La madrugada de este sábado, entre las 3:00 y las 3:15, el triángulo sísmico lucense de Triacastela, Baralla y Becerreá acumuló 16 terremotos de más de 2,5 grados en la escala de Richter. No hubo incidentes, pero sí una provincia entera que se despertó con el suelo moviéndose bajo sus pies.
No fue un terremoto, fueron 16 en apenas 15minutos. La provincia de Lugo registró una cadena de seísmos que comenzó a las 3:00 del sábado 25 de abril, hora local UTC+2, y se prolongó hasta las 3:15.
Todos superaron los 2,5 grados en la escala Richter, según informó el Instituto Geográfico Nacional (IGN) al Centro de Emergencias 112 Galicia. El más fuerte llegó a las 3:12: 3,9 grados con epicentro en Triacastela (+info).
Los seísmos comenzaron a las 3:02. El primero tuvo su epicentro en Triacastela y alcanzó una magnitud de 3,4 grados. El IGN tiene constancia de que fue sentido en buena parte de la provincia, incluida la capital.
Un minuto después, el mismo municipio volvía a temblar, esta vez con 3 grados. La secuencia continuó sin pausa: cinco temblores más en Triacastela y Becerreá antes de que llegara el golpe más fuerte de la noche.
El triángulo que siempre tiembla
Triacastela concentró los temblores más intensos. Además del de 3,9 grados, el municipio fue epicentro de movimientos de 3,4; 3,1; 3 y 2,9 grados en esa misma madrugada. Becerreá sumó dos: uno de 3,1 y otro de 2,5. Baralla registró un seísmo de 2,5 grados. Ninguno derivó en incidencias ni llamadas de emergencia por daños.
No es casualidad que estos tres municipios aparezcan siempre en los mismos titulares. Varios estudios sobre la actividad sísmica de la zona concluyen que el origen del fenómeno podría estar en la falla de Becerreá, que se extiende a lo largo de unos 40 kilómetros a una profundidad de 9.000 metros.
El empuje tectónico hace que las partes de esa falla principal se muevan y activen otras más cortas a su alrededor, como las de Triacastela, Sarria o Baralla. El resultado es que la actividad sísmica se distribuye por una zona amplia, no solo en el punto central.
Una zona acostumbrada, no inmune
En la provincia de Lugo existe lo que algunos geólogos llaman un triángulo sísmico Sarria-Becerreá-Triacastela, donde se registraron tres de los movimientos de tierra más potentes de la provincia y el mayor de toda la comunidad gallega desde que hay datos. Según las estadísticas, en la montaña lucense se producen más de la mitad del total de temblores detectados en Galicia cada año.
El precedente que marca la memoria colectiva de la zona es el de mayo de 1997. El llamado terremoto de Guilfrei alcanzó una magnitud de 5,1 y tuvo su epicentro en Triacastela. Aquel 22 de mayo la tierra tembló hasta 150 veces y los efectos se notaron en toda la comunidad e incluso en el oeste de Castilla y León.
No se ocasionaron grandes daños materiales, aunque sí hubo una muerte, la de un vecino de Becerreá que sufrió un infarto al ir a un descampado junto a otros vecinos tras notar los temblores.
Desde entonces, el protocolo sísmico en España cambió y Galicia quedó incluida entre las zonas de riesgo a vigilar. A pesar de que rara vez los seísmos pasan de leves, el riesgo para la población se considera mínimo, ya que la falla de Becerreá es de pequeño tamaño y los materiales superficiales de la zona son, en teoría, incompatibles con un terremoto de gran escala.
El 112 Galicia confirmó que ninguno de los 16 terremotos de esta madrugada generó incidentes. No hay constancia de daños materiales ni de llamadas de emergencia por parte de vecinos. Aun así, una sucesión de 16 temblores en 15 minutos, con el más fuerte superando los 3,9 grados, es el tipo de evento que se nota. A esa hora de la madrugada, quien estuviera despierto en Triacastela o en la capital lucense probablemente lo notó.
La Red Sísmica Nacional mantiene vigilancia permanente sobre esta zona. Desde los años 90 ha catalogado más de un centenar de seísmos de intensidad superior a 3 grados en la provincia de Lugo, y la mayoría se concentran en el área de Triacastela-Sarria-Becerreá. Esta madrugada, esa estadística sumó varios registros más.