En una entrevista exclusiva con 'Euronews', el jefe del Ejército alemán, Christian Freuding, explica cómo los datos, la velocidad y los sistemas digitales están transformando la guerra moderna.
El campo de batalla es cada vez más transparente: los drones y los sensores generan un flujo constante de datos y el bando que pueda procesarlos más rápidamente tiene ventaja.
En una entrevista concedida a 'Euronews', el jefe del Ejército alemán, el teniente general Christian Freuding, afirmó que la guerra moderna se define cada vez más por la velocidad y la capacidad de tomar decisiones más rápidamente que el enemigo.
"Estamos asistiendo a un campo de batalla cada vez más transparente, en algunos casos casi 'de cristal'", afirmó, refiriéndose al creciente uso de sensores, drones, satélites y vigilancia electrónica, todos los cuales suministran datos continuamente, a menudo en tiempo real.
Hoy en día, los sistemas individuales importan menos que el volumen de información disponible y la velocidad a la que se procesa". Las Fuerzas Armadas alemanas, la Bundeswehr, describe este enfoque como una "guerra centrada en los datos". Los datos se convierten en "el recurso central" y, de hecho, en una forma de "munición".
"Aquellos que pueden ver más y, sobre todo, procesar la información con mayor rapidez y de forma más estructurada para construir una imagen operativa más clara, pueden tomar decisiones y actuar con mayor rapidez. En resumen: ganan", afirmó Freuding. Para el Ejército alemán, esto apunta a una revisión.
En el futuro, la información tendrá que fluir sin fisuras por todo el sistema, desde el sensor inicial hasta el impacto final en el campo de batalla, "desde el nivel de cuerpo de Ejército hasta el de compañía".
Según Freuding, la digitalización ya no es por tanto una mera "cuestión de comodidad", sino un "requisito previo para el éxito en combate", ya que la guerra moderna está "más interconectada, más automatizada, es más rápida y se desarrolla a mayor profundidad".
Los soldados operan bajo vigilancia constante, al tiempo que se enfrentan a la amenaza persistente de una amplia gama de sistemas armamentísticos, desde "fusiles de asalto y fuego directo hasta fuego indirecto, bombas planeadoras y misiles balísticos".
"El acero por sí solo no genera potencia de combate"
"Por eso debemos ser más rápidos que el enemigo. Sólo podremos conseguirlo mejorando nuestros sistemas de mando e información para que sean capaces de procesar grandes volúmenes de datos, incluso con el apoyo de la inteligencia artificial", declaró Freuding a 'Euronews'.
Desde la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, Alemania y la Bundeswehr han experimentado un cambio importante, acelerado aún más durante el segundo mandato del presidente estadounidense Donald Trump, en el que ha cuestionado repetidamente la relevancia de la OTAN.
En consecuencia, se espera que la Bundeswehr se expanda rápidamente, tanto en personal como en equipamiento. Según Freuding, la cuestión no es solo la escasez de material, sino sobre todo la falta de capacidad de combate integrada.
"El acero por sí solo no genera potencia de combate", añadió, señalando que un carro de combate sólo es eficaz si cuenta con el apoyo de personal formado, sistemas de mando que funcionen y una cadena logística sólida.
Sin embargo, siguen existiendo importantes lagunas, sobre todo en defensa antiaérea, fuego indirecto, sistemas no tripulados y guerra electromagnética. Un resultado, dijo Freuding, de "más de tres décadas de inversión insuficiente".
Durante décadas, el Ejército alemán fue marginado políticamente y estuvo infradotado, en parte por los "dividendos de la paz" de la posguerra fría, una menor sensación de amenaza y una mayor atención a los despliegues en el extranjero que a la defensa territorial.
Todo ello, combinado con deficiencias estructurales y una falta crónica de inversiones, dio lugar a importantes carencias de capacidades que sólo han empezado a solucionarse a partir de 2022.
Municiones lanzadas a un "ritmo inusualmente rápido
Para hacer frente a estas carencias, Freuding subrayó la necesidad de una "capacidad funcional generalizada" en brigadas, divisiones y cuerpos. Con ello se refiere a una logística robusta, una defensa aérea eficaz y un apoyo de ingeniería suficiente. El objetivo, argumentó, no es sólo una fuerza totalmente equipada, sino también una reserva de material mantenida para compensar las pérdidas en tiempo de guerra. En su opinión, la verdadera "preparación para el combate" sólo puede alcanzarse sobre esta base.
Por lo tanto, el Ejército también está avanzando a buen ritmo en la creación de nuevas capacidades, incluida la introducción de municiones de merodeo. Estas municiones son esencialmente drones equipados con explosivos, capaces de sobrevolar una zona antes de identificar y atacar un objetivo, antes de autodestruirse con el impacto.
