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Drones rusos con tecnología alemana: así llegan piezas europeas a Rusia pese a las sanciones

Un soldado lanza un dron para buscar drones de ataque rusos en la línea del frente en la región de Járkov el viernes 13 de marzo de 2026.
Un soldado lanza un dron para buscar drones de ataque rusos en la línea del frente en la región de Járkov el viernes 13 de marzo de 2026. Derechos de autor  Copyright 2026. The Associated Press. All rights reserved
Derechos de autor Copyright 2026. The Associated Press. All rights reserved
Por Diana Resnik
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Cientos de miles de componentes alemanes acaban en drones y armas rusas a través de redes de intermediarios y terceros países, según revelan varias investigaciones.

Cientos de miles de componentes alemanes están integrados en drones rusos. El servicio de inteligencia ucraniano (HUR) ha publicado una lista de componentes sin los cuales los drones rusos no podrían funcionar. Entre ellos figuran también piezas procedentes de Alemania.

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El portal War & Sanctions informa de 137 componentes de origen alemán, de los que 59 están instalados en drones. El resto se encuentra en misiles, radares, vehículos militares y helicópteros.

Transistores alemanes en el dron ruso Geran-5

Los transistores son los elementos más utilizados. El HUR ha publicado una lista detallada de estos transistores fabricados en Alemania, junto con los nombres de los fabricantes. En la página web del portal War & Sanctions aparece de forma reiterada el nombre de una empresa alemana: Infineon Technologies.

En declaraciones a 'Euronews', la compañía afirma: "Infineon Technologies condena la guerra de agresión rusa contra Ucrania. Nos afecta profundamente que nuestros productos se utilicen de forma indebida para fines para los que no están destinados", señala.

Un ejemplo es el dron Geran-5 en el que, según el servicio de Inteligencia ucraniano, se han encontrado transistores alemanes. Según el International Institute of Strategic Studies se trata de una versión mejorada con motor a reacción de la serie Geran. Los restos hallados en Ucrania apuntan aparentemente a un diseño aerodinámico revisado que se asemeja más visualmente a un misil de crucero.

Según este análisis, el dron alcanza velocidades de hasta 600 km/h, tiene un alcance de unos 950 kilómetros y puede transportar una carga útil de alrededor de 90 kilogramos. El Geran-5 dispone de un motor a reacción más potente y de un diseño aerodinámicamente optimizado. En comparación con el Geran-3 vuela más rápido y alcanza una mayor distancia.

Bombas de combustible de Bosch en drones rusos

Otros componentes instalados en drones rusos son bombas de combustible. War & Sanctions cita siete piezas de la empresa alemana Bosch, integradas en numerosos drones, entre ellos el Geran-3 y el Shahed-136.

La empresa confirma a 'Euronews' que "Bosch ya no mantiene relaciones comerciales operativas con Rusia. Tampoco suministra productos ni componentes a Rusia. Todas nuestras unidades y empleados en todo el mundo tienen instrucciones de no realizar negocios con Rusia o Bielorrusia".

Según un informe del Institute for Science and International Security, el número de ataques de drones rusos de tipo Shahed contra Ucrania alcanzó en marzo de 2026 un nuevo máximo.

Según los datos más recientes, Rusia lanzó 6.462 drones Shahed y drones de ataque y señuelo relacionados, de los cuales 4.186 fueron identificados como drones de ataque Shahed/Geran. La frecuencia media de lanzamiento llegó a 208 drones al día, superando tanto la cifra de febrero de 2026 (181 al día) como el máximo anterior de julio de 2025.

Entre las 18:00 del 23 de marzo y las 18:00 del 24 de marzo, Rusia lanzó 948 drones Shahed y 35 misiles, el mayor empleo diario de drones contra Ucrania desde el inicio de la guerra.

A modo de comparación, en marzo de 2025 el número de lanzamientos de drones fue de una media de 140 aparatos al día. A su vez, esto supuso un aumento considerable respecto a la media registrada entre agosto de 2024 y el 31 de enero de 2025, que se situó en unos 60 drones diarios. Incluso en el periodo del 1 de enero de 2025 al 31 de enero de 2025, la tasa de lanzamientos fue inferior a la de febrero de 2025, con una media diaria de 85 drones.

Se emplean sobre todo drones kamikaze

El Shahed-136 es un dron kamikaze desarrollado en Irán y diseñado para atacar objetivos en tierra. Cuenta con un característico diseño de ala en delta y suele lanzarse en grupos desde rampas de lanzamiento.

Este dron vuela relativamente despacio y a baja altura, y por lo general se guía mediante navegación por satélite. Lleva una cabeza explosiva de entre 30 y 50 kilogramos y, según el perfil de misión, puede alcanzar distancias de varios cientos a más de 1.000 kilómetros.

