Bruselas recomienda coordinar la respuesta energética para evitar una crisis

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Por Efi Koutsokosta
El comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni.
El comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni.   -   Derechos de autor  KENZO TRIBOUILLARD/AFP or licensors

La recesión no es un hecho. Ese es uno de los mensajes que el responsable de Economía de la Comisión Europea, Paolo Gentiloni, ha mandado desde Estrasburgo, donde ha presentado las recomendaciones de Bruselas para las economías de los países de la UE.

Gentiloni cree que habrá un breve periodo de contracción este año y el primer trimestre del próximo, seguido de una leve recuperación de la economía, pero que hay que hacer más para evitar una recesión duradera.

Pero todo depende de la guerra de Rusia. "Si no somos capaces de poner fin a la guerra, los riesgos en materia de energía en el próximo invierno, no en este, sino en el siguiente, podrían ser incluso peores que los que afrontamos ahora. Así que tenemos un panorama mixto. En general en 2023. En la segunda mitad de 2023, tendríamos una situación mejor que ahora, pero esto también depende de la evolución de las crisis geopolíticas a las que nos enfrentamos aquí en Europa", ha defendido el comisario.

Las economías más vulnerables siguen siendo, como habitualmente, las del Sur, que cuentan con deudas bastante elevadas. Pero Gentiloni ha recordado que al examinar los proyectos de presupuesto, las inversiones públicas en estos países han aumentado. Algo que marcará la diferencia.

"Quizá recuerden que en la anterior crisis, la crisis financiera que tuvimos durante varios años, cinco, siete, ocho años, la inversión pública disminuyó. Así que el mensaje es que tenemos el fondo de recuperación de la UE, los programas de la UE. Los países con un espacio fiscal limitado pueden seguir invirtiendo y apoyando sus economías. También utilizando nuestro dinero común. Este es un mensaje europeo muy importante", ha recordado Gentiloni.

Además, Bruselas también quiere que los miembros de la Eurozona fomenten una evolución salarial que proteja el poder adquisitivo de los asalariados, limitando al mismo tiempo los efectos de segunda ronda sobre la inflación, así como desarrollar y adaptar el sistema de apoyo social según sea necesario.