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El Parlamento francés hace pasar un mal rato a la nueva primera ministra durante su primer discurso

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Por Anelise Borges
La primera ministra francesa, Elisabeth Borne, pronuncia un discurso en la Asamblea Nacional, en París, Francia, el 6 de julio de 2022.
La primera ministra francesa, Elisabeth Borne, pronuncia un discurso en la Asamblea Nacional, en París, Francia, el 6 de julio de 2022.   -   Derechos de autor  Copyright AP Photo/Christophe Ena

En la Asamblea Nacional de Francia el ambiente era electrizante el miércoles 6 de julio, día señalado para el primer discurso de la primera ministra, Élisabeth Borne, ya que el partido en el poder no tiene mayoría absoluta, algo poco habitual en el país.

Este tipo de ‘declaraciones políticas generales’, que tienen lugar cuando se forma un nuevo Gobierno, para que el primer ministro exponga los planes y prioridades del Ejecutivo, no suelen ser excepcionales. Pero, esta ocasión era muy esperada por los políticos y los analistas políticos, como una primera prueba para la nueva Administración del presidente Emmanuel Macron.

La prueba resultó complicada. Durante los casi 90 minutos de discurso, los diputados contestaron a gritos, golpearon el mobiliario en las tribunas, e incluso abuchearon a la nueva primera ministra.

Borne intentó abordar algunos de los temas que la Administración de Emmanuel Macron considera como los retos más acuciantes de Francia. Una serie de desafíos entre los que destacan: la economía, la igualdad de género, la seguridad nacional… así como el cambio climático y la paz en Europa.

Borne habló de reformar el sistema de pensiones de Francia, subrayando que "habrá que trabajar un poco más", de hacer un país "independiente de los combustibles fósiles", y de nacionalizar la compañía eléctrica Électricité de France (EDF), en nombre de la "soberanía energética".

En su principal mensaje abogó por el consenso, y pidió "más conversaciones", y que los diputados "trabajen juntos" con vistas a construir un nuevo modelo, capaz de afrontar los múltiples desafíos que se avecinan.

El partido ‘Renacimiento’ de Macron y sus aliados centristas perdieron la mayoría absoluta en las elecciones parlamentarias del mes pasado, en beneficio de las formaciones de extrema izquierda ‘Francia Insumisa’ y de la extrema derecha ‘Agrupación Nacional’, que obtuvieron importantes resultados, y un notable aumento de votos, en las urnas.

Esto significa que, a diferencia de su primer mandato en el que la cómoda mayoría del partido de Macron en el poder, le permitía aprobar sus reformas… ahora, el Gobierno tendrá que buscar alianzas.

Antes del discurso, el equipo de Elisabeth Borne señaló que estaba "trabajando sin descanso, reuniéndose con todos, llamando a todos". Según sus asesores, "se mostraba realmente comprometida a escuchar".

Durante el discurso, hizo referencia a estas reuniones con los líderes de los distintos grupos parlamentarios, refiriéndose por su nombre a los diputados que habían hablado con ella, en un intento de comprometerse con ellos. Pero, eso, no pareció dar el resultado deseado.

Borne no parecía encontrarse en una posición de fuerza antes del discurso, y daba la sensación de que no había alcanzado una posición más fuerte cuando se fue.

Decidió no convocar un voto de confianza sobre su discurso político, algo así como una regla para los primeros ministros, en sus primeras apariciones en el Parlamento.

Los analistas políticos afirmaban que no tenía otra opción. Los líderes de la oposición, incluida la líder del partido ‘Agrupación Nacional’, declararon que, probablemente, hizo lo correcto porque "no confían en su Gobierno".

Sin aliados formales en una Asamblea Nacional de 577 escaños, Borne invitó a los miembros del Parlamento a hacer honor a lo que, según ella, fue el mensaje de los votantes franceses el mes pasado, cuando asestaron un duro golpe al presidente al obligarle a tener que hacer frente a un Gobierno en minoría.

"Los franceses nos pidieron que habláramos más y mejor. Debemos dar sentido a la palabra compromiso, que en demasiadas ocasiones es olvidada en nuestra vida política", dijo Borne.

En esta esperada sesión parlamentaria, no parecía que los diputados estuvieran dispuestos a escuchar a la nueva primera ministra.