Debido a su diseño relativamente sencillo y barato se considera especialmente adecuado para los llamados ataques de saturación. Rusia emplea el Shahed-136 bajo la denominación Geran-2 en la guerra contra Ucrania.

Componentes de Bosch en vehículos militares rusos

Además de transistores y bombas, Rusia utiliza también inductores, generadores, condensadores, transformadores y baterías para atacar a la población ucraniana. Estos componentes se emplean en el KamAZ-63968, un vehículo militar ruso multipropósito fuertemente blindado de la familia de los MRAP (Mine Resistant Ambush Protected), desarrollado para el transporte de personal en condiciones de combate.

El vehículo dispone de un casco blindado con fondo en forma de V para proteger contra minas y artefactos explosivos improvisados (IED), así como de un blindaje modular contra el fuego enemigo. Según la configuración puede transportar hasta 16 soldados y está equipado con sistemas modernos de comunicación y, opcionalmente, con estaciones de armas controladas a distancia.

También en el ZSA-T Linza se han encontrado componentes de Bosch. Se trata de un vehículo sanitario blindado ruso, desarrollado específicamente para su uso en zonas de combate con el fin de localizar y evacuar heridos bajo protección blindada.

El vehículo ofrece protección balística y un fondo diseñado para resistir minas y artefactos explosivos improvisados (IED). Según la versión puede transportar a varios heridos tumbados y sentados y cuenta con equipamiento médico básico para la primera atención durante el traslado. Otros componentes pueden atribuirse a fabricantes alemanes, entre ellos TDK Electronics, Würth Elektronik y Pierburg, una filial de Rheinmetall.

Cómo llegan los componentes alemanes a Rusia

Surge así la pregunta de cómo acaban los componentes alemanes en el material de guerra ruso, por ejemplo en drones capaces de alcanzar toda Europa. Según 'The Kyiv Independent', la producción de los drones Shahed en Rusia resulta relativamente barata, por lo que se fabrican allí en masa.

En particular el dron Geran-2 es potencialmente peligroso para la Unión Europea, entre otros motivos por su alcance de unos 2.000 kilómetros, explicó al 'Kyiv Independent' una fuente de un servicio de inteligencia europeo.

Las consecuencias se sienten de forma directa en muchos países europeos. Durante los grandes ataques aéreos rusos contra Ucrania, drones de combate Shahed rusos han penetrado en el espacio aéreo de los países vecinos Polonia, Rumanía y Moldavia.

La UE ha impuesto sanciones contra Rusia. En consecuencia, las empresas ya no pueden suministrar componentes ni armamento a Rusia. Sin embargo, una y otra vez se detectan componentes alemanes en drones rusos. ¿Cómo es posible?

Un caso que aporta pistas

Un caso ofrece algunas pistas. En 2025 un dron ruso Shahed no explotó en Ucrania. Fue recuperado y desmontado por el servicio de Inteligencia Militar ucraniano. El Geran-2 había sido fabricado por la planta rusa Kupol en Izhevsk. Entre los restos se encontró un codificador rotativo fabricado por la empresa austríaca ams-OSRAM.

El servicio de Inteligencia militar ucraniano dató el año de fabricación del sensor en 2024, dos años después del inicio de la invasión a gran escala del Kremlin contra Ucrania y después de que la UE hubiera impuesto restricciones a la exportación.

Según una declaración de ams-OSRAM a la que tuvo acceso 'The Kyiv Independent', el sensor se envió en julio de 2024 a una empresa en Hong Kong. Desde allí fue reexpedido a una empresa en China, que el fabricante del sensor consideraba usuario final.

Pese a la cláusula contractual que prohibía el uso del producto con fines militares, el sensor acabó formando parte de un dron militar ruso. La sospecha es que o bien la empresa china vendió el sensor a Rusia, o bien utilizó el componente austríaco para fabricar una pieza de mayor tamaño que posteriormente vendió a Rusia.

¿Llegan las piezas alemanas a Rusia a través de terceros países?

¿Llegan los componentes alemanes a Rusia por vías similares, a través de terceros países como China, para acabar después en el campo de batalla ucraniano? 'Euronews' se ha puesto en contacto con cinco empresas alemanas, entre ellas Infineon Technologies, Rheinmetall, Würth Elektronik, Bosch y TDK Electronics. Dos de ellas han respondido por el momento.

Infineon Technologies subraya a 'Euronews': "Hacemos esfuerzos especiales y hemos implantado controles específicos para evitar un uso ilegal o indebido de los productos que fabricamos. El cumplimiento de la legislación vigente es de máxima importancia para Infineon, y hemos adoptado amplias medidas para garantizar el respeto de las sanciones, no solo según su letra, sino también conforme a su espíritu", destaca la empresa.

