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Las 10 reglas que pueden salvar la vida de los niños en el mar y la piscina

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Foto de archivo Derechos de autor  AP Photo/Spyros Tsakiris
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Por Ioannis Karagiorgas
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Médicos y Cruz Roja ofrecen consejos para una natación segura en playas y piscinas

El reciente suceso trágico en Paros, con el ahogamiento de un niño en una piscina, ha vuelto a poner de manifiesto la necesidad de una correcta información a la ciudadanía sobre las medidas de seguridad para niños y adultos cuando se bañan en piscinas y en el mar.

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Como insisten los expertos, "el ahogamiento puede producirse en cuestión de segundos y no se limita al mar. Una supervisión adecuada, la prevención y el conocimiento de unas normas básicas de seguridad pueden marcar la diferencia".

¿Cuáles son las normas básicas que deben conocer padres y cuidadores y cuáles son los mitos más frecuentes en torno a la seguridad en el agua?

La prevención sigue siendo la medida de protección más importante. La presencia de un adulto responsable, la elección de lugares de baño seguros y el dominio de habilidades básicas pueden reducir de forma significativa el riesgo.

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Foto de archivo AP Photo/Thanassis Stavrakis

Las diez pautas básicas para la seguridad de los niños en el agua

1. La supervisión salva vidas

La medida más importante es una supervisión directa y constante. El adulto que vigila al niño debe tener toda su atención puesta exclusivamente en él y no dejarse distraer por el móvil, el libro u otras actividades.

Los niños de menor edad requieren una atención especial. En el caso de menores de 5 años, la supervisión debe hacerse a una distancia que permita al adulto reaccionar de inmediato, en la práctica a la distancia de un brazo.

2. Nunca solo en el agua

Un niño no debe quedarse solo en el agua, ni siquiera durante unos segundos. La presencia de un hermano o hermana mayor no sustituye la vigilancia de un adulto.

Lo mismo se aplica aunque el niño lleve manguitos o esté en aguas poco profundas. La profundidad no es por sí sola una garantía de seguridad.

3. Los manguitos y los hinchables no son chalecos salvavidas

Los elementos de flotación pueden utilizarse como parte del juego, pero no son un medio de protección frente al ahogamiento y no sustituyen la supervisión.

Para actividades en embarcaciones es imprescindible un chaleco salvavidas homologado, de la talla adecuada para el niño y para las condiciones específicas.

4. Elegimos lugares de baño seguros

La elección de la playa o de la piscina es especialmente importante. Conviene optar por playas organizadas con socorrista y por zonas donde el agua esté tranquila y las condiciones sean conocidas.

Padres y cuidadores deben respetar las banderas de advertencia y las indicaciones de los responsables, evitando áreas con fuertes corrientes o grandes olas.

5. Especial atención a las piscinas

Las piscinas requieren medidas de seguridad igualmente estrictas. El acceso debe estar controlado, con un vallado adecuado y una puerta que se cierre automáticamente, de modo que un niño no pueda entrar solo en la zona.

Los juguetes no deben quedarse dentro ni junto a la piscina cuando no se utiliza, ya que pueden atraer la atención de un niño. Al mismo tiempo, el equipamiento de rescate necesario debe estar en un lugar de fácil acceso.

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Foto de archivo AP Photo/Petros Karadjias

6. Las clases de natación son importantes, pero no bastan

Aprender a nadar puede reducir de forma notable el riesgo, ya que ayuda al niño a adquirir habilidades básicas en el agua.

Sin embargo, incluso un niño que nada bien no debe quedarse sin supervisión. La capacidad para nadar no elimina los peligros que pueden surgir por corrientes, olas, cansancio o situaciones imprevistas.

7. Máxima precaución con los saltos al agua

Los saltos al agua entrañan riesgos, sobre todo cuando se realizan en aguas desconocidas. No deben hacerse en lugares donde no se conoce la profundidad o donde puede haber rocas y pantalanes.

Un cálculo erróneo puede provocar una lesión grave. Por eso es necesario respetar siempre las normas de seguridad, incluso cuando el lugar parezca familiar.

8. Precaución después de comer

Después de una comida copiosa conviene evitar la actividad intensa en el agua. El niño necesita tiempo antes de volver a un juego muy movido o a la natación.

La atención es especialmente importante para que la diversión veraniega no se convierta en una situación peligrosa.

9. Conocer la RCP puede resultar vital

La formación de padres y cuidadores en soporte vital básico y reanimación cardiopulmonar (RCP) puede ser decisiva en una situación de emergencia.

Saber qué acciones básicas realizar hasta que llegue ayuda especializada puede marcar la diferencia. Por este motivo, la formación en RCP es una herramienta importante de prevención y de respuesta ante incidentes inesperados.

10. En una situación de emergencia, pedimos ayuda de inmediato

Ante un incidente grave en el agua no hay que esperar para ver si el niño se recupera por sí solo. Se debe llamar inmediatamente al 112 o al 166 y seguir las instrucciones de los servicios de emergencia. La rapidez en la respuesta es crucial. Al mismo tiempo, quien conozca la RCP puede aplicarla según su formación hasta que llegue ayuda profesional.

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Foto de archivo AP Photo/Michael Varaklas

Mitos y realidades sobre el ahogamiento

En torno a la seguridad en el agua circulan numerosas ideas equivocadas. Algunas pueden incluso generar en los padres una falsa sensación de seguridad.

