En las elecciones suecas de este domingo, la prioridad es arreglar la sanidad, pero los expertos alertan de que ninguna propuesta aborda el problema de fondo.
Las largas esperas, la falta de personal y la baja calidad de la atención primaria por los escasos recursos humanos se han convertido desde la pandemia en elementos habituales del debate sobre la sanidad sueca, y han transformado el sistema de salud en una prueba de si el modelo de bienestar del país sigue ofreciendo lo que la ciudadanía espera.
Los partidos de todo el espectro político prometen soluciones para el asunto que más importa a los votantes suecos, pero médicos y enfermeras se preguntan si los cambios propuestos son realmente los que necesita el sistema, y apuntan a la mejora de las condiciones laborales y de las plantillas, así como al refuerzo de la atención primaria.
Acertar con la receta puede reportar muchos votos a los partidos, ya que alrededor del 64 % de los electores mencionó la sanidad entre sus principales prioridades políticas en una encuesta de agosto (fuente en inglés), frente al 55 % en mayo, por delante de la educación y la seguridad ciudadana. Según otro sondeo de Novus para la patronal farmacéutica Lif (fuente en inglés), algunos votantes están dispuestos incluso a cambiar de partido si otro presta más atención a la sanidad, y el 34 % podría plantearse hacerlo.
Con este contexto, los partidos están presentando promesas electorales cada vez más ambiciosas para arreglar el sistema sanitario de cara a las elecciones del 13 de septiembre.
Las propuestas políticas
Las reformas más ambiciosas del sistema proceden de los partidos de centro derecha.
Para garantizar un acceso más rápido a la atención sanitaria, algo que se ha convertido en un quebradero de cabeza para muchos suecos, el Partido Moderado, actualmente tercero en las encuestas (fuente en inglés), quiere reducir la garantía de atención sanitaria establecida por ley, que limita cuánto tiempo deben esperar los pacientes para recibir atención especializada, de 90 a 30 días. Sin embargo, en la práctica algunos pacientes tienen que esperar incluso más allá de esos 90 días.
Según el Consejo Nacional de Salud y Bienestar de Suecia (fuente en inglés), el 27 % de los pacientes esperaba en abril de 2026 más allá de la garantía sueca de 90 días para cirugía o tratamientos especializados programados. El Partido Moderado propone que, si una región no pudiera ofrecer atención en 30 días, se deba ofrecer al paciente tratamiento en otra parte, con el coste asumido por su región de origen.
Mientras tanto, los Demócratas Cristianos, penúltima fuerza en las encuestas, ofrecen una remodelación del sistema centenario. Quieren sustituir el actual modelo regional de atención sanitaria por otro de gestión estatal, ya que consideran que las fronteras regionales generan desigualdades en la atención y dificultan que Suecia aproveche de forma eficiente la capacidad disponible en todo el país y, en consecuencia, reduzca los tiempos de espera.
Los Socialdemócratas, que encabezan las encuestas, centran su atención en la atención primaria, y se comprometen a que al menos el 80 % de los suecos tenga un médico de cabecera asignado en 2030. El Partido del Centro también promete introducir médicos de cabecera asignados, mientras que los Liberales quieren crear 4.500 plazas más de médicos de familia.
Sin soluciones mágicas
Sin embargo, ninguna de las reformas presentadas por los partidos suecos es una "solución milagrosa" que vaya a arreglarlo todo, afirmó a Euronews Health Fanny Nilsson, médica internista, miembro de la junta de la Sociedad Sueca de Medicina y autora que ha viajado por Europa comparando sistemas sanitarios.
Los expertos consultados por Euronews sostienen que los políticos, centrados en recortar los tiempos de espera, están pasando por alto el núcleo del problema, la escasez de personal, las dificultades para retenerlo, la carga administrativa excesiva y una atención primaria infrafinanciada.
"Si esos problemas no se abordan, las listas de espera seguirán existiendo", declaró a Euronews Hanna Kataoka, presidenta de la Asociación Médica Sueca.
La paradoja de la sanidad sueca
La falta de profesionales de atención primaria y de continuidad, ya que los pacientes a menudo no pueden ver al mismo médico a lo largo del tiempo, crea una paradoja en el corazón de la sanidad sueca, explica Nilsson.
"Somos muy fuertes y buenos en la atención altamente especializada. Estamos bastante avanzados en investigación y en la adopción de nuevas tecnologías y nuevos medicamentos", señaló Nilsson.
