Una oleada de vetos nacionales presiona a la UE hacia un límite de edad en redes sociales, mientras Bruselas asegura que la tecnología para aplicarlo ya está lista.
Los gobiernos de toda Europa se apresuran a impedir que los menores de 15 años accedan a las redes sociales. Francia ya ha aprobado su prohibición. Dinamarca ha cerrado un acuerdo político. España estudia elevar el límite a 16 años. Grecia, que prevé aplicar la prohibición a partir de 2027, presiona ahora a Bruselas para lograr un enfoque europeo unificado.
La presión está surtiendo efecto. El 15 de abril, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, aseguró a las plataformas que ya "no hay más excusas" para no proteger a los menores en internet y anunció que la aplicación de verificación de edad de la UE está técnicamente lista para su despliegue.
La aplicación permite a los usuarios acreditar su edad mediante documentos oficiales o sistemas de identidad digital. Después genera una confirmación utilizando pruebas de conocimiento cero, de modo que ofrece a las plataformas una prueba de edad sin revelar datos personales. El sistema es de código abierto, está diseñado para integrarse en las carteras digitales nacionales y ya es compatible con TikTok, Instagram, Facebook y Snapchat.
Las cuatro plataformas ya están siendo investigadas por la UE por no proteger a los menores. El grupo de expertos de la Comisión sobre seguridad infantil emitirá su dictamen este verano. La tecnología está lista. El impulso político es real. Lo que le falta a Europa es coordinación antes de que se consolide un mosaico de normas nacionales.