Estos activistas quieren que la UE acabe con la venta de artículos hechos con trabajo forzado

Muchos de los trabajadores forzados del mundo están en Asia.
Muchos de los trabajadores forzados del mundo están en Asia. Derechos de autor AP Photo/Mark Schiefelbein
Por Isabel Marques da Silva
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El bloque está negociando una directiva para prohibir la venta de productos hechos fuera de sus fronteras con trabajo forzado.

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Artistas y activistas por los derechos humanos han pedido esta semana a la Unión Europea que acelere la legislación contra el trabajo forzado. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), una agencia de la ONU, esta forma de esclavitud moderna afectó a unos 27 millones de personas en todo el mundo en 2021.

La moda es una de las industrias que más depende de estos trabajadores. La diseñadora Louise Xinha puesto de relieve el problema con un desfile de ropa para miembros del Parlamento Europeo. "Creo que el arte puede conmover a la gente de una manera que la política no puede. Es una actuación muy directa, de corazón a corazón, que siempre intento hacer. Creo de verdad que la mejor manera de conseguir cambios es cambiar nosotros mismos", ha asegurado a Euronews tras el acto del martes.

La activista contra el trabajo forzado y galardonada con el Premio Sájarov -máxima distinción de la UE a la labor en defensa de los derechos humanos- es una de las voces de la sociedad civil que los legisladores querían escuchar, ahora que empiezan a analizar la propuesta de la Comisión Europea sobre la prohibición de productos fabricados con trabajo forzado en el mercado de la UE, presentada el pasado mes de septiembre.

El trabajo legislativo y las campañas de sensibilización de la opinión pública deben ir de la mano, ha dicho Xin. "Si queremos cambiar el mundo, tenemos que empezar primero por nosotros mismos, siendo más conscientes de nuestra forma de comportarnos, de trabajar, de utilizar nuestra plataforma, y también de nuestra capacidad para asumir responsabilidades".

La región de Asia-Pacífico es la que tiene el mayor número de personas sometidas a trabajo forzado (15,1 millones), según la OIT. Aunque la mayor parte del trabajo forzado tiene lugar en la economía privada, una parte es impuesto por los Estados. Uno de los casos más conocidos se da en la región occidental china de Xinjiang. Los trabajos forzados en campos de algodón y fábricas textiles forman parte de las medidas impuestas por el gobierno chino a los miembros de grupos minoritarios, especialmente a los uigures musulmanes.

"El gobierno chino pone intencionadamente a más de un millón de personas, anualmente, en los llamados cursos de formación profesional y lo llama programas de mitigación de la pobreza", ha dicho a Euronews la investigadora y activista Jewher Ilham, hija del economista uigur encarcelado Ilham Tohti, Premio Sájarov 2019.

El Relator Especial de las Naciones Unidas sobre las formas contemporáneas de esclavitud, Tomoya Obokata, confirmó en un informe el pasado mes de agosto, que "es razonable concluir que el trabajo forzoso entre uigures, kazajos y otras minorías étnicas en sectores como la agricultura y la industria manufacturera ha estado ocurriendo en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang de China."

Como coordinadora del proyecto sobre trabajo forzoso en el Consorcio para los Derechos de los Trabajadores, Jewher Ilham ha estado trabajando en datos que incluyen entrevistas con personas que fueron testigos de las circunstancias de los trabajadores.

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