Sí definitivo al envío de 1 millón de proyectiles a Ucrania

Los líderes atendiendo a la prensa en su llegada la cumbre.
Los líderes atendiendo a la prensa en su llegada la cumbre. Derechos de autor Olivier Matthys/Copyright 2023 The AP. All rights reserved
Por Jorge LiboreiroVincenzo Genovese & Alice Tidey
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Los Veintisiete han acordado apoyar a Ucrania con munición.

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Los 27 Jefes de Estado y de Gobierno han dado el último impulso a un paquete de ayuda militar a Kiev por valor de 2 000 millones de euros, que por primera vez incluye 1 000 millones para la compra conjunta de proyectiles de artillería de 155 mm. Ha sido en la primera jornada de la cumbre europea que se celebra hasta el viernes en Bruselas.

Los líderes han debatido la posibilidad de completar la ayuda con otros 3 500 millones de euros en los próximos meses. Aunque para poder llegar a ello, habrá antes duras negociaciones entre los países.

El Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres, ha sido el invitado de honor del jueves, mientras que el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, se ha unido a la sala por videoconferencia para compartir las últimas novedades de la guerra.

También han debatido una nueva estrategia industrial que pretende que el 40% de la tecnología clave que necesita el bloque para combatir el cambio climático, como paneles solares y turbinas eólicas, se construya dentro de sus fronteras en 2030.

Francia, en particular, quiere añadir la energía nuclear a la lista de los proyectos más favorecidos por la estrategia industrial, una petición que seguramente se enfrente una feroz resistencia por parte de países como Alemania, España, Austria, Dinamarca, Irlanda y Luxemburgo.

A su llegada a Bruselas, el primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel, se ha mostrado firmemente en contra de la energía nuclear y ha afirmado que sería una "farsa" ponerle una etiqueta verde. "(La energía nuclear) no es segura, ni tan rápida, ni tan barata, y tampoco es respetuosa con el clima. No lo es, y llevo años diciéndolo", ha dicho Bettel a los periodistas, citando el accidente nuclear de 2011 en la central de Fukushima, en Japón.

En vísperas de la cumbre, fuentes del Elíseo han tratado de clarificar la postura de Francia. "Lo que pedimos, y quizá debamos aclarar nuestra petición, no es tanto que la energía nuclear sea considerada verde. Es que apliquemos la neutralidad tecnológica y que esto se refleje en los textos", dijo una fuente del Elíseo. "También queremos poner fin al falso debate sobre, por ejemplo, el hecho de que Francia y otros socios pretenderían que la energía nuclear fuera reconocida como energía verde. Ese no es el objetivo. Eso no ocurrirá y no es lo que buscamos", aseguró la misma fuente.

La reunión de Bruselas se produce pocos días después de que el presidente de China, Xi Jinping, y el presidente de Rusia, Vladimir Putin, se reunieran en Moscú y se comprometieran a dar prioridad a su colaboración. En declaraciones a Euronews antes de la cumbre, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, afirmó que el bloque no era "ingenuo" respecto a los vínculos cada vez más estrechos entre China y Rusia. 

Pero el acercamiento no debe disuadir a Bruselas de comprometerse con Pekín. "Tenemos que comprometernos con China, no porque estemos de acuerdo en todo con China, al contrario, sino porque tenemos que defender nuestros intereses y nuestros principios", declaró Michel a Euronews.

China no es un punto oficial del orden del día del jueves, pero sin duda la reunión Xi-Putin ha atraído interés, sobre todo en medio de los crecientes temores de que Pekín pueda suministrar ayuda letal a Moscú. Aunque las autoridades chinas han insistido en que estos temores son infundados, los líderes europeos han advertido a Pekín de que no dé ese paso, calificándolo de línea roja y motivo de sanciones.

"Es importante que China apoye el derecho internacional, la estabilidad a través de la Carta de la ONU", declaró Michel a Euronews.

Enfrentamiento por los motor de combustión

Otro tema que no figura en el orden del día, pero que ha sido mencionado por varios líderes es el de los combustibles sintéticos.

A principios de este mes, Alemania sorprendió a los diplomáticos al oponerse a última hora a la aprobación final de una propuesta de reglamento que impondría una reducción del 100% de las emisiones de CO2 para los coches y furgonetas que se vendan a partir de 2035. La propuesta de ley se centra en las emisiones detectadas en el tubo de escape, lo que significa que prohibirá de hecho las nuevas ventas de coches diésel y gasolina después de la fecha límite.

Considerada una de las piezas clave del Pacto Verde Europeo, la ley ha sido controvertida desde sus inicios, pero logró sobrevivir a las negociaciones entre el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo, que llegaron a un texto de compromiso que mantenía intacta la fecha límite de 2035.

Los eurodiputados aprobaron el proyecto de ley el mes pasado y pasaron la pelota a los Estados miembros, que se esperaba que aprobaran el texto sin mayores problemas.

Sin embargo, en el último minuto, Alemania, que cuenta con una industria automovilística de primer orden, se opuso a la ley y exigió una exención para los combustibles sintéticos, una tecnología emergente que combina hidrógeno y CO2 para producir nuevos combustibles que pueden verterse en motores de combustión convencionales.

El bloqueo fue una sorpresa para funcionarios y diplomáticos de Bruselas, que lo consideraron una traición al antiguo reglamento interno. El punto muerto provocó una intervención poco habitual de la presidenta del Parlamento, Roberta Metsola, que esta semana envió una carta al Consejo de la UE advirtiendo de que el bloqueo "podría socavar la credibilidad del proceso legislativo y correr el riesgo de erosionar la confianza entre los colegisladores".

A pesar de las conversaciones entre Berlín y Bruselas, que el canciller de Alemania, Olaf Scholz, calificó de "muy constructivas", la disputa sigue sin resolverse y amenaza con enturbiar la cumbre.

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"Podemos vivir con la decisión que se tomó antes", ha dicho el primer ministro holandés, Mark Rutte, el jueves por la mañana, señalando que el tema podría discutirse al margen de la cumbre. "Ahora es una idea que sale de la Comisión Europea: cómo abordar esto en el marco del acuerdo original. Espero y creo que podemos llegar a ello. Quizá no hoy ni mañana, pero sí en los próximos días".

Pero incluso si se satisfacen las exigencias de Alemania, no está claro que pueda superarse el punto muerto, ya que sigue aumentando el número de países que se oponen a la prohibición de 2035.  Italia, Polonia, Bulgaria, Eslovaquia, Hungría y la República Checa figuran entre los países con más probabilidades de resistirse a la prohibición propuesta, aunque las autoridades insisten en que la alianza no está clara.

En declaraciones a la prensa este jueves, la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, abrió la puerta a una posible exención de los biocombustibles, que se queman de forma más limpia que la gasolina pero siguen emitiendo CO2. "Estamos de acuerdo con los objetivos de la transición ecológica, pero no creemos que corresponda a la UE decidir qué tecnologías deben utilizarse para alcanzarlos", ha declarado Meloni.

"En algunas tecnologías, Italia y Europa son punteras: decidir depender de otras tecnologías, dominadas por terceros países, no ayuda a nuestra competitividad. Nos parece una postura de sentido común y esperamos que ésta sea la línea, incluso en materia de biocarburantes."

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