Las personas con trastorno por déficit de atención con hiperactividad tienen más riesgo de sufrir problemas gastrointestinales, según una revisión de más de 1,9 millones de personas.
Una nueva revisión sugiere que el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) está asociado a una importante carga de síntomas gastrointestinales funcionales, problemas que afectan al funcionamiento del sistema digestivo sin reflejar necesariamente una enfermedad estructural identificable.
Los investigadores analizaron más de 9.000 registros e incluyeron 23 estudios, y observaron que el TDAH se asociaba a una mayor probabilidad de todos los síntomas gastrointestinales examinados, entre ellos el síndrome del intestino irritable, el estreñimiento, el dolor abdominal, la diarrea, la indigestión y la encopresis.
"Casi todos los síntomas intestinales que analizamos parecían estar asociados al TDAH", señaló la coautora principal Sarah Blake, estudiante de Medicina en la Warwick Medical School. "Estos síntomas pueden tener un impacto real en la vida diaria, pero se pueden pasar por alto fácilmente si la atención se centra únicamente en el TDAH".
Los investigadores detectaron un aumento del 48 % en la probabilidad de presentar síntomas gastrointestinales en conjunto entre las personas con TDAH. La asociación era especialmente intensa en el caso del estreñimiento, donde la probabilidad era casi el doble, y de la encopresis, pérdida del control intestinal, donde era más de cuatro veces superior.
Por qué existe esta relación
Los investigadores señalan que hay varias posibles explicaciones, pero el estudio no demuestra que el propio TDAH cause problemas gastrointestinales.
Una posibilidad tiene que ver con la conducta. La desregulación emocional y la mayor sensibilidad al estrés, ambas asociadas al TDAH, pueden alterar la sensibilidad intestinal y contribuir al dolor abdominal funcional. Los patrones de alimentación irregulares, las comidas que se saltan y los atracones también pueden influir en síntomas como la indigestión, la hinchazón, el estreñimiento y el dolor abdominal.
Las sensibilidades sensoriales relacionadas con la comida también podrían desempeñar un papel. Las personas con TDAH pueden experimentar diferencias en la sensibilidad a las texturas y los olores de los alimentos, lo que puede favorecer dietas selectivas más bajas en fibra y afectar a los hábitos intestinales.
Los investigadores apuntan asimismo a las diferencias en la interocepción, la capacidad de reconocer las señales internas del cuerpo, como posible factor. Una menor percepción de la necesidad de defecar podría contribuir al estreñimiento o la encopresis.
La medicación puede ser otro elemento que contribuya. Se sabe que estimulantes como el metilfenidato provocan efectos secundarios como pérdida de apetito, dolor abdominal, náuseas y estreñimiento. Las alteraciones del sueño, frecuentes entre las personas con TDAH, también pueden afectar a la motilidad y la sensibilidad gastrointestinal.
La conexión entre el intestino y el cerebro
Los investigadores destacan además el microbioma intestinal como posible vía biológica.
Investigaciones previas han identificado diferencias en la composición microbiana intestinal entre adultos con TDAH y controles neurotípicos. Otros estudios han relacionado cambios en el microbioma intestinal con síntomas gastrointestinales.
Una hipótesis es que estas diferencias podrían influir en la inflamación y en la comunicación entre el intestino y el cerebro. Los factores genéticos también pueden contribuir.
"Todavía no podemos afirmar que el TDAH cause estos problemas intestinales, ni determinar con exactitud qué está detrás de esta relación, pero el patrón es lo bastante llamativo como para merecer atención", señaló Saran Shantikumar, profesor clínico asociado en la Warwick Medical School. "Los profesionales que atienden a personas con TDAH pueden considerar preguntar por los síntomas gastrointestinales, sobre todo si pueden estar afectando a su calidad de vida".