La compañía asegura que desde el inicio de la guerra de agresión rusa contra Ucrania no suministra componentes a Rusia: "Ya inmediatamente después del ataque ruso contra Ucrania, Infineon Technologies adoptó amplias medidas para detener todos los suministros directos e indirectos a Rusia, pese a que en aquel momento la legislación todavía permitía seguir realizando determinados negocios. Tal como se decidió en marzo de 2022, la empresa disolvió posteriormente su filial en Rusia", explica.

Infineon Technologies ha informado a 'Euronews' de que bloquea los sistemas de suministro que puedan dar lugar a entregas directas o indirectas a Rusia. "Además, solo vendemos nuestros productos a clientes que no estén bajo sospecha de hacer negocios con Rusia", señala Infineon Technologies.

Para evitar usos indebidos, la empresa recurre a la denominada cláusula 'No Russia'. La prohibición de reexportar a Rusia y Bielorrusia se indica en cada albarán. Si se constata que una empresa con la que mantiene relaciones comerciales comercia con Rusia, Infineon Technologies interrumpe el suministro. La compañía afirma que investiga de forma proactiva el destino de sus productos y coopera con las autoridades.

La empresa admite, no obstante: "Lo que ocurre posteriormente con los productos queda fuera de nuestro ámbito de influencia directa". Resulta extremadamente difícil controlar la reventa de un producto a lo largo de todo su ciclo de vida, señala la empresa.

"Fabricamos alrededor de 30.000 millones de chips al año. A escala mundial, las sanciones solo cuentan con el apoyo de unos 60 Estados, lo que dificulta una actuación coordinada y eficaz a nivel internacional".

Bosch denuncia falsificaciones

Bosch se ha pronunciado en particular sobre las bombas cuya utilización ha difundido el HUR en su página web: "Conocemos en líneas generales informes como el que usted menciona", indica la empresa, que ha analizado la información y las imágenes disponibles. Bosch se refiere al caso de una bomba de gasolina. "Nuestros análisis en el caso de una bomba de gasolina han demostrado que no se trataba de un producto Bosch".

Sin embargo, el portal War & Sanctions menciona expresamente bombas Bosch y aporta fotografías. ¿Cómo se explica esta discrepancia? "En general, las bombas de gasolina de este tipo se comercializan en grandes volúmenes como productos de consumo masivo para vehículos privados", explica la compañía. "Con frecuencia también hay falsificaciones en circulación", añade.

"A partir de nuestro análisis suponemos que este fue también el caso y que se trataba de una falsificación. En otros casos, los materiales de que disponemos apuntan a que los productos en cuestión, en este caso componentes electrónicos, podrían ser artículos estándar de Bosch comercializados en grandes cantidades para una amplia variedad de aplicaciones, por ejemplo para teléfonos inteligentes", indica la empresa.

Bosch asegura haber suspendido todos los suministros directos e indirectos de productos Bosch a Rusia y todos los servicios a clientes en Rusia. La compañía asegura que utiliza distintos instrumentos para reducir aún más el riesgo de eludir las sanciones. Según asegura, en la relación con clientes nuevos y existentes presta atención, por ejemplo, a posibles aspectos críticos como volúmenes de pedido inesperados.

"A menudo se desconoce el uso final de nuestros suministros debido a las complejas cadenas de distribución, con múltiples etapas. Es extremadamente difícil controlar, más allá de la venta directa, todas las reventas que se producen durante el ciclo de vida completo de un producto. Lo decisivo es que todos los eslabones de la cadena de suministro cumplan la normativa vigente", señala la empresa.

Según añade, las importaciones paralelas suelen producirse sin conocimiento del fabricante y desde países que no han impuesto sanciones a Rusia. "No disponemos de datos fiables sobre el alcance de posibles importaciones paralelas, ni es posible recabar esa información en el mercado ruso", reconoce Bosch.

Todo ello refuerza la sospecha de que componentes alemanes se revenden a Rusia a través de terceros países como China, Turquía, Emiratos Árabes Unidos o Estados de Asia Central, donde aparentemente se extraen de motores completos o teléfonos inteligentes para integrarlos posteriormente en drones.

El experto en sanciones, Viktor Winkler, ha planteado otra hipótesis en declaraciones a la cadena 'Deutsche Welle': los envíos se organizarían cada vez más directamente a través de empresas pantalla dentro de Alemania. Estas compañías comprarían los bienes a los fabricantes y los exportarían ilegalmente a Rusia eludiendo las sanciones.

En conjunto, Winkler considera que estos envíos de componentes militares desde Alemania a Rusia son jurídicamente graves, pero los califica de casos aislados, sobre todo en comparación con otros ámbitos de elusión de sanciones de mucha mayor envergadura, como el comercio de bienes de lujo o de consumo.

