Analizamos los datos tras las protestas de 10.000 personas en Bucarest contra la Ley Vexler. Aunque la extrema derecha denuncia una "mordaza" a la identidad nacional, los expertos de The Cube confirman que la norma solo penaliza el odio y el fascismo en el espacio público e internet.
La semana pasada estallaron enormes protestas en el centro de Bucarest contra una ley que, según los participantes, acabaría con la libertad de expresión en Rumanía. Pero un análisis más detallado de la legislación muestra un panorama más complejo.
La protesta, que reunió a algo más de 10.000 participantes, fue organizada por el eurodiputado de extrema derecha Claudiu Târziu, fundador del recién creado Partido de Acción Conservadora. Los manifestantes pedían la derogación de lo que denominan Ley Vexler, alegando que representa una importante restricción de las libertades civiles.
Una ley contra el extremismo
La ley en cuestión fue propuesta por el diputado Silviu Vexler, que también es presidente de la Federación de Comunidades Judías de Rumanía. El objetivo declarado de la ley es combatir las ideologías extremistas. Prohíbe la exaltación pública de figuras fascistas e introduce sanciones penales por promover el antisemitismo, el racismo o la xenofobia, tanto dentro como fuera de internet.
Los partidarios de la ley afirman que colma las lagunas de la legislación vigente, que antes permitía la libre circulación de contenidos extremistas, especialmente en las redes sociales.
El proyecto de ley se aprobó por primera vez en junio de 2025, pero el presidente rumano Nicușor Dan lo devolvió al Parlamento para que lo reexaminara, argumentando que algunas de sus definiciones no eran lo suficientemente precisas. En particular, cuestionó la falta de claridad en torno a lo que constituye material fascista, legionario, racista o xenófobo.
El Parlamento rechazó las objeciones del presidente, decisión confirmada posteriormente por el Tribunal Constitucional. La ley se volvió a aprobar en diciembre, desencadenando un nuevo debate público sobre los límites de la libertad de expresión.
Reivindicaciones de la identidad nacional
Dirigiéndose a los manifestantes, Târziu describió la ley como "el ataque más grave contra el pueblo rumano en los últimos 35 años". Advirtió que se utilizaría para "borrar de la memoria colectiva a los héroes, genios y santos de la nación rumana". Los partidarios de este argumento suelen citar el caso de Mihai Eminescu, poeta nacional de Rumanía.
Eminescu es una figura central de la cultura rumana, aunque partes de su periodismo y poesía contienen ideas xenófobas y antisemitas. Sin embargo, los expertos afirman que la ley no respalda las pretensiones de que se prohíba a tales figuras la vida pública o la educación.
Qué dice realmente la ley
Adina Marincea, investigadora del Instituto Nacional Elie Wiesel para el Estudio del Holocausto en Rumanía, dijo al equipo de comprobación de hechos de 'Euronews', The Cube, que la legislación "sólo criminaliza contenidos extremistas específicos, como material fascista, legionario, racista y xenófobo". "No hay absolutamente nada en la ley que lleve a prohibir al poeta nacional", afirmó.
La ley exige que las figuras y obras históricas se examinen en su contexto histórico, pero no prohíbe el debate, el análisis académico o el uso artístico y educativo del material cultural. También distingue entre producción artística y actividad política.
Aunque prohíbe la concesión de honores públicos a criminales de guerra o líderes de organizaciones fascistas, no proscribe sus obras literarias o artísticas como tales. Los escritos de Eminescu, por ejemplo, siguen formando parte del programa escolar nacional de Rumanía.
No hay pruebas de abusos de la libertad de expresión
Los expertos jurídicos afirman que la legislación representa una actualización de las leyes existentes sobre incitación al odio, abordando ámbitos que antes no estaban regulados. También señalan que no se ha registrado ningún caso de abuso de las protecciones a la libertad de expresión ni en la versión anterior de la ley ni en la actualizada.
Aunque las protestas reflejan una auténtica preocupación pública por la libertad de expresión, los especialistas sostienen que las afirmaciones de que se trata de una prohibición general de la expresión no se apoyan en el texto de la propia legislación que rige en el internet rumano y su espacio público.