Se han convertido en una característica definitoria de la guerra de Rusia contra Ucrania, donde Moscú ha desplegado los llamados drones "Shahed", y también han sido ampliamente utilizados por Irán en el conflicto de Oriente Próximo.
Estos, señaló Freuding, permiten "atacar objetivos enemigos individuales con precisión a largas distancias a un coste comparativamente bajo" y representan "una nueva era".
Según el jefe del Ejército alemán, el proceso ha avanzado a un "ritmo inusualmente rápido". Tras la planificación organizativa inicial en septiembre de 2024, el Inspector General de la Bundeswehr, Carsten Breuer, superior de Freuding, ya había tomado una decisión. En sólo seis meses se habían sentado las bases de planificación necesarias.
Al mismo tiempo, la formación con socios industriales y las pruebas ya estaban en marcha, lo que permitiría adquirir los primeros sistemas en "números de tres dígitos" ya en 2025. Con la aprobación de una propuesta de financiación de 25 millones de euros en febrero de 2026, se despejó finalmente el camino para la adquisición a gran escala a partir de octubre de 2026.
Alemania refuerza la OTAN con una brigada lituana
La primera unidad en equiparse con los nuevos sistemas será la 45ª Brigada de Carros de Combate de Lituania. En 2027, unos 4.800 soldados, junto con unos 200 civiles, estarán estacionados permanentemente en Rūdninkai, a unos 30 kilómetros de la frontera con Bielorrusia.
Según Freuding, con la rápida creación de la brigada se pretende conseguir sobre todo una cosa: reforzar la disuasión mediante una presencia permanente en el flanco oriental de la OTAN. Para él, la brigada es "una señal visible de la responsabilidad de liderazgo de Alemania", pues la disuasión sólo funciona si es creíble y se mantiene sobre el terreno. Ese tiempo, sin embargo, tiene un coste, que se siente primero en casa, en Alemania.
Para que la brigada esté operativa a finales de 2027, el Ejército está recurriendo a las estructuras existentes, algo que Freuding describió como "prefinanciación": el personal clave está siendo reasignado de las unidades existentes y desplegado en Lituania. Lo mismo ocurre con el material, que también se retira de las formaciones activas. "Esto es doloroso", admitió Freuding, ya que las carencias en Alemania afectan tanto al personal como al material.
Aun así, argumentó que la medida es necesaria para cumplir el apretado calendario, con el objetivo de subsanar de nuevo estas carencias "rápidamente" después.
Desde el punto de vista conceptual, la brigada se basa en gran medida en las lecciones extraídas de la guerra de Ucrania, aunque no se ha reproducido en su totalidad. El campo de batalla, expresó Freuding, se ha vuelto mucho más transparente, haciendo hincapié una vez más en que los sistemas no tripulados son ahora fundamentales, y los ataques pueden realizarse a distancias mucho mayores.
Al mismo tiempo, tiene claro que la guerra de Ucrania "no es un modelo" y que el objetivo no es copiarla, sino extraer las lecciones pertinentes y trasladarlas a las capacidades propias de la Bundeswehr. Esas lecciones ya se están incorporando a la estructura, el adiestramiento y el equipamiento de la brigada en Lituania, y al desarrollo más amplio del Ejército, explicó Freuding.
Por eso la brigada en Lituania es algo más que una señal política para los aliados de la OTAN, pues se está convirtiendo en un campo de pruebas para la futura dirección del Bundeswehr.
La disuasión es algo más que números
Para Freuding la disuasión no consiste en tirar de una sola palanca - ya sea más tropas, más equipamiento o una adquisición más rápida - sino en combinar varios elementos a la vez. Se basa en la preparación inmediata en el sentido de "luchar esta noche", el crecimiento sostenido de personal y material, y la innovación continua para garantizar la capacidad futura.
"La disuasión surge de la interacción de múltiples factores", declaró a Euronews, advirtiendo que ninguno de ellos funciona de forma aislada: "La preparación sin crecimiento no es sostenible. El crecimiento sin un equipamiento completo sigue siendo ineficaz. La innovación sin estructuras sólidas no lleva a ninguna parte".
Lo que importa en última instancia, argumenta, es la fortaleza global de la fuerza: equipamiento moderno, formación profesional, logística robusta y capacidad de mando digital a escala. Sólo entonces la disuasión se hace tangible.
Frente a lo que describió como el reto de seguridad más grave desde el final de la Guerra Fría, el mensaje de Freuding es contundente: "La amenaza es real. El enemigo no esperará a que estemos preparados". La tarea ahora, dijo, es mejorar cada día porque el Ejército debe ser capaz de "prevalecer, de ganar".