras (175.000€) en retirada, seguridad y gastos relacionados.
El mayor desembolso procede de un mural pintado en el Royal Courts of Justice de Londres en septiembre de 2025. Los trabajos de retirada y seguridad allí han costado hasta ahora más de 85.000 libras (100.000€), según la BBC.
El proceso de retirada sigue en marcha y se espera que los costes aumenten.
El mural mostraba a un manifestante indefenso tendido en el suelo, sosteniendo una pancarta manchada de sangre, mientras un juez se alzaba sobre él blandiendo un mazo. En gran medida se interpretó como una respuesta a la ofensiva del Gobierno británico contra el grupo activista Palestine Action.
Una solicitud de acceso a la información desveló el desglose de los gastos. El Ministerio de Justicia indicó a la BBC que 50.000 libras (59.000€) se habían destinado a intentar eliminar la pintura del edificio protegido de grado II en Carey Street. Otras 35.000 libras (41.000€) cubrieron horas extra y seguridad.
"El Royal Courts of Justice es un edificio protegido y el HMCTS está obligado a mantener su carácter original", señaló el Servicio de Tribunales y Juzgados de Su Majestad (HM Courts and Tribunals Service).
La obra del anónimo artista urbano nacido en Bristol también ha generado gastos en otros puntos de la capital. Se destinaron otros 60.000 libras (70.000€) a barreras de seguridad, personal y costes administrativos para proteger una estatua de Banksy que apareció en Londres en abril. La pieza representa a un hombre que camina hasta el extremo de un pedestal, a punto de caer. La figura sostiene un mástil de bandera, cuyo tejido le cubre la cara.
En agosto de 2024, también convirtió una garita de la Policía de la City de Londres en un enorme tanque de pirañas. La obra fue retirada más tarde, con un coste de 2.200 libras (2.500€), y está previsto que se exhiba de forma permanente en el Museo de Londres a finales de este año.
¿Vandalismo o arte?
Los casos recientes han reavivado el debate sobre el lugar que ocupa la obra de Banksy en los espacios públicos y hasta qué punto debe destinarse dinero público a protegerla o retirarla.
La crítica de arte Estelle Lovatt defiende la obra de Banksy y subraya sus beneficios para el turismo. "Hay quien visita el Palacio de Buckingham y quien visita el arte de Banksy", declaró a la BBC. "Su obra reúne a la gente de un modo en que la política puede dividirnos. Es como el flautista de Hamelín o un pregonero".
Pero el responsable de Justicia en la oposición Nick Timothy tiene una visión muy distinta y califica de "escandaloso" el uso del dinero de los contribuyentes para hacer frente a estas obras. "Nuestros tribunales son un símbolo nacional de justicia y del imperio de la ley", afirmó. "El vandalismo de Banksy debe detenerse y él debería asumir la factura de los costes que impone a los demás".
El problema de los grafitis en Roma
En Londres, el debate gira en torno a la obra de uno de los artistas más famosos del mundo. En Roma, el problema es mucho menos glamuroso, con monumentos, viviendas y edificios recién restaurados cubiertos de firmas anónimas, los conocidos 'tags'.
La capital italiana se ha convertido en el insólito lugar de trabajo del restaurador arquitectónico Valerio Tuveri, de 28 años, que ha creado una comunidad de seguidores en Instagram y TikTok recorriendo la ciudad para eliminar 'tags' y grafitis de sus muros históricos.
Armado con una chorreadora de arena y un teléfono móvil con cámara, Tuveri se ha hecho conocido en redes como "el chico que limpia Roma".
Su último proyecto ha sido la Villa Sciarra, un lugar histórico de Roma donde habían aparecido nuevos grafitis en muros recién restaurados. Equipado con material de protección y una chorreadora de arena a alta presión, fue eliminando con cuidado la pintura en espray mientras preservaba la piedra original.
"Decidí seguir este camino, esta 'batalla' contra los grafitis porque Roma es, en mi opinión, la ciudad más hermosa del mundo, pero al mismo tiempo la ciudad más vandalizada de Europa", afirma. "Hay escritos sin sentido por todas partes, en monumentos, casas particulares, coches y persianas metálicas".
Tuveri considera que hay una diferencia clara entre el arte urbano y los 'tags' indiscriminados que cubren muchos de los edificios históricos de la ciudad.
Sostiene que Italia debería actuar con mayor firmeza contra los responsables y reclama más cámaras de vigilancia, controles de seguridad más estrictos y sanciones económicas más duras para disuadir a los infractores.