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La palabra mágica de Irlanda: cómo la "paludicultura" transforma las turberas y el futuro agrícola

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La palabra mágica de Irlanda: cómo la "paludicultura" transforma las turberas y el futuro agrícola
Derechos de autor  Euronews
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Por Selene Verri
Publicado Ultima actualización
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"Los agricultores pueden aprender a encontrar nuevas fuentes de ingresos al tiempo que combaten la contaminación". El director del programa Peatlands for Prosperity, Douglas McMillan, explica cómo la paludicultura está convirtiendo las turberas de altas emisiones en una oportunidad económica.

"Paludicultura" no es una palabra fácil. En un país mágico como Irlanda, tierra de tréboles y duendes, puede convertirse en una palabra mágica para los agricultores que desean mejorar su vida, su agricultura y el medio ambiente.

Ese es el objetivo de la iniciativa Peatlands for Prosperity, que pretende convertir las turberas secas y contaminantes de las Midlands en explotaciones agrarias prósperas añadiendo un ingrediente mágico: el agua. Eso es lo que significa "paludicultura".

Este proyecto, financiado a través del Fondo de Transición Justa de la UE, está dirigido por Green Restoration Ireland (Restauración verde de Irlanda), una cooperativa cuya misión es "revertir la degradación ecológica del paisaje irlandés y la erosión de las comunidades rurales", al tiempo que apoya el desarrollo rural.

Douglas McMillan, su director general, explica lo que están haciendo en las Midlands: "Tenemos dos explotaciones en marcha, los primeros ensayos de paludicultura en granjas de Irlanda, y estamos probando los distintos cultivos que crecerán bien en turberas húmedas. Tradicionalmente, los agricultores drenaban la turbera y cultivaban en ella. Eso genera todos los problemas medioambientales, así que tenemos que ver qué puede crecer en las turberas húmedas. Por eso hemos puesto en marcha estas dos granjas y estamos cultivando una amplia gama de productos: hierbas, verduras, frutas, materiales para horticultura, para la construcción, etcétera. Además, traemos aquí a otros agricultores de turberas, y les enseñamos todas las cosas diferentes que pueden cultivar".

De este modo, los agricultores pueden aprender a encontrar nuevas fuentes de ingresos y, al mismo tiempo, luchar contra la contaminación. Y lo que es más importante, la propia lucha contra la contaminación se convierte en una fuente directa de ingresos. Una vez rehumedecidas las turberas, podrán vender créditos de carbono: "Inspeccionamos las turberas para los agricultores, y el Código de turberas nos da indicaciones sobre las emisiones que cabe esperar de esas zonas. Por ejemplo, las emisiones previstas aquí, donde estamos ahora mismo, cuando está seco, son de 12 toneladas de CO2 por hectárea y año, así que, por supuesto, cuando está húmedo, se evitan entre 11 y 12 toneladas. Si, pongamos, son cien euros por tonelada de CO2, ese sería un flujo de ingresos indicativo para ese tipo de hábitat".

La dificultad técnica es que nunca se ha hecho antes, añade McMillan: "Todo es aprendizaje, así que tenemos que probarlo. Es algo único. Gran parte de este trabajo se ha realizado en el Reino Unido y Europa, pero se ha centrado en plantas concretas. Aquí queríamos dar opciones a los agricultores. Por eso estamos probando toda una gama de cultivos, hasta 20 variedades diferentes de plantas y árboles. Algunas plantas son más difíciles que otras".

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