El profesor de Oxford que creó la primera vacuna eficaz contra la malaria explica qué aprendimos del Covid, el riesgo de la desinformación y la urgencia de que Europa refuerce la sanidad pública.
Las epidemias no son cosa del pasado. Al contrario, seguirán apareciendo y la próxima gran pandemia es cuestión de tiempo, considera Sir Adrian Hill, uno de los científicos más destacados en el campo de las vacunas y ganador del Premio Europeo de Inventor 2026 en la categoría 'Investigación'.
En declaraciones a 'Euronews', el profesor británico de la Universidad de Oxford sostiene que el mundo está hoy mejor preparado que antes de la pandemia de la Covid-19, aunque sin subestimar los retos que tiene por delante.
Qué nos ha enseñado la covid
El profesor británico de la Universidad de Oxford es cofundador del Instituto Jenner (Jenner Institute). El Jenner Institute es uno de los principales centros de investigación de vacunas del mundo, pertenece a la University of Oxford y está dedicado a la investigación y el desarrollo de nuevas vacunas contra enfermedades infecciosas como la malaria, el ébola, la tuberculosis y la covid 19.
Según Hill, el mayor legado de la pandemia fue demostrar que la comunidad científica puede desarrollar una nueva vacuna en un plazo que hasta hace pocos años se consideraba impensable.
"Hoy estamos mejor preparados para desarrollar vacunas frente a cualquier nuevo virus que aparezca. ¿Qué hemos aprendido de la covid? Que podemos desarrollar una vacuna en el plazo de un año. Hasta entonces no lo sabíamos, incluso los grandes especialistas pensaban que harían falta varios años."
Añade que las infraestructuras creadas en los últimos años permiten ahora a los países detectar con mayor rapidez nuevos patógenos, desarrollar vacunas y organizar pronto ensayos clínicos, lo que refuerza de forma notable la capacidad de respuesta global ante nuevas crisis sanitarias.
La respuesta a la desinformación es la educación
Pese a la desconfianza que se generó hacia las vacunas tras la pandemia de coronavirus, Hill se muestra optimista y considera que la confianza de la sociedad se está recuperando poco a poco.
"Ha habido mucha desinformación. El remedio contra la desinformación, en una palabra, es la educación. La mayoría de la gente entiende ya que las vacunas desempeñaron un papel decisivo en la gestión de la pandemia."
La vacuna que ha cambiado el curso de la malaria
Sir Adrian Hill ha sido distinguido este año con el Premio Europeo de Inventor por el desarrollo de la vacuna R21/Matrix-M, la primera vacuna contra la malaria especialmente eficaz.
Este éxito llegó tras más de 30 años de investigación en un campo en el que más de 100 intentos anteriores habían fracasado.
"Cuando empecé a trabajar en vacunas contra la malaria, todos los intentos habían fracasado", recuerda. "Pero logramos comprender mejor el propio parásito y elegir el objetivo correcto entre cerca de cinco mil genes. Con mucha prueba, error y perseverancia llegamos a una vacuna que hoy tiene una eficacia de alrededor del 80%."
Según la Organización Mundial de la Salud, en 2024 hubo aproximadamente 282 millones de casos de malaria y 610.000 muertes por malaria en 80 países.
Los niños menores de cinco años representaron alrededor del 75% de todas las muertes por malaria en la región africana de la OMS. Las vacunas tradicionales contra la malaria no eran muy eficaces, sobre todo en los niños, debido a la diversidad genética del parásito.
Sir Adrian Hill y su equipo desarrollaron una vacuna con un mayor número de regiones proteicas específicas de la malaria que el sistema inmunitario debe reconocer para responder de forma eficaz, al tiempo que omitieron componentes innecesarios que podrían desviar la respuesta inmunitaria.
Tras décadas de investigación, su trabajo ha pasado de ser una innovación de laboratorio a convertirse en una intervención de salud pública escalable en un número creciente de países africanos, y la OMS lo recomendó oficialmente para un uso generalizado en octubre de 2023.
Por qué la malaria también afecta a Europa
Aunque la malaria afecta sobre todo a países africanos, Hill insiste en que los europeos no pueden considerar estas enfermedades como "un problema ajeno".
Como subraya, en un mundo globalizado las epidemias y las crisis sanitarias traspasan con facilidad las fronteras nacionales, y la inversión en la salud de los países más pobres acaba siendo una inversión en la seguridad de todos.
La perseverancia frente a los fracasos
La trayectoria de Hill es quizá el ejemplo más claro de lo largo que puede ser el camino de la innovación científica.
Durante más de 30 años siguió trabajando en un ámbito en el que los fracasos se sucedían uno tras otro, hasta que su equipo consiguió desarrollar una vacuna que hoy salva vidas en las zonas del mundo donde la malaria sigue siendo una de las principales causas de mortalidad infantil.