¿Son ineficaces las sanciones de la UE?

A pesar del amplio paquete de sanciones de la Unión Europea contra Rusia, siguen llegando desde la UE a Rusia componentes tecnológicos que pueden utilizarse en la industria armamentística. Según War & Sanctions, la mayoría de los componentes extranjeros presentes en el equipamiento militar ruso procede de Estados Unidos y China. No obstante, tal como se ha expuesto, también se encuentran con frecuencia piezas alemanas en drones rusos.

El análisis muestra que estos componentes llegan a Rusia a través de una red de intermediarios y empresas comerciales, con el país como importante plataforma de transbordo para el comercio de tecnologías de doble uso.

La investigación también sugiere que el actual régimen de sanciones de la UE se centra a menudo en empresas individuales, mientras que redes comerciales más amplias, incluidas compañías ilegales y distribuidores, quedan fuera del alcance de las sanciones. Esto permite sortear los controles a la exportación y seguir suministrando tecnologías que refuerzan el complejo militar-industrial ruso.

¿Dónde está el fallo del sistema?

La organización B4Ukraine denuncia en un informe las debilidades estructurales del régimen de sanciones y de control de exportaciones de la UE. Entre ellas cita elevados requisitos para demostrar el conocimiento sobre el uso final y obligaciones de diligencia relativamente limitadas para las empresas.

Esto hace que en ocasiones las compañías europeas no dispongan de información suficiente sobre el destino militar real de los bienes que exportan, algo que dos de las empresas analizadas han reconocido a 'Euronews'.

En algunos de los casos estudiados, máquinas sujetas a control de exportación fueron declaradas como no sujetas a control por intermediarios en terceros países como Turquía y posteriormente reexportadas a Rusia, en parte incluso a empresas vinculadas al exportador inicial de la UE, según B4Ukraine.

B4Ukraine propone reformar la normativa de control de exportaciones de la UE para hacer más efectiva la aplicación de las sanciones contra Rusia y perseguir con mayor eficacia las infracciones penales.

La organización propone, en primer lugar, rebajar el llamado 'umbral de conocimiento' que desencadena la obligación de solicitar una licencia de exportación. En el futuro no debería ser necesaria una comprobación solo cuando el exportador sepa con certeza que los bienes se utilizarán con fines militares, sino ya cuando existan sospechas o indicios fundados.

En segundo lugar, reclama obligaciones de diligencia debida vinculantes para los exportadores. Las empresas deberían realizar comprobaciones estandarizadas para los bienes sensibles, exigir determinada documentación a los clientes y prestar atención a señales de alerta definidas, las llamadas 'red flags'. Si estas no pueden despejarse, se activaría automáticamente la obligación de informar a las autoridades o de solicitar una autorización, un procedimiento del que Bosch ya ha informado a 'Euronews'.

En tercer lugar, el ámbito de aplicación de estas obligaciones debería ampliarse a sectores industrialmente estratégicos, como la construcción de maquinaria y los componentes para la producción militar. De este modo, se someterían a un control sistemáticamente más estricto los envíos sospechosos en estos ámbitos.

En conjunto, la propuesta pretende adaptar las normas de la UE a estándares internacionales más estrictos y cerrar lagunas legales, dado que las exportaciones de tecnología europea siguen considerándose un posible riesgo de seguridad en relación con la industria armamentística rusa.

Las sanciones y los controles de exportación se topan con límites

El análisis muestra que, pese a las amplias sanciones de la UE, siguen llegando componentes occidentales de alta tecnología, incluidos alemanes, a los sistemas de armas rusos. Según las investigaciones, muchos de estos componentes proceden de cadenas de suministro complejas y difíciles de controlar y se desvían a través de intermediarios, terceros países o incluso estructuras específicamente diseñadas para eludir las restricciones. Los bienes de doble uso, susceptibles de aplicación civil y militar, resultan especialmente afectados.

Al mismo tiempo queda claro que el actual sistema de sanciones y control de exportaciones se topa en la práctica con importantes límites. Muchas investigaciones concluyen sin consecuencias penales, mientras que los elevados requisitos legales y las obligaciones de diligencia aún insuficientes no responsabilizan plenamente a las empresas. Expertos y organizaciones como B4Ukraine detectan por ello debilidades estructurales en el Derecho de la UE que facilitan las elusiones deliberadas.

En este contexto se reclaman reformas que incluyan umbrales de sospecha más bajos, obligaciones vinculantes de comprobación y documentación y un control más estricto de los sectores industriales especialmente sensibles. El objetivo es reforzar la eficacia de las sanciones y prevenir mejor en el futuro el uso militar no deseado de tecnologías europeas.

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