En 1969, el mundo conoció un chiste tan bueno, tan gracioso y tan demoledor que cualquiera que lo leyera u oyera moría de risa...
Hoy es el Día Internacional del Chiste, la celebración anual que anima a arrancar la segunda mitad del año con una sonrisa. Especialmente cuando, al leer los titulares, la risa no abunda precisamente.
Quienes deciden celebrarlo pueden hacerlo contando un chiste a un amigo o a un compañero de trabajo, o simplemente viendo alguna comedia para levantarse el ánimo. Algunos quizá prefieran investigar cuál fue el primer chiste de la historia…
Según Guinness World Records, se ha rastreado hasta un proverbio sumerio de 1900 a. C. Dice así: "Algo que nunca ha ocurrido desde tiempos inmemoriales: una joven que no se tiró un pedo en el regazo de su marido".
Encantador, y demuestra que el humor escatológico ya era tan popular entonces como lo es ahora.
Para nosotros, en Euronews Culture, resulta imposible pensar en el arte del chiste sin recordar el que, para muchos, es el chiste más gracioso del mundo, cortesía de Monty Python.
Se dio a conocer en el primer episodio del programa del grupo de comedia, 'Monty Python’s Flying Circus', emitido por primera vez el 5 de octubre de 1969.
Rodado en un estilo casi documental, el sketch "Joke Warfare" (o "Killer Joke") gira en torno a un gag tan divertido, tan despiadadamente poderoso que todo aquel que lo lee o lo escucha muere de risa al instante.
Lo crea Ernest Scribbler (interpretado por Michael Palin), que escribe el chiste en un papel, lo lee para sí mismo y muere de la risa. Al oír el alboroto, su madre (Eric Idle) encuentra a su hijo y también muere inmediatamente de risa tras leer lo que creía que era una nota de suicidio.
El chiste acaba siendo controlado, convertido en arma por el ejército británico y utilizado contra Alemania durante la Segunda Guerra Mundial.
El ejército lo hace traduciendo el chiste al alemán en "condiciones a prueba de chistes", con cada traductor trabajando solo sobre una palabra del chiste por su propia seguridad. Uno de ellos llegó a ver dos palabras del chiste y tuvo que ser hospitalizado durante varias semanas.
Asistimos a su efecto devastador, ya sea sobre un desprevenido soldado británico usado como conejillo de indias, o sobre los soldados alemanes vendados que se retuercen de risa en un hospital de campaña…
También descubrimos que los alemanes intentaron un contraataque con otro chiste.
Los Python lo ilustran con imágenes reales de Adolf Hitler extraídas de la película de Leni Riefenstahl 'Triumph of the Will', en la que el dictador nazi pronuncia un discurso subtitulado de la siguiente manera: "My dog has no nose" / "How does he smell?" (pregunta el público) / "Awful".
No estuvo a la altura del chiste asesino británico.
Otro intento nazi se escucha por la radio: "Zher were zwie peanuts walking down der strasse, und one was assaulted... peanut. Ho ho ho."
Tampoco tuvo el efecto deseado.
El sketch termina en 1950, cuando nos cuentan que los países acordaron en la Convención de Ginebra prohibir el uso de chistes como arma de guerra. La última copia del chiste asesino queda sellada bajo un monumento en cuya inscripción se lee "Al chiste desconocido".
A lo largo de este sketch absurdo, el remate definitivo es que el chiste nunca se revela al público, al menos no en su versión inglesa.
ADVERTENCIA: si habla alemán, este artículo puede volverse peligroso. Continúe con cuidado.
Es broma, porque la traducción al alemán del chiste asesino que nunca llegamos a oír en inglés no es más que un galimatías que suena vagamente alemán.
Dice así: “Wenn ist das Nunstück git und Slotermeyer? Ja! Beiherhund das Oder die Flipperwaldt gersput!”
Cualquier intento de encontrarle sentido es la empresa más inútil que se pueda imaginar y probablemente hará saltar por los aires cualquier software de traducción. Pero, por si insiste, se puede reducir literalmente a algo como: "Cuándo es el ??? y ???. ¡Sí! Algo sobre un perro y el ???".
¿Qué otra cosa cabía esperar de los maestros del surrealismo más disparatado?
Euronews Culture habló con el ex Python Terry Gilliam hace tres años en el Festival Lumière de Lyon, donde nos contó que Monty Python quizá no podría hacer hoy su tipo de comedia.
"La gente está perdiendo el sentido del humor y, para mí, probablemente es el sentido más importante", dijo. "El tacto es muy importante, el gusto también, pero el sentido del humor es más importante. Hemos llegado a un punto en el que la gente tiene miedo de reírse. '¡No, te estás burlando de alguien!' No, me estoy burlando de la humanidad, y somos una especie de criaturas absurda".
Añadió: "Somos divertidos porque tenemos unas pretensiones enormes y nos caemos de bruces constantemente. ¡Haced chistes sobre ello! Mantiene la vida interesante".
Lea aquí nuestra entrevista completa con Terry Gilliam. Y mantenga la vida interesante con un chiste, hoy más que nunca. Quién sabe, quizá ese chiste del cacahuete salado encuentre un público dispuesto a reírse.
Feliz Día Internacional del Chiste.