"Pero ¿cómo podemos tener la mejor sanidad del mundo si no puedes contactar con tu médico de cabecera?", añadió.
Las cifras respaldan sus palabras. En 2024, alrededor del 7 % de los suecos declaró no haber podido recibir la atención primaria que consideraba necesaria, más del doble de la media de la UE, del 3 %, según datos de la OCDE (fuente en inglés). Mientras tanto, siete de cada diez médicos de atención primaria atendían a más pacientes de los recomendados, según un informe de 2026 de la Asociación Médica Sueca (fuente en inglés).
Aunque partidos como los Socialdemócratas, los Liberales y el Partido del Centro se han comprometido a abordar este problema, Nilsson considera que falta una visión concreta a largo plazo sobre cómo hacerlo realidad.
Las soluciones que se proponen para el sistema sanitario "solo están empobreciendo el debate", afirma.
"Lo que hacen es dejar todas estas cuestiones en algo demasiado superficial, demasiado simplista, y creo que por eso los votantes en Suecia tienen dificultades para seguir el debate sobre la sanidad", añadió, e instó a los políticos a mirar más allá de los ciclos de cuatro años cuando piensen en el sistema sanitario.
¿Funcionarán las promesas electorales de los partidos?
Lo mismo ocurre con las promesas del Partido Moderado y de los Demócratas Cristianos.
La garantía de 30 días podría ampliar el papel de los proveedores privados de atención sanitaria, que se concentran en grandes ciudades como Estocolmo, ya que las zonas rurales, especialmente el norte de Suecia, carecen de personal suficiente y podrían verse obligadas a enviar pacientes a otros lugares.
"Entonces los pacientes serán trasladados en avión a Estocolmo, se operarán allí y volverán en avión", apuntó Nilsson.
Dejar sin resolver los problemas de personal en las regiones y confiar en su lugar en proveedores privados de sanidad "no es una buena manera de concebir la atención sanitaria", sostuvo.
En cuanto a la ambición de los Demócratas Cristianos de dar la vuelta por completo a un sistema centenario, los expertos son escépticos respecto a que cambiar el nivel de gobierno responsable de la sanidad vaya a solucionar por sí mismo sus problemas.
"Una gran reforma estructural corre el riesgo de consumir años de atención política sin abordar las cuestiones que más importan, la escasez de personal, las condiciones laborales, la capacidad de la atención primaria y la planificación a largo plazo", advirtió Kataoka.
Nilsson considera que los Demócratas Cristianos "tienen razón cuando dicen que el Estado debería implicarse más", pero sostiene que cambiar quién gestiona la sanidad no equivale a corregir lo que funciona mal.
La escasez de camas hospitalarias en Suecia
Nilsson señala otro problema que, a su juicio, se sitúa en el centro de la atención especializada, la excepcionalmente baja capacidad de camas hospitalarias de Suecia, con solo 1,9 camas de hospital por cada 1.000 habitantes (fuente en inglés) en 2023, el nivel más bajo de la UE.
Afirma que las malas condiciones laborales son una de las principales razones, ya que solo un tercio del personal sanitario sueco no hace horas extra y apenas uno de cada diez (fuente en inglés) puede hacer una pausa durante la jornada laboral.
Esto obliga a los médicos a dar de alta a los pacientes antes de lo que desearían o a dedicar grandes cantidades de tiempo a intentar trasladar pacientes entre plantas y hospitales porque no hay camas disponibles.
"Está causando mucho estrés ético. '¿A quién doy el alta? ¿Cómo libero una cama?'", explicó.
"Es un trabajo terrible el que estamos haciendo y muchos médicos están muy frustrados".
Una investigación de 2024 de la publicación médica 'Sjukhusläkaren' (fuente en inglés) concluyó que la falta de camas, de personal o de recursos y las cargas de trabajo elevadas fueron factores que contribuyeron en 100 de las 237 muertes hospitalarias analizadas de 2023.
Kataoka señaló que la mayor mejora posible en la capacidad de los médicos para tratar a los pacientes sería "más tiempo para los pacientes", lo que exige mejor dotación de personal, mayor continuidad asistencial, menos burocracia y sistemas informáticos que funcionen mejor.
"Una gran reforma estructural corre el riesgo de consumir años de atención política sin abordar las cuestiones que más importan, la escasez de personal, las condiciones laborales, la capacidad de la atención primaria y la planificación a largo plazo. Estos problemas requieren una acción sostenida con independencia del modelo de gobernanza".