Mito 1: "El ahogamiento siempre va acompañado de gritos y movimientos"

Verdad: El ahogamiento puede ser silencioso y desarrollarse en apenas unos segundos. Un niño en peligro no tiene por qué gritar ni ser capaz de pedir ayuda.

Por eso tiene tanta importancia la supervisión activa.

Mito 2: "Los manguitos protegen al niño"

Verdad: Los manguitos y los hinchables no son dispositivos de rescate y no pueden sustituir la vigilancia de un adulto.

Pueden utilizarse como apoyo, pero un niño que lleva manguitos sigue necesitando una supervisión constante.

Mito 3: "Si el niño sabe nadar, no corre peligro"

Verdad: Incluso un niño que nada bien puede ser arrastrado por corrientes o entrar en pánico en el agua.

Saber nadar bien reduce el riesgo, pero no elimina la necesidad de supervisión.

Mito 4: "Si hay muchos adultos cerca, alguno estará pendiente"

Verdad: La supervisión debe recaer en un adulto responsable claramente identificado.

Cuando todos creen que "otro está mirando al niño", existe el riesgo de que en realidad nadie lo esté vigilando de forma efectiva.

Mito 5: "Si el niño ha salido del agua y parece bien, no hace falta médico"

Verdad: Tras un incidente en el agua, incluso si el niño parece haberse recuperado, es necesaria una valoración por parte de un profesional sanitario, sobre todo cuando ha habido un episodio que ha generado preocupación.

La evaluación médica es importante para descartar complicaciones.

Mito 6: "El ahogamiento solo ocurre en el mar"

Verdad: El ahogamiento puede producirse en muchos entornos distintos, piscinas, piscinas hinchables, lagos, ríos e incluso en cantidades de agua muy pequeñas.

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Foto de archivo AP Photo/Yorgos Karahalis

Por eso la seguridad no se limita a la playa, sino que abarca cualquier lugar donde un niño pueda entrar en contacto con el agua.

El principio básico es sencillo, un niño no solo necesita un chaleco salvavidas o manguitos, necesita la mirada constante de un adulto responsable. El verano es sinónimo de despreocupación, pero no de falta de atención. El mar y la piscina pueden ofrecer a los niños momentos agradables y seguros siempre que la diversión vaya acompañada de responsabilidad y supervisión continua.

Las ocho instrucciones de la Cruz Roja Helénica

La Cruz Roja Helénica (EES), a través de su Escuela de Salvamento y en el marco de la campaña nacional "Disfrutamos del agua con seguridad", propone ocho recomendaciones útiles que salvan vidas.

El ahogamiento puede producirse de forma silenciosa, en cuestión de apenas unos segundos, a menudo sin gritos ni signos evidentes de peligro. En Grecia, según datos recientes del Organismo Nacional de Salud Pública (EODY), en el último quinquenio se registran una media de 378 muertes al año, la mayoría en el mar.

La Organización Mundial de la Salud señala el ahogamiento como la tercera causa de muerte por lesiones involuntarias, con 300.000 fallecimientos anuales. Los niños menores de 5 años representan casi el 25% de las víctimas, mientras que también se observa una elevada mortalidad entre las personas mayores de 70 años.

En detalle, las ocho instrucciones de la Escuela de Salvamento de la EES son las siguientes

Uno, nade en playas seguras y organizadas. Siga las indicaciones del socorrista y las banderas de la playa.

Dos, no se meta en el agua inmediatamente después de comer o de haber consumido alcohol.

Tres, entre en el agua de manera gradual, sobre todo si está muy fría, para evitar un choque térmico.

Cuatro, no se aleje demasiado y nade siempre en paralelo a la costa.

Cinco, no haga saltos al agua en zonas desconocidas, pueden existir rocas u otros peligros.

Seis, los niños deben estar siempre a poca distancia de un adulto, incluso si utilizan chaleco salvavidas.

Siete, use un chaleco salvavidas cuando realice actividades como canoa o paddle surf (SUP).

Ocho, si le arrastra una corriente, no se deje llevar por el pánico. Nade en paralelo a la costa hasta salir de la corriente y después diríjase hacia la playa.

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foto de archivo AP Photo/Yorgos Karahalis

Safe Water Sports: normas para las piscinas de hotel

La ONG Safe Water Sports propone las siguientes normas de seguridad para el baño en piscinas.

Uno, dúchese antes de entrar en la piscina.

Dos, no en todas las piscinas de hotel están permitidos los saltos al agua. Espere a que su padre, madre o un socorrista le digan que los saltos están permitidos.

Tres, compruebe siempre la profundidad de la piscina mediante las señales específicas y sitúese en la zona donde se sienta seguro y haga pie para nadar.

Cuatro, como la superficie alrededor de la piscina resbala por el agua, recuerde no correr ni empujar a otras personas. Puede resbalar con facilidad, golpearse o empujar a alguien y que caiga al agua.

Cinco, recuerde que deben haber pasado al menos dos o tres horas desde su última comida antes de poder volver a nadar.

Seis, los niños deben estar siempre acompañados y supervisados por un adulto.

Siete, dentro de la piscina está prohibido consumir comida o refrescos, así como masticar caramelos o chicle.

Fuentes adicionales • Redcross.gr, safewatersports.com, https://eody.gov.gr/

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