Zelenski ya ha advertido al dictador prorruso de que habrá “consecuencias” si se implica más en la guerra. Esta semana se han registrado movimientos de ojivas nucleares en este Estado satélite, además de vuelos de drones cerca de la frontera lituano-bielorrusa.
El presidente bielorruso, Aleksandr Lukashenko, se ha ofrecido a reunirse con su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski,sea en Ucrania o en Bielorrusia, mientras Kiev adverte de que Rusia prepara una nueva ofensiva a través de territorio bielorruso.
"Si Zelenski quiere hablar de algo, pedir consejo o cualquier otra cosa, que lo haga. Estamos abiertos a ello", ha declarado Lukashenko este viernes, según los medios oficiales. "Estoy dispuesto a reunirme con él en cualquier lugar, en Ucrania, en Bielorrusia, y a abordar los problemas de las relaciones entre Bielorrusia y Ucrania". Lukashenka también niega tener planes de implicar a su país en la guerra, salvo que se cometa "una agresión contra el territorio bielorruso".
El presidente ucraniano afirmó el jueves que Kiev está dispuesto a adoptar medidas "preventivas" contra Rusia y contra la cúpula bielorrusa ante posibles amenazas militares contra el norte de Ucrania, en pleno ejercicio nuclear conjunto entre Rusia y Bielorrusia y en un contexto de crecientes tensiones con los miembros europeos de la OTAN por las incursiones de drones en el Báltico.
El "liderazgo 'de facto' de Bielorrusia" debe "mantenerse en guardia, es decir, comprender claramente que habrá consecuencias si se emprenden acciones agresivas contra Ucrania, contra nuestra población", afirmó Zelenski durante una visita a Slavutych, una ciudad situada a unos 50 kilómetros de la frontera bielorrusa. "Desde 2022 es evidente para todos que las palabras de este hombre no significan nada y que debemos fijarnos en sus actos", declaró a la prensa Dmytro Lytvyn, asesor de Zelenski.
Las relaciones entre Bielorrusia y Ucrania
En 2022, el Estado satélite dictatorial también negó que pudiera verse implicada en la invasión rusa de Ucrania. Sin embargo, Moscú utilizó territorio bielorruso para cruzar la frontera ucraniana y desplegar sus tropas hacia las regiones del norte y la capital, Kiev.
"No vamos a dejarnos arrastrar a la guerra en Ucrania. No hay ninguna necesidad, ni civil ni militar", declaró esta semana Lukashanka, que sostuvo que solo existe "un único caso" en el que Bielorrusia podría verse envuelta en la guerra, si "se comete una agresión contra su territorio".
En 2022 afirmó que se estaba preparando un ataque contra Bielorrusia y que eso, según Lukashenko, justificaba su decisión de ceder territorio e instalaciones militares bielorrusas a Rusia para la invasión a gran escala de Ucrania lanzada por Moscú. En los últimos años Kiev ha levantado fortificaciones a lo largo de su frontera norte con Bielorrusia y ahora reforzará aún más sus fuerzas en el norte de Ucrania, señaló Zelenski el miércoles.
Tras analizar los datos de los servicios de inteligencia ucranianos sobre "la planificación por parte de Rusia de operaciones ofensivas en la dirección Chernígov-Kiev", las autoridades de Kiev están "preparando respuestas para todos los posibles cursos de acción del enemigo, si los rusos se atreven realmente a ampliar su agresión", según Zelenski. "También estamos revisando las posibilidades de nuestra acción exterior. He encargado al Ministerio de Exteriores de Ucrania que prepare medidas adicionales de presión diplomática sobre Bielorrusia, que Rusia podría utilizar para una ampliación de la guerra", añadió el presidente ucraniano.
A comienzos de abril Zelenski también afirmó, basándose en informes militares ucranianos, que Bielorrusia está construyendo carreteras hacia la frontera ucraniana y levantando posiciones de artillería cerca de Ucrania.
Amenazas no solo para Ucrania
Aproximadamente en las mismas fechas de abril, Lukashenko lanzó acusaciones infundadas sobre una supuesta agresión contra Bielorrusia por parte de Polonia y de los Estados bálticos, y expuso cómo respondería Minsk, junto con Moscú, utilizando todos los medios disponibles, incluidas las armas nucleares.
"Mi tarea es advertir a mis vecinos, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia y posiblemente en cierta medida Ucrania. Que Dios les libre de cometer una agresión contra Bielorrusia. No queremos la guerra, no tenemos intención de combatir contra ellos". Un mes después, Bielorrusia y Rusia han celebrado esta semana unos ejercicios nucleares que incluyeron que Moscú entregara munición nuclear a depósitos de campaña en territorio bielorruso.
Coincidiendo con el inicio de las maniobras, el Servicio de Inteligencia Exterior ruso (SVR) difundió un comunicado en el que aseguraba que Ucrania se preparaba para lanzar ataques con drones contra Rusia desde territorio de los Estados bálticos y amenazaba con "represalias". Moscú afirmó que Riga había accedido a permitir que Kiev lanzara drones desde territorio letón "a pesar del temor a convertirse en objetivo de ataques de represalia por parte de Moscú".
"La rusofobia primitiva de los actuales dirigentes de Letonia ha resultado más fuerte que su capacidad de pensamiento crítico o su instinto de conservación", señaló el SVR. Tanto Letonia como Ucrania negaron estas afirmaciones y las calificaron de campaña de desinformación. "Conviene recordar que las coordenadas de los centros de toma de decisiones en territorio letón son sobradamente conocidas y que la pertenencia del país a la OTAN no protegerá de un justo castigo a quienes ayuden a los terroristas", advirtió el SVR, mientras los estados bálticos lanzaban numerosas alertas aéreas esta semana por incursiones de drones.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que amenazas de este tipo son inaceptables y prometió que Europa responderá. "Rusia y Bielorrusia tienen una responsabilidad directa en que estos drones pongan en peligro la vida y la seguridad de las personas en nuestro flanco oriental. Europa responderá con unidad y firmeza", señaló Von der Leyen.