Por qué se desmorona el plan de la UE para penalizar el sexo no consentido

Activistas con máscaras de Emmanuel Macron colocan sus manos sobre mujeres amordazadas durante una manifestación en París, el 24 de noviembre de 2023
Activistas con máscaras de Emmanuel Macron colocan sus manos sobre mujeres amordazadas durante una manifestación en París, el 24 de noviembre de 2023 Derechos de autor Christophe Ena/Copyright 2023 The AP. All rights reserved.
Por Mared Gwyn Jones
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Este artículo se publicó originalmente en inglés

El plan de Bruselas para penalizar las relaciones sexuales no consentidas en toda la Unión Europea corre el riesgo de desmoronarse al discrepar las capitales de la UE sobre una definición jurídica común de violación.

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La primera legislación europea para proteger a las mujeres contra la violencia, presentada por la Comisión en 2022, pretende definir el delito de violación como sexo sin consentimiento, sin necesidad de que las víctimas aporten pruebas de fuerza, amenazas o coacción.

Se basa en el concepto de "sólo sí es sí" y sigue a recientes revisiones legales en países como España y los Países Bajos para evitar los vacíos legales y proteger mejor a las víctimas.

Pero las negociaciones con las capitales de la UE llevan meses en punto muerto, ya que doce Estados miembros -entre ellos Francia, Alemania, los Países Bajos, Polonia, Hungría y la República Checa- se oponen a la definición para toda la UE. Francia y Alemania han sido objeto de críticas por mantener la minoría de bloqueo. El apoyo de cualquiera de los dos países bastaría para garantizar la mayoría cualificada de quince Estados miembros, que representan el 65% de la población de la UE, necesaria para que el proyecto de ley salga adelante.

La eurodiputada sueca Evin Incir ha asegurado a Euornews estar "muy decepcionada" con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el ministro de Justicia, Marco Buschmann, por trabajar para bloquear la legislación junto a Viktor Orbán, que está "desmantelando los derechos de las mujeres en Hungría".

"Está por encima y más allá de mi comprensión cómo dos hombres liberales pueden -de la mano de un antiliberal- formar una minoría", ha dicho Incir a Euronews. "Me lo espero de Orbán, pero no de Macron o Buschmann. Pero la realidad nos dice que ahora mismo hay tres hombres decidiendo el futuro de las mujeres y las niñas", ha añadido.

Incir, que es la principal negociadora del Parlamento Europeo sobre el expediente para los Socialistas y Demócratas (S&D) de centro-izquierda, ha afirmado que el SPD, el partido del canciller alemán Olaf Scholz ha respaldado la inclusión de la violación basada en la falta de consentimiento, pero que sus socios de coalición liberales están poniendo obstáculos.

Los defensores de los derechos de la mujer temen que, a falta de tiempo para las elecciones europeas de junio, esta disputa pueda hacer fracasar toda la legislación y desbaratar los planes de la UE para combatir otras formas de violencia, como la mutilación genital femenina, el matrimonio forzado y la ciberviolencia, como el intercambio no consentido de imágenes íntimas o "porno de venganza".

Fuentes cercanas a las negociaciones han apuntado a Euronews que mientras Alemania se negaba a respaldar la definición por motivos legales, el veto de Francia era "político".

Pero un portavoz del gobierno francés ha alegado que su postura también estaba motivada jurídicamente. Según ellos, dado que el derecho penal es competencia de los Estados miembros -con excepción de los llamados delitos de la UE que tienen una dimensión transfronteriza-, los delitos de violación deben perseguirse a nivel nacional.

El portavoz ha añadido que, según la legislación francesa, los criterios para que una agresión sexual se considere violación son "generosos y flexibles", y que el delito puede castigarse con hasta 15 años de cárcel, frente a los sólo ocho de la Directiva de la UE.

Pero el Lobby Europeo de Mujeres ha denunciado el veto francés y alemán como "vergonzoso" y "completamente hipócrita", dado que ambos países progresistas son partes del Convenio de Estambul, que establece la ausencia de consentimiento como definición de violación.

Aunque la UE ratificó formalmente el Convenio en junio del año pasado, aún no ha entrado en vigor en cinco Estados miembros: Bulgaria, la República Checa, Hungría, Lituania y Eslovaquia.

El jueves pasado, el Senado checo no consiguió ratificar el Convenio tras siete horas de intenso debate. El tratado ha sembrado una encarnizada guerra cultural en el país, con legisladores del partido derechista gobernante ODS encabezando las peticiones para que se derogue y el ministro de Justicia del país denunciando a sus autores por "términos ideológicos cuestionables".

"Defender a las mujeres"

Alrededor del 5% de las mujeres de la UE han sido violadas después de cumplir los 15 años, según estimaciones de la Agencia de Derechos Fundamentales de la UE. Es probable que la cifra sea mucho mayor debido a que los datos no reflejan todas las violaciones.

En los últimos años, crímenes horribles como la violación en grupo en 2016 de una joven de 18 años en España, por un grupo conocido como "La Manada", o la violación de dos niñas de 11 y 12 años por menores en un suburbio de Nápoles el año pasado, han obligado a los gobiernos a plantearse reformas legales.

Pero la protección jurídica, el acceso a la justicia y el apoyo a las víctimas siguen variando enormemente entre los países europeos.

Marta Asensio, activista y superviviente de una violación por sumisión química, ha explicado a Euronews que durante años su pareja la dejaba inconsciente con sedantes para agredirla sexualmente."No tenía moratones ni ninguna marca visible, ya que mi cuerpo estaba completamente flácido", ha asegurado. "Al día siguiente me sentía horrible, utilizada, sucia y enfadada conmigo misma. Cuando le dije que no volviera a hacerlo, me dijo que debería alegrarme de que me deseara tanto".

Marta forma parte **del 22% de mujeres de la UE que han sido agredidas sexualmente por su pareja o ex pareja.**Pero el delito que sufrió, que ella describe como una "forma brutal de dominarme", no sería punible según la legislación vigente en muchos Estados miembros de la UE.

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Marta teme que la reticencia de los países a adoptar leyes progresistas destinadas a proteger a las mujeres sea señal de una cultura patriarcal profundamente arraigada y difícil de suprimir. "Bloquear esta oportunidad histórica de igualar la protección de las mujeres frente a las violaciones es un error que no nos podemos permitir", ha afirmado.

La eurodiputada Incir ha explicado a Euronews que confía en que los Estados miembros encuentren voluntad política para cambiar de postura en el último minuto. "Todavía tienen la posibilidad de cambiar del lado equivocado de la historia al lado correcto y defender a las mujeres y niñas de toda nuestra Unión", ha dicho Incir.

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