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¿Cómo salvar millones de vidas cuando la ayuda humanitaria se hunde?: Gravando a los ricos

Familias desplazadas que huyeron de sus casas inundadas reciben ayuda humanitaria distribuida por soldados de los Rangers de Pakistán.
Familias desplazadas, que huyeron de sus casas inundadas, reciben ayuda de emergencia distribuida por soldados de los Rangers de Pakistán. Derechos de autor  Copyright 2022 The Associated Press. All rights reserved.
Derechos de autor Copyright 2022 The Associated Press. All rights reserved.
Por Giedre Peseckyte
Publicado última actualización
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Aplicar un impuesto del 3% sobre la riqueza de los multimillonarios podría salvar hasta 29,5 millones de vidas vulnerables de aquí a 2030, según un estudio en 'The Lancet', en un momento de fuerte presión sobre la financiación humanitaria.

La ayuda humanitaria y al desarrollo destinada a los países de renta baja y media afronta una presión sin precedentes, pero las lagunas de financiación podrían cubrirse gravando a las grandes fortunas, lo que permitiría salvar potencialmente millones de vidas, según señala un nuevo estudio.

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"Con unos países donantes cada vez más endeudados y que destinan crecientes recursos al gasto militar, financiar la ayuda humanitaria mediante la imposición sobre las grandes fortunas era una de las estrategias más viables", afirmó Lucio Exposito, economista sénior del estudio e investigador en la ICESI School of Economics y la School of Global Development de la University of East Anglia, en Reino Unido.

La investigación llega en un momento en que la ayuda internacional atraviesa su mayor contracción registrada.

La asistencia oficial al desarrollo (AOD), la ayuda gubernamental destinada a promover y apoyar específicamente el desarrollo económico y el bienestar de los países de renta baja y media en ámbitos como la salud, el saneamiento, la educación y las infraestructuras, se recortó en casi una cuarta parte, y todos los grandes donantes redujeron su AOD en 2024 y 2025. Se prevé que los países recorten aún más su ayuda entre 2025 y 2026.

Estos recortes tienen consecuencias muy reales. Si continúa la retirada actual de financiación de la AOD, podría traducirse en 7,6 millones de muertes de aquí a 2030, entre ellas 1,4 millones de muertes de niños menores de 5 años, según la investigación. Este escenario de desfinanciación se utilizó como referencia para evaluar distintas políticas de redistribución de la riqueza.

Varias políticas de redistribución de la riqueza

En un mundo en el que existen más de 3.000 multimillonarios, cuyo patrimonio conjunto alcanza un récord de 17,4 billones de euros (20,1 billones de dólares), 3,46 billones más que el año pasado, un impuesto del 3% sobre su riqueza sería la medida con mayor efecto estimado y se traduciría en 29,5 millones de muertes menos de aquí a 2030. Un impuesto sobre el patrimonio del 1% se asociaba con 15,1 millones de muertes evitadas.

Otras medidas también arrojan efectos importantes. Un impuesto sobre las transacciones financieras, conocido a menudo como tasa Tobin, se asociaba con unos 24,5 millones de muertes evitadas, mientras que un impuesto mínimo global a las multinacionales con ingresos superiores a 750 millones de euros se vinculaba con aproximadamente 20,1 millones.

"En un mundo marcado por desigualdades extremas y crecientes y una concentración de riqueza sin precedentes, nuestros resultados muestran el potencial de las políticas alternativas de redistribución de la riqueza, propuestas en recientes acuerdos internacionales de alto nivel para apoyar el desarrollo global, para mitigar los efectos negativos de la desfinanciación de la AOD", señalaron los investigadores, que subrayaron que se trata de estimaciones basadas en modelos y no de previsiones de muertes que necesariamente vayan a producirse o evitarse.

Los investigadores analizaron datos de 59 países de renta baja y renta medio baja entre 2002 y 2021, que representan a 3.900 millones de personas, y después modelizaron cómo distintas políticas fiscales podrían compensar los recortes de ayuda previstos hasta 2030.

Los impuestos sobre el patrimonio se han aplicado en unos pocos países. España introdujo en 2022 un impuesto de solidaridad sobre las grandes fortunas, con tipos de entre el 1,7% y el 3,5% para las personas con un patrimonio neto superior a 3 millones de euros. Francia también ha debatido un impuesto del 2% sobre las personas con patrimonios ultra elevados, aunque una propuesta reciente fue rechazada por el Senado. Otros países, como Suecia, aplicaron un impuesto sobre el patrimonio durante varias décadas antes de abolirlo en 2007.

La fiscalidad sobre el patrimonio ha cobrado nuevo impulso político a escala internacional, incluso entre los propios ricos. En el Foro Económico Mundial de Davos celebrado a principios de este año, cientos de millonarios y multimillonarios de decenas de países pidieron a los gobiernos que aumentaran los impuestos a los superricos.

"Vivimos en un mundo extremadamente desigual, en el que un reducido número de personas y empresas acumulan riqueza a un ritmo y una escala sin precedentes, mientras millones de personas vulnerables siguen muriendo por falta de acceso a intervenciones humanitarias básicas, a menudo de bajo coste", afirmó Davide Rasella, profesor en ISGlobal, que ideó y coordinó el estudio.

"Nuestros resultados muestran que aplicar incluso políticas de redistribución de la riqueza modestas, como las propuestas en recientes acuerdos internacionales, podría literalmente salvar decenas de millones de vidas en los próximos años".

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