Una conexión profunda: el vínculo entre la salud oceánica y la salud humana

En colaboración con The European Commission
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Por Denis LoctierDenis Loctier & Euronews
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Existe la creencia generalizada de que el océano tiene muchos beneficios para la salud, pero faltan datos concretos. El periodista de Euronews, Denis Loctier, ha investigado sobre el proyecto conocido como BIOPAÍS, en el marco de un reportaje para el programa Ocean.

Varios grupos de investigadores llevan a cabo un estudio en la zona del Cabo de Creus y en Cornualles para tratar de demostrar los numerosos efectos beneficiosos de los océanos en la recuperación de pacientes que sufren, o han sufrido, diferentes tipos de cáncer. El periodista de Euronews, Denis Loctier, ha investigado sobre el proyecto conocido como BIOPAÍS, en el marco de un reportaje para el programa Ocean.

"Hace seis años sufrí cáncer de mama. Tuve que someterme a tratamiento, radioterapia, tomar medicamentos... Todo esto supuso un duro golpe. Pero, ahora, cada día, disfruto de este entorno, que me ayuda a sentirme mejor", declara Marissa Busquets, paciente oncológica que participa en el estudio que se lleva a cabo en el Área Marina Protegida del Cabo de Creus.

El Cabo de Creus alberga un impresionante parque natural en el noreste de Cataluña. Este grupo de excursionistas participa en un estudio único, que explora el poder curativo del entorno costero.

"El relajante sonido del mar, el olor de los pinos... dan paz interior, que es la mejor 'píldora' para nuestra salud interior. Y, la salud interna, también ayuda a la salud externa", añade Marissa Busquets.

Existe la creencia generalizada de que el océano tiene muchos beneficios para la salud, pero faltan datos concretos.

Así que, un equipo de médicos e investigadores de la ciudad de Roses invitó a 24 pacientes oncológicos a participar en actividades costeras durante dos años, y observó los efectos.

"Nos sorprendió que, con un número reducido de pacientes, observáramos un efecto significativo. Estos pacientes han terminado el tratamiento hace tiempo y no tienen ‘cáncer activo’, pero algunos de ellos padecen síntomas crónicos, o algún tipo de trastorno emocional. Y... pensamos que esta actividad, en contacto con la naturaleza, puede serles de gran utilidad práctica", afirma el doctor Àngel Izquierdo-Font, oncólogo del Instituto Catalán de Oncología.

Aunque estas actividades no pueden sustituir a la terapia médica, demostraron tener efectos positivos mensurables en el bienestar emocional de los pacientes. Los investigadores recopilaron datos mediante cuestionarios, y controlaron indicadores claves de salud con ‘relojes inteligentes’.

"Cada vez que comenzábamos cualquier actividad, ya fuera un paseo por el mar o nadar, bucear o cualquier otra cosa, controlábamos la frecuencia cardíaca y la saturación de oxígeno del cuerpo...", señala Eliana Guerrero, paciente oncológica que participa en el estudio

"Es algo que te aporta muchas endorfinas, mucha energía. El mar es una 'pequeña farmacia' que hay que saber utilizar", explica Maria Palou, paciente oncológica que también toma parte en el estudio.

Como resultado práctico, los investigadores sugieren integrar los ‘espacios azules’ en programas de prescripción social que conecten a los pacientes de atención primaria con servicios y recursos comunitarios. Los médicos de familia pueden prescribir a sus pacientes actividades como bañarse o bucear, como parte de su plan de tratamiento.

"A la hora de resolver problemas de salud que no requieren tratamiento, a veces encontramos muchos más beneficios para el bienestar de una persona, en las actividades sociales, al aire libre, en la naturaleza, en el mar... que en los medicamentos", declara la doctora Eva Fontdecaba, médica de familia del Instituto Catalán de la Salud.

Esta colaboración entre científicos, médicos, una fundación contra el cáncer y las autoridades locales contribuye a un creciente campo de investigación que explora las numerosas formas en que el mar influye en nuestra salud y bienestar; desde los alimentos que comemos hasta el aire que respiramos.

Pero... estos beneficios dependen de la salud del propio mar. Si no se preservan los hábitats y ecosistemas naturales, podrían perderse los beneficios para la salud humana.

Josep Lloret, biólogo marino de la Universidad de Girona, coordina esta investigación en Roses.

