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La derrota de Sanna Marin, una nueva muestra de los problemas actuales de los socialistas en Europa

La primera ministra de Finlandia, Sanna Marin
La primera ministra de Finlandia, Sanna Marin Derechos de autor European Union, 2023.
Derechos de autor European Union, 2023.
Por Euronews en español
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Para los Socialistas y Demócratas (S&D), el grupo del Parlamento Europeo que reúne a los legisladores socialistas de toda la Unión Europea, la marcha de Marin representa un capítulo más de una serie de decepciones electorales.

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Sanna Marin, la carismática primera ministra finlandesa cuya popularidad superó las fronteras nacionales atrayendo la atención mundial, ha sido apartada del poder.

Y es que si bien su partido, los Socialdemócratas, consiguió sumar tres escaños respecto a las elecciones de 2019, los resultados de las recientes parlamentarias de Finlandia dejaron a Marin en el tercer puesto, justo detrás del Partido de la Coalición Nacional, de centro-derecha, y del Partido de los Finlandeses, populistas de extrema derecha.

Para los Socialistas y Demócratas (S&D), el grupo del Parlamento Europeo que reúne a los legisladores socialistas de toda la Unión Europea, la marcha de Marin representa un capítulo más de una serie de decepciones electorales.

A principios de marzo, el Partido Socialdemócrata (SDE) de Estonia quedaba quinto en las elecciones generales del país, con el 9,2% de los votos. En septiembre, Suecia, bastión socialista, cambiaba de rumbo y aupaba a Ulf Kristersson, líder del Partido Moderado liberal-conservador, a la jefatura del Gobierno.

Ese mismo mes, el Partido Democrático (PD) de Enrico Letta caía por debajo de las expectativas en las elecciones generales italianas, perdiendo escaños en ambas cámaras del Parlamento y allanando el camino a la victoria de Giorgia Meloni y su coalición de tres partidos de extrema derecha.

También el año pasado, Anne Hidalgo, candidata del Partido Socialista (PS), obtuvo un sorprendente 1,75% de los votos en la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas. Una derrota de proporciones históricas que empujó al partido, de 53 años de antigüedad, a la más absoluta irrelevancia.

Y aunque es innegable que cada país es una amalgama única de tradiciones políticas, cultura nacional y creencias sociales, lo cierto es que la aparición de un patrón a escala europea resulta cada vez más difícil de ignorar para los socialistas.

"Hay dos cosas que se están uniendo", explica Nicolai von Ondarza, politólogo e investigador principal del instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad (SWP). "Por un lado, se trata de un momento difícil para los partidos en el Gobierno, con el aumento del coste de la vida y los altos precios de la energía. Y en segundo lugar, los partidos de centro-izquierda han tenido problemas durante los últimos 20 años".

A pesar de las importantes victorias de los últimos años, sobre todo con Olaf Scholz sucediendo a Angela Markel como Canciller de Alemania tras 16 años de gobiernos conservadores, la tendencia al alza parece estancarse.

"Las recientes elecciones nos han demostrado que se trata de una tendencia de corta duración y que, si acaso, los partidos de centro-izquierda sólo pueden gobernar en coaliciones más complejas", opina von Ondarza. "Los socialistas apenas son una fuerza dominante en ningún país europeo".

Iratxe García, líder del grupo S&D, cuestiona por su parte esta visión pesimista, e interpreta el sondeo finlandés como una valoración "positiva" del mandato de Marín, aunque reconoce que "el ascenso de la derecha y la extrema derecha es algo preocupante".

Heikki Saukkomaa/Lehtikuva
El presidente de España. Pedro Sánchez, junto a la primera ministra de Finlandia, Sanna MarinHeikki Saukkomaa/Lehtikuva

Un giro gradual a la derecha

Con la casi garantía de que Marin no volverá a ocupar el cargo de primera ministra, la dinámica de poder en el Consejo Europeo —la institución que define la orientación política de la UE— volverá a cambiar, profundizando aún más la inclinación hacia la derecha iniciada el año pasado.

De los 27 Estados miembros, los socialistas tendrán cinco jefes de gobierno: Olaf Scholz en Alemania, Pedro Sánchez en España, Mette Frederiksen en Dinamarca, António Costa en Portugal y Robert Abela en Malta. Tres de ellos —Frederiksen, Costa y Abela— fueron reelegidos el año pasado, y se espera que Scholz permanezca en el poder hasta otoño de 2025.

En el otro lado del tablero, los liberales gobiernan Francia, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Estonia y Eslovenia. En el resto de países gobiernan por su parte diversos partidos conservadores, desde el Partido Popular Europeo (PPE) en Grecia, Austria, Suecia —y probablemente pronto, Finlandia— hasta los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) en Italia, Polonia y la República Checa.

"Esto subraya la tendencia de un Consejo Europeo más inclinado hacia la derecha en cuestiones económicas, sociales y medioambientales, pero también de un Consejo Europeo que seguirá unido, por ejemplo, sobre cómo responder a la guerra en Ucrania", dijo von Ondarza. "El efecto será más gradual que revolucionario. Finlandia no es enorme, después de todo, pero es otra pieza en el puzzle que conduce a un Consejo Europeo dominado más por el centro-derecha".

La configuración en Bruselas eleva drásticamente las apuestas de cara a las elecciones generales en España, que se espera se celebren a más tardar el 10 de diciembre.

