El chocolatero belga Pierre Marcolini, elegido mejor pastelero del mundo

Pierre Marcolini
Pierre Marcolini Derechos de autor Euronews
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Por Gregoire LoryAna Valiente
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El secreto de un chocolate tan dulce y refinado nos lo cuenta en su fábrica central en Bruselas.

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Visitamos la sede del mejor pastelero del mundo: Pierre Marcolini. Es la segunda vez que este chocolatero belga, conocido mundialmente por sus delicias de cacao, se alza con un galardón tan dulce. Le ha sido otorgado por la World Pastry Stars 2020, una organización de la que forman parte chefs de todo el mundo. Entre ellos dos chefs españoles: Jordi Roca y Albert Adriá.

"Este título firma toda una carrera de 25 años. Y por supuesto espero que haya más, aún no hemos terminado. Pero sí, en todo caso es un homenaje a un momento de nuestra carrera, a un equipo y a una casa en la que hemos trabajado en diferentes conceptos pero sobre todo de una manera original. Es decir que intentamos hacer chocolates responsables, pasteles con productos locales y sin colorantes. Y creo que son estos avances, que han modernizado los pasteles, y en concreto el mundo del chocolate, los que nos brindan esta distinción", expresa Marcolini. 

Rodeado por un equipo de 15 personas, Pierre Marcolini, reflexiona, prueba, y elabora recetas, mezclas y texturas. Confiesa no tener el mismo entusiasmo desenfrenado de sus inicios, pero sigue creando con el gusto de las cosas bien hechas. "¿Que cómo hacemos para que un chocolate esté rico? Pues es simple. Tiene mucho que ver con ese concepto un poco pecaminoso de terminar algo, mirarlo y pensar: Espero que haya uno más", cuenta. 

A pesar de su renombre, el chocolatero también hace frente a la crisis provocada por el coronavirus y a la incertidumbre de no saber qué pasará los próximos meses.

"Todo el mundo está pasándolo mal por el confinamiento y por las dificultades. Nosotros sufrimos a diferentes niveles. Por un lado, obviamente, en ingresos porque no podemos apoyarnos en los turistas, que ahora mismo no hay. Tenemos una falta de clientes. Y en segundo lugar está el tema de la perspectiva. Como empresario, cuando tienes a tu personal, a tus artesanos chocolateros que vienen a verte y preguntarte qué va a pasar en diciembre, y no puedes contestarles, es angustioso".

Pese a todo, Pierre Marcolini y su equipo se muestran optimistas y siguen trabajando para que la Navidad, al menos en chocolates, sea un poco más dulce que el resto del año.

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