Radev ganó por amplia mayoría las elecciones del mes pasado, consideradas de las más decisivas en la reciente historia del país balcánico, y logró la primera mayoría absoluta desde 1997. El jueves recibió el mandato presidencial para gobernar.
El Parlamento de Bulgaria aprobó este viernes formalmente a Rumen Radev como nuevo presidente del Gobierno, en un intento de poner fin a la inestabilidad política e impulsar el desarrollo económico en el país miembro de la UE.
"No nos hacemos ilusiones sobre las crisis y las pruebas a las que se enfrentará el Gobierno, que pronto buscará vuestro apoyo, la galopante subida de los precios, el presupuesto, las reformas pendientes, una grave crisis energética mundial y conflictos en escalada", dijo Radev a los diputados.
La cámara votó 124 a 70, con 36 abstenciones, para elegir a Radev, un ex piloto de cazas de 62 años, como presidente del Gobierno. Radev dimitió en enero de su cargo de presidente, en gran medida ceremonial, unos meses antes del final de su segundo mandato, para lanzar su candidatura a encabezar el Ejecutivo en el puesto de mayor poder, el de presidente del Gobierno.
El anterior Gobierno conservador de Sofía cayó en diciembre después de que las protestas anticorrupción en todo el país sacaran a cientos de miles de personas, en su mayoría jóvenes, a las calles.
La popularidad de Radev se disparó al presentarse como un opositor a la mafia enquistada y a sus vínculos con políticos de alto rango. En los mítines de campaña prometió "sacar del poder político el corrupto modelo oligárquico de Gobierno".
Su partido Bulgaria Progresista logró una victoria arrolladora en las elecciones legislativas del 19 de abril, que le dieron una mayoría absoluta, la primera en Bulgaria desde 1997, con 131 escaños en un Parlamento de 240. Radev obtuvo en 2003 un máster en Estudios Estratégicos por la US Air War College, en Alabama, antes de ser nombrado comandante de la fuerza aérea búlgara.
Sus partidarios se dividen entre quienes esperan que ponga fin a la corrupción oligárquica del país y quienes se alinean con sus posiciones euroescépticas y favorables a Rusia.
Aunque la postura prorrusa de Radev ha suscitado preocupación sobre la posición de Bulgaria en la toma de decisiones europea, algunos analistas políticos esperan que su futura actuación se mantenga moderada, a diferencia de la del ex primer ministro húngaro Viktor Orbán.
Esto se debe en gran medida a que Bulgaria, un país pobre de 6,5 millones de habitantes, sigue dependiendo en gran medida de los fondos europeos. Se espera que el Gobierno de Radev emprenda una serie de reformas para desbloquear cerca de 400 millones de euros en fondos de la Unión Europea.