Rusia sigue bombardeando a diario ciudades ucranianas con oleadas de drones y misiles, mientras las conversaciones de alto el fuego parecen estancadas tras la guerra en Irán. Kiev afirma que sus contraataques contra instalaciones petroleras rusas están dando resultado.
Los ataques rusos siguen golpeando ciudades de toda Ucrania, mientras el Kremlin no muestra intención de aflojar y los esfuerzos de paz parecen estancados, con la guerra que mantienen Estados Unidos e Israel en Irán copando las prioridades internacionales.
Las autoridades ucranianas aseguran que una andanada de drones rusos tuvo como objetivo la región nororiental de Járkov durante la noche del viernes al sábado.
Los ataques se dirigieron principalmente contra infraestructuras civiles y zonas residenciales. Según las autoridades, un edificio residencial de 12 plantas fue alcanzado por drones de ataque Shahed de fabricación iraní utilizados por Rusia, lo que dañó la fachada exterior y dejó varios heridos.
Un hombre resultó herido con metralla en el pecho después de que un dron impactara en la planta 11 del edificio donde se encuentra su piso. Otro vecino sufrió heridas por fragmentos de cristales rotos, según el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania.
Varios vehículos particulares también resultaron dañados cuando la incursión de drones de Moscú alcanzó un aparcamiento cercano al complejo residencial.
Dos personas murieron cuando el Kremlin atacó un autobús de transporte público en el distrito de Dniprovskyi, en la región meridional de Jersón. El ataque se produjo de madrugada el sábado.
Según las autoridades, un empleado de una empresa de servicios públicos y una mujer cuya identidad aún no se ha confirmado murieron en el acto. Otros siete pasajeros resultaron heridos en los ataques, seis hombres y una mujer, que han sido trasladados a hospitales para recibir atención médica.
En ataques separados, la Administración Militar de Jersón informó de que una persona murió y otras diez resultaron heridas a consecuencia de bombardeos en distintos puntos de la región sur.
La Fuerza Aérea ucraniana afirma que el Kremlin lanzó más de 160 drones contra 12 objetivos distintos en todo el país durante la noche y hasta la madrugada del sábado.
Añadió que aproximadamente 140 fueron interceptados o neutralizados en el aire, pero confirmó que unas dos docenas sí alcanzaron sus objetivos. También advirtió de que cabe esperar nuevos ataques y subrayó que sus fuerzas mantienen un alto nivel de preparación para responder a estas amenazas.
Paralelamente, los drones ucranianos también están logrando éxitos en el campo de batalla y han estado atacando instalaciones energéticas en el interior de Rusia.
Estos ataques buscan recortar las exportaciones de petróleo de Moscú, una fuente clave de financiación para su desgastante invasión de Ucrania. Pero el impacto económico sigue siendo incierto, ya que la subida del precio del crudo ligada a la guerra en Irán y el relajamiento de algunas sanciones estadounidenses han contribuido a rellenar las arcas del Kremlin.
Los drones de Kiev han alcanzado la refinería de petróleo y la terminal de exportación de la ciudad de Tuapse, en el mar Negro, en cuatro ocasiones en algo más de dos semanas, provocando incendios que obligaron a evacuar a vecinos y levantaron enormes columnas de humo. La localidad se encuentra a unos 450 kilómetros del frente.
Kiev informó el jueves de que había alcanzado una estación de bombeo de petróleo en la región rusa de Perm, a más de 1.500 kilómetros de Ucrania, durante dos días consecutivos. Los medios rusos recogieron los ataques, aunque el gobernador de Perm, Dmitri Majonin, se limitó a señalar que unos drones habían impactado en instalaciones industriales.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó el viernes que Rusia ha perdido al menos 7.000 millones de dólares (5.970 millones de euros) desde comienzos de año como consecuencia directa de los ataques contra su sector petrolero.
A principios de semana señaló que los servicios de inteligencia ucranianos detectan una caída de las exportaciones desde puertos petroleros clave como Ust Luga y Primorsk.
Los ataques ucranianos también han mermado la capacidad de refinado de petróleo de Rusia, mientras las sanciones dificultan la adquisición de piezas de repuesto, según los expertos.