"Esta línea de investigación, Océanos y Salud Humana, estudia todos estos beneficios. Pero, al mismo tiempo, examina cómo los riesgos y amenazas a los que los humanos exponemos al mar, acaban perjudicando a la salud humana por el aumento de la contaminación, por el aumento de los patógenos, o de la industrialización", afirma el doctor y biólogo marino de la Universidad de Girona, Josep Lloret, director de la Cátedra Océanos y Salud Humana.

A veces, la contaminación de las aguas costeras puede convertir los beneficios del mar para la salud, en peligros.

Cornualles, un popular destino de surf en el sudoeste de Inglaterra, no es una excepción. Los surfistas que visitan sus idílicas playas tienen que estar atentos a las alertas sobre la calidad del agua; en muchos lugares del país, las instalaciones de tratamiento de aguas pueden superar su capacidad y verter aguas residuales no depuradas perjudiciales, haciendo que las aguas costeras no sean seguras para actividades como el surf.

"El surf es muy importante para mi salud mental, y para mucha gente que vive aquí, en Cornualles. Es una parte muy importante de nuestras vidas... Pero, por desgracia, a veces, no podemos meternos en el agua porque no es seguro hacerlo", indica Izzy Ross, responsable de campañas de 'Surfers Against Sewage'.

Izzy Ross, que trabaja con la organización benéfica de conservación marina 'Surfers Against Sewage', explica que los surfistas son especialmente vulnerables a los efectos nocivos de la contaminación, ya que están constantemente expuestos al agua al quedar bajo las olas.

"A veces tragas parte de esa agua, lo que significa que estás ingiriendo bastantes bacterias y organismos patógenos potencialmente dañinos. El año pasado registramos 720 informes, y algunos de ellos fueron realmente impactantes: hubo casos de gastroenteritis, infecciones oculares, infecciones de oído, infecciones del tracto urinario... e incluso, un caso de insuficiencia renal", añade Izzy Ross.

Para comprender mejor los riesgos, los surfistas trabajaron con investigadores del Centro Europeo de Medio Ambiente y Salud Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Éxeter. Un proyecto financiado por la Unión Europea analizó muestras tomadas a surfistas de todo el Reino Unido. Los resultados fueron poco menos que alarmantes.

"Hemos descubierto que los surfistas tienen tres veces más probabilidades, que las personas que no se meten en el agua, de tener bacterias resistentes a los antibióticos en sus muestras de microbioma fecal. Esto es realmente importante, porque existe la posibilidad de que las personas propaguen bacterias resistentes a los antibióticos a otras personas", declara la doctora Anne Leonard, epidemióloga medioambiental del Centro Europeo de Medioambiente y Salud Humana en la Facultad de Medicina de la Universidad de Éxeter.

Los investigadores descubrieron que los arroyos que llevan residuos urbanos y agrícolas a nuestros mares están alimentando la evolución de patógenos resistentes a los medicamentos. Estas infecciones ya se están cobrando un elevado número de víctimas, cifra que rivaliza con la de la pandemia de COVID-19. En 2050, podrían convertirse en la principal causa de muerte en todo el mundo.

"Los excrementos humanos y animales también incluyen restos de antibióticos. Aunque se trata de niveles realmente diluidos y bajos, en el agua, como es el caso del agua de río y el agua de mar, ahora, estamos descubriendo que, en realidad, todavía pueden estar a un nivel que podría impulsar aún más la resistencia a los antibióticos", afirma el doctor William Gaze, microbiólogo del Centro Europeo de Medioambiente y Salud Humana en la Facultad de Medicina de la Universidad de Éxeter.

Los experimentos de laboratorio realizados en la Universidad de Éxeter confirmaron la ‘amenaza real’ para la salud. Los resultados dejan claro que la contaminación de nuestros océanos con sustancias peligrosas, no solamente preocupa a los surfistas y a otras personas que van con frecuencia al mar, sino a gente de todo el mundo, independientemente de su situación económica.

"Se suele pensar que la contaminación por antibióticos es más problemática en los países de ingresos bajos y medios, donde se producen los antibióticos y tienen que verter los residuos farmacéuticos, donde no disponen de infraestructuras sanitarias adecuadas. Pero... hemos demostrado que, incluso en el Reino Unido, hay niveles suficientes de antibióticos para aumentar la resistencia de las bacterias", explica la doctora Aimee Murray, microbióloga del Centro Europeo de Medioambiente y Salud Humana en Facultad de Medicina de la Universidad de Éxeter.

Las investigaciones realizadas en toda Europa ponen de relieve el vínculo crucial entre los océanos y la salud humana. Unos mares prósperos pueden mejorar nuestro bienestar físico y mental, pero cuando los océanos sufren, nosotros también sufrimos.

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