Una encuesta a 10.000 ciudadanos revela que, aunque la Unión Europea es vista como potencia económica, solo el 36% cree en su capacidad de defensa. Ante la desconfianza en Donald Trump y los desacuerdos internos, los europeos reclaman mayor autonomía tecnológica.
Aunque la UE sigue siendo considerada un actor mundial clave, los nuevos datos sugieren que la confianza en su influencia empieza a flaquear en medio de la creciente inestabilidad geopolítica.
Una encuesta realizada por Euroconsumers a partir de las respuestas de casi 10.000 personas de diez países (Alemania, Bélgica, Dinamarca, España, Francia, Hungría, Irlanda, Italia, Polonia y Portugal) arroja luz sobre la percepción que tienen los europeos de la posición mundial del bloque.
Una potencia reconocida, pero con límites claros
La mayoría de los europeos sigue considerando que la UE es una fuerza importante en la escena mundial. Alrededor del 63% la considera una potencia económica de primer orden y el 60% un actor político influyente.
Sin embargo, las percepciones cambian significativamente cuando se trata de la fuerza militar. Sólo el 36% considera que la UE es una potencia creíble, lo que pone de manifiesto una brecha entre su peso económico y sus capacidades de defensa.
Las opiniones también son dispares cuando se trata de crisis concretas. En Ucrania, el 42% de los encuestados opina que la UE ha demostrado un liderazgo fuerte. En cambio, el 41% cree que no lo ha hecho en Gaza.
Las divisiones internas se consideran un obstáculo clave: aproximadamente dos tercios de los encuestados afirman que los desacuerdos entre los Estados miembros están socavando la influencia mundial de la UE.
Se enfría la relación transatlántica
La encuesta apunta a un debilitamiento de la confianza en Estados Unidos como socio a largo plazo. Sólo el 28% de los encuestados cree que Washington seguirá siendo fiable en los próximos años.
Las dudas son especialmente pronunciadas en países como Dinamarca, Alemania, Portugal, Irlanda, Bélgica y España, donde porcentajes significativos de encuestados cuestionan la durabilidad de la alianza transatlántica.
En este contexto, cerca de la mitad de los encuestados afirman que la UE debería dar prioridad a la creación de nuevas asociaciones más allá de Estados Unidos. Por su parte, el 51% apoya la profundización de las relaciones comerciales con economías asiáticas como Japón y Corea del Sur, mientras que el 37% está a favor de estrechar los lazos económicos con China.
Las tensiones comerciales parecen ser un factor clave, ya que el 70% respalda las contramedidas de la UE en respuesta a los aranceles estadounidenses.
Al mismo tiempo, las opiniones están divididas sobre cómo ha gestionado Bruselas las políticas de Donald Trump. Un 38% de los encuestados desaprueba la respuesta de la UE, frente a un 34% que la apoya.
El comportamiento de los consumidores también está cambiando. Alrededor del 44% afirma haber reducido o dejado de comprar productos estadounidenses, una cifra que se eleva al 55% en Dinamarca.
Reclamo de mayor autonomía
El apoyo a una Unión Europea más autónoma es fuerte. Alrededor del 80% de los encuestados apoya una mayor inversión en tecnología europea para reducir la dependencia de potencias externas.
El refuerzo de las capacidades de defensa y la diversificación de las asociaciones comerciales también cuentan con un amplio respaldo.
Sin embargo, las expectativas siguen siendo moderadas. Aunque muchos europeos están a favor de una UE más asertiva en la escena mundial, persiste la preocupación por el impacto económico, sobre todo porque los hogares siguen luchando contra el aumento del coste de la vida.