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¿Por qué no se ha concedido a Georgia el estatus de candidato a la Unión Europea?

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Por Euronews en español
Georgia recibió una "perspectiva europea", pero no alcanzó el deseado estatus de candidato
Georgia recibió una "perspectiva europea", pero no alcanzó el deseado estatus de candidato   -   Derechos de autor  Shakh Aivazov/AP Photo

Ya es oficial: Georgia ha quedado en la lista de espera de la adhesión a la Unión Europea.

En una cumbre crucial celebrada en Bruselas, los 27 líderes de la UE decidieron conceder a Ucrania y Moldavia su ansiado estatus de países candidatos a la adhesión al bloque. Pero en el caso de Georgia, los líderes se limitaron a reconocer su "perspectiva europea", una especie de preludio a la candidatura formal.

"El futuro de estos países y de sus ciudadanos está en la Unión Europea", se podía leer en las conclusiones. "El Consejo Europeo está dispuesto a conceder el estatus de país candidato a Georgia una vez se hayan abordado las prioridades especificadas en el dictamen de la Comisión sobre la solicitud de adhesión de este país".

Georgia, un pequeño país de casi cuatro millones de ciudadanos, se identifica desde hace tiempo como europeo, aunque su lejana posición geográfica, en la región del Cáucaso meridional, limitada por Rusia, Azerbaiyán, Armenia y Turquía, haya suscitado dudas sobre su filiación continental.

Como república parlamentaria, el país ha dado grandes pasos para superar su legado soviético y celebra elecciones periódicas para elegir a sus representantes públicos. Pero lo cierto es que el sistema es inestable, y las acusaciones de fraude, intimidación, compra de votos, amiguismo o acoso policial son frecuentes.

Los oligarcas han sido acusados de ejercer una influencia excesiva sobre la vida política y el entorno mediático de Georgia, mientras que las libertades civiles están "protegidas de forma inconsistente", según Freedom House.

En octubre de 2020 estallaba en este país una crisis política después de que los partidos de la oposición afirmaran que las elecciones parlamentarias estaban amañadas, negándose a reconocer su derrota en las mismas. Aquello desató una importante polarización, además de numerosas detenciones policiales. La oposición se negaba entonces a entrar en el Parlamento mientras el partido líder, Sueño Georgiano, formaba un nuevo Gobierno.

Mientras la crisis se prolongaba, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, intervino personalmente para negociar un acuerdo y hacer que todos los partidos volvieran a la cámara legislativa. El acuerdo también proponía una serie de reformas electorales y judiciales, aunque Sueño Georgiano retiró posteriormente su firma.

Esta persistente inestabilidad acabó irremediablemente reflejándose en el dictamen de la Comisión sobre la candidatura de Georgia a la UE, que excluyó una recomendación para concederle el estatus de candidato. "Georgia tiene una base para alcanzar la estabilidad de las instituciones que garantizan la democracia, el Estado de Derecho, los derechos humanos y el respeto y la protección de las minorías" dijo el ejecutivo, aunque los últimos acontecimientos hayan socavado los progresos del país".

La Comisión presentó una lista de prioridades que Georgia debe abordar. Entre ellas están la polarización política, el buen funcionamiento de todas las instituciones del Estado y la necesidad de una "desoligarquización". La lista de reformas propuestas a Georgia es notablemente más larga que las dadas a Ucrania y Moldavia, que deben por su parte aplicar una serie de medidas clave para finales de este año.

Días después del anuncio de Bruselas, unos 60.000 manifestantes salieron a las calles de Tiflis, la capital de Georgia, para expresar su decepción y exigir el ingreso en la Unión Europea.

Estamos preparados para trabajar con determinación durante los próximos meses para alcanzar el estatus de país candidato
Salome Zourabichvili
Presidenta de Georgia

Un paso atrás

Pero la manifestación popular no fue suficiente para convencer a los dirigentes de la Unión. Reunidos el jueves en Bruselas, los 27 jefes de Estado decidieron respaldar el planteamiento de la Comisión y dejar a Georgia sin el ansiado estatus de país candidato. "Georgia está un paso por detrás", decía el primer ministro holandés, Mark Rutte.

A pesar del revés, la presidenta de Georgia, Salome Zourabichvili, se mostró positiva al asegurar que el reconocimiento de la perspectiva europea del país no dejaba de ser un paso "increíblemente histórico".

"Ahora estamos preparados para trabajar con determinación durante los próximos meses para alcanzar el estatus de país candidato", decía Zourabichvili, que mantenía a continuación una videollamada con los líderes de la UE para agradecerles su decisión.

Al termino de la cumbre, Charles Michel quiso por su parte expresar su esperanza de que el país pueda avanzar en las reformas necesarias para que el Consejo Europeo acabe concediéndole el estatus de candidato, si bien evitó dar un plazo concreto. "Seguimos muy de cerca el avance de todas las instituciones georgianas", decía Michel. "Confío en que si hay voluntad política en el panorama político dentro de Georgia, será posible que hagan grandes progresos. Saben exactamente lo que se necesita para dar pasos en la dirección correcta".

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, añadía que el "enorme deseo" de Georgia de unirse al bloque era el "mayor impulso" hacia su integración: "Ha habido muchos avances políticos", decía Von Der Leyen. "Ahora lo que se necesita es cumplir con algunas reformas que son importantes y mostrar unidad política, comprometer a la sociedad política y avanzar en estas reformas, y entonces los siguientes pasos estarán al alcance".

También tuvo buenas palabras para Georgia el presidente de Francia, Emmanuel Macron, que confirmaba cómo sus colegas dirigentes habían visto "la voluntad de la gente que salió a la calle y que pedía ser Europa."

Se espera que la Comisión informe al Consejo Europeo sobre las medidas adoptadas por el Gobierno georgiano a finales de año. Los líderes de la UE utilizarán entonces este informe para determinar si conceden el estatus de candidato, un paso que requiere la unanimidad de los 27 Estados miembros.