Pedro Sánchez y su partido socialista de 143 años, el PSOE, se encuentran actualmente por detrás en las encuestas de opinión de la oposición conservadora de Alberto Núñez Feijóo, cuya posible llegada al poder requeriría con toda probabilidad una alianza con Vox, un partido de extrema derecha que aparece en tercer lugar en las encuestas.

Con la vista puesta en un triunfo español, el PPE ha arreciado las críticas contra el Ejecutivo de Sánchez, como se reflejó en una reciente sesión del Parlamento Europeo, en la que los legisladores del grupo conservador presionaron para incluir a España y Malta en un debate sobre el Estado de Derecho después de que los socialistas apuntaran a Grecia.

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"Los sondeos son bastante independientes entre los países europeos, y ganar en un país no lleva necesariamente a ganar en otro", recuerda a Euronews Manuel Müller, investigador del Instituto Finlandés de Asuntos Internacionales (FIIA).

"Por supuesto, sería muy positivo para el PPE que se llevaran la victoria en España. Por otro lado, si pierden, si los socialistas se recuperan y pueden volver a formar gobierno, será toda una inyección de moral para los socialistas".

European Union, 2023.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea y miembro del PPEEuropean Union, 2023.

Camino a 2024

En Polonia, el otro gran país de la UE que acude a las urnas este año, los socialistas están divididos en partidos de pequeño tamaño que no tienen prácticamente ninguna posibilidad de alcanzar el poder por sí solos.

De hecho, la carrera polaca es en realidad una pugna entre la derecha dura y euroescéptica del partido gobernante Ley y Justicia (PiS) y la alianza proeuropea Coalición Cívica (KO) encabezada por Donald Tusk, expresidente del Consejo Europeo y uno de los políticos más destacados del PPE.

En cambio, los socialistas obtienen en las encuestas resultados mucho más favorables en las próximas elecciones de Eslovaquia, donde siguen en la oposición, y Luxemburgo, donde forman parte de la coalición liderada por los liberales.

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Los resultados de todos estos sondeos nacionales se verán inevitablemente como un barómetro de las elecciones al Parlamento Europeo de 2024, ocasión en la que se renovarán los 705 eurodiputados del hemiciclo junto con las presidencias de la Comisión Europea y el Consejo Europeo.

La última vez que los socialistas obtuvieron el mayor número de escaños dentro del Parlamento Europeo fue en 1994, cuando el bloque estaba formado por 12 Estados miembros, incluido el Reino Unido. Desde entonces, el PPE ha dominado todas las elecciones, un control que los analistas atribuyen a la ampliación de Europa del Este.

Esto ha dado lugar a una serie ininterrumpida de presidentes de la Comisión Europea afiliados al PPE, la más reciente Ursula von der Leyen, que ha recibido presiones de algunos de sus homólogos para que adopte una postura más dura en materia de migración y ralentice su ambicioso programa medioambiental.

Cuando el sustento de la gente se ve amenazado por los precios de la energía y la inflación, la gente elige políticas fiables
Manfred Weber
Líder del Partido Popular Europeo

La última proyección de Europe Elects, un agregador de encuestas que realiza un seguimiento de todos los países europeos, sitúa al PPE en cabeza con 163 escaños y al S&D segundo con 143, cifras que siguen una pauta constante pero que se sitúan por debajo de los resultados obtenidos por ambos partidos en 2019.

En declaraciones a Euronews, Manfred Weber, líder del PPE, se mostró seguro de que el auge de su partido continuará y las victorias en Suecia y Finlandia se repetirán en Polonia y España.

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"Los tiempos de crisis son los tiempos del PPE, y con una guerra en el continente, cuando el sustento de la gente se ve amenazado por los precios de la energía y la inflación, la gente elige políticas fiables", dijo Weber. "Confiamos en poder mantener el impulso positivo, especialmente en las elecciones españolas y polacas de finales de año. Una cosa está clara: la UE será más azul en 2024 de lo que muchos esperan".

Manuel Müller advierte a su vez de que las crisis superpuestas de los últimos años —la pandemia del COVID-19, la guerra de Rusia en Ucrania, la crisis energética, la inflación disparada— beneficiarán sobre todo a los partidos de extrema derecha disruptivos, más que al propio PPE, considerado parte del establishment europeo.

"Yo no diría que Europa se está volviendo hacia el Partido Popular Europeo. Diría que los éxitos en las elecciones se debieron sobre todo a diferentes constelaciones nacionales", opina Müller. "Tenemos que acostumbrarnos a que estamos en una crisis permanente. La volatilidad política y la incertidumbre van en aumento. Y, por supuesto, esto facilita que la extrema derecha tenga un atractivo populista".

Katarina Barley, eurodiputada del S&D y una de las vicepresidentas del Parlamento Europeo, piensa de manera similar, y arremete contra el PPE por aliarse con partidos de extrema derecha para alcanzar el poder. "Este patrón parece estar convirtiéndose en habitual entre los conservadores europeos bajo el liderazgo del PPE", dice Barley. "Para ampliar su poder en el Consejo Europeo, los partidos miembros del PPE colaboran con los enemigos de Europa".

"Los conservadores tienen una responsabilidad especial", añade la eurodiputada: "quien se involucra con los enemigos de Europa entierra el proyecto europeo. Es importante recordarlo, especialmente durante el periodo previo a las elecciones europeas de 2024".

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