Mientras Israel sigue bombardeando los bastiones de Hezbolá en el sur del Líbano y partes de Beirut para erradicar a la milicia chiíta, 'Euronews' habló en exclusiva con el ministro libanés de Energía, Joe Saddi, quien instó a entablar conversaciones con mediación.
El ministro libanés de Energía, Joe Saddi, confirmó que su país ha solicitado conversaciones directas con Israel, a través de un intermediario estadounidense, para intentar poner fin a una ofensiva israelí que ha costado la vida a cerca de 500 personas y ha desplazado a unas 700.000 a lo largo de la frontera.
El presidente libanés, Joseph Aoun, pidió a principios de semana un alto el fuego para poner fin a las hostilidades por tierra y aire, y afirmó que su país se veía abocado a la fatal disyuntiva de enfrentarse directamente a Israel o arriesgarse a convertir Líbano en otra Gaza.
En busca de apoyo europeo, las autoridades libanesas mantuvieron en marzo conversaciones bilaterales con la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo, António Costa.
"Ha sido una iniciativa muy valiente de nuestro presidente. Pero en este momento, todavía no tengo conocimiento de ninguna respuesta", declaró el ministro Saddi a Europe Today.
Fuentes estadounidenses e israelíes han afirmado que sus respectivos gobiernos habían rechazado la propuesta, aunque ninguna de las partes se ha pronunciado oficialmente. El objetivo declarado del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sigue siendo el desarme completo de la milicia Hezbolá, respaldada por Irán.
El primer ministro israelí dijo esta semana que Líbano no estaba cumpliendo con su obligación de confiscar las armas de Hezbolá, de conformidad con el acuerdo de alto el fuego firmado entre ambos países en noviembre de 2024. En declaraciones a 'Euronews', Saddi reconoció que Líbano no estaba avanzando tan rápido como se esperaba, pero señaló la convulsión general en Oriente Próximo.
"Todo el mundo desearía que la puesta en marcha de esto fuera mucho más rápida. Pero esto tiene que ver por un lado con (...) las capacidades del Ejército libanés. También tiene que ver con el comportamiento de Israel durante todo ese periodo".
En el pasado, Líbano ha acusado repetidamente a Israel de violar el acuerdo de alto el fuego en el sur de Líbano. Los observadores han señalado que si Hezbolá se hubiera desarmado como estaba previsto, la milicia no habría disparado cohetes contra Israel en represalia por su ofensiva contra Irán, arrastrando así a Líbano a la guerra.
Preguntado sobre si el Ejército libanés dispone de los recursos necesarios para desmilitarizar a Hezbolá, Saddi dijo que los libaneses "no tienen todas las capacidades que necesitan para hacerlo por sí mismos, razón por la cual, si recuerdan, había un plan para hacerlo en varias fases". El acuerdo de 2024 prevé un calendario y cinco fases. Hezbolá se había negado al desarme total incluso antes de que se rompiera el alto el fuego en marzo de 2026.
Saddi subrayó que su Gobierno había declarado ilegales las acciones militares de Hezbolá tras su lanzamiento de cohetes contra Israel a principios de marzo, y añadió que si la milicia chií estuviera dispuesta a operar únicamente como partido político, su gobierno no tendría "ningún problema con ello".
Netanyahu ha dado muestras cada vez más claras de que no se limitará a desmilitarizar Hezbolá, sino que querría verlo desaparecer también por completo de la escena política libanesa. Además de sus actividades paramilitares, Hezbolá es desde hace tiempo un actor político y realiza operaciones que presenta como obras de caridad.
A la pregunta de si las actividades sociales del grupo, que se traducen en un fuerte apoyo entre las comunidades chiíes marginadas de Líbano, podrían desaparecer por completo, Saddi dijo que la única forma era que el Estado interviniera y llenara el vacío.
"Pero para que el Estado esté disponible, necesita medios financieros (...) Y por desgracia, Hezbolá arrastrándonos de nuevo a la guerra, hace que la disponibilidad de financiación internacional sea mucho más difícil y lejana en el tiempo", señaló.
La única forma de que Hezbolá pierda influencia y poder puede residir en el éxito de la operación estadounidense-israelí en Irán. "Hay una fuente de financiación para Hezbolá que procede de Irán (...) cualquier reducción importante, tanto en el aspecto militar como en el financiero, de la fuente de financiación de Hezbolá, sin duda la debilitaría", afirmó el ministro libanés.