Pedro Sánchez se está posicionando como el héroe progresista por excelencia, desafiando a Donald Trump en la guerra con Irán. Pero en casa, el presidente del Gobierno español se enfrenta a una ola de escándalos de corrupción. ¿Qué está ocurriendo?
Begoña Gómez, la esposa del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se enfrenta ahora a juicio por tráfico de influencias y malversación de fondos, acusada de utilizar su posición para conseguir financiación para sus proyectos universitarios privados.
En segundo lugar, el entorno cercano de Sánchez se está desmoronando. El pasado mes de junio, su antiguo ayudante Santos Cerdán ingresó en prisión preventiva por presunto soborno.
En noviembre, su exministro de Transportes, José Luis Ábalos, y su principal asesor, Koldo García, ingresaron en prisión preventiva por el llamado caso Koldo. Ambos supuestamente aceptaron pagos secretos en efectivo a cambio de adjudicar lucrativos contratos gubernamentales de mascarillas durante la pandemia.
Puede que se dedicaran a cubrir las caras de la gente, pero, si se demuestra que estas acusaciones son ciertas, hicieron un trabajo terrible al cubrir sus propias huellas. Por no mencionar que el dinero público también se utilizó supuestamente para pagar viajes y una casa a la amante secreta de Ábalos.
Naturalmente, el Partido Popular (PP), en la oposición, exige la dimisión inmediata del presidente del Gobierno. Sin embargo, su indignación se complica por sus propios escándalos históricos, sobre todo el "caso Kitchen", ahora en juicio, en el que el partido supuestamente utilizó a la Policía estatal para destruir pruebas de financiación ilegal.
¿Cuál es la gravedad de la podredumbre sistémica? Según Transparencia Internacional, en los últimos años España ha sufrido un importante retroceso. Según los últimos datos de la UE, España se sitúa en la mitad inferior de los 27 Estados miembros.
España sigue estando mejor que Italia y Polonia, pero se acerca incómodamente a la parte baja de la tabla, donde se encuentran Hungría y Bulgaria.
Así que parece que Sánchez puede plantar cara a Washington, pero su mayor reto será sobrevivir en Madrid.