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Francia aprueba por unanimidad la derogación del 'Código Negro', una ley esclavista colonial

Escultura "Chains", del artista francés Driss Sans-Arcidet en homenaje a la abolición de la esclavitud, en un parque parisino, el 27 de mayo de 2026.
La escultura «Chains», obra del artista francés Driss Sans-Arcidet en homenaje a la abolición de la esclavitud, en un parque parisino, el 27 de mayo de 2026. Derechos de autor  Thomas Padilla/Copyright 2026. The AP. All rights reserved
Derechos de autor Thomas Padilla/Copyright 2026. The AP. All rights reserved
Por Serge Duchêne con AFP, AP
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Francia abolió la esclavitud hace más de 170 años, y en 2001 declaró la esclavitud y la trata de esclavos crímenes contra la humanidad. Pero los decretos reales sobre las personas esclavizadas en las colonias nunca se derogaron explícitamente.

Durante casi dos siglos después de la abolición de la esclavitud en Francia, siguió discretamente en vigor una ley de la época colonial que clasificaba a los seres humanos como "bienes muebles". Este jueves, los legisladores han dado por fin el paso para derogarla, una medida simbólica mientras el país encara su legado colonial.

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Los activistas sostienen que la herencia de la esclavitud pervive en las desigualdades entre la Francia metropolitana y las antiguas colonias convertidas en territorios de ultramar, así como en el racismo.

El proyecto de ley, recién aprobado por la Asamblea Nacional, deroga el 'Código Negro', un decreto firmado en 1685 por el rey Luis XIV para regular la vida de las personas esclavizadas en el conjunto de las colonias francesas.

Francia fue la tercera mayor potencia esclavista de Europa, por detrás de británicos y portugueses, y entre los siglos XVII y XIX embarcó a unos 1,4 millones de africanos hacia plantaciones cuya riqueza azucarera permitió levantar las ciudades francesas de Nantes y Burdeos. Más tarde, su imperio se extendió por cuatro continentes.

Francia abolió la esclavitud en 1794, durante la Revolución francesa, pero Napoleón Bonaparte ordenó enviar tropas a Guadalupe en 1802 para restablecerla. Francia la abolió de nuevo en 1848.

En 2001, el país reconoció la esclavitud y la trata de esclavos como "crímenes contra la humanidad" (ley Taubira). Sin embargo, una serie de decretos reales de los siglos XVII y XVIII, que fijaban el estatuto jurídico de las personas esclavizadas en las colonias y conocidos como 'Código Negro', nunca habían sido explícitamente derogados.

Tras la aprobación este jueves por parte de los diputados de una propuesta de ley para anular esos edictos reales, el Senado deberá pronunciarse en una fecha aún por determinar antes de que la ley pueda entrar en vigor.

El presidente Emmanuel Macron, que dejará el cargo el próximo año tras completar el máximo de dos mandatos, expresó la semana pasada su apoyo a la derogación de estas leyes.

Los 60 artículos del Código Negro "nunca deberían haber sobrevivido a la abolición de la esclavitud" en el siglo XIX, declaró la semana pasada el presidente Emmanuel Macron.

"El silencio, e incluso la indiferencia, que mantenemos desde hace casi dos siglos hacia este 'Código Negro' no es un olvido", afirmó. "Se ha convertido en una forma de ofensa." Al igual que sus predecesores, el actual inquilino del Elíseo se ha abstenido sin embargo de presentar disculpas oficiales.

Negación de la humanidad

Los decretos, cuyos primeros textos se redactaron bajo Luis XIV**, regulaban la vida de las personas esclavizadas en las colonias.** Establecían que todas las personas esclavizadas debían ser católicas y prohibían a los propietarios hacerlas trabajar los domingos, según una copia disponible en la página web del Parlamento francés.

Pero también las calificaban de "bienes muebles" susceptibles de ser heredados, preveían castigos brutales, como la mutilación de la oreja, por cualquier intento de fuga, y condenaban a los hijos de los esclavos al mismo destino que sus padres.

Max Mathiasin, diputado de Guadalupe, antigua colonia convertida en territorio de ultramar, y firme defensor del proyecto de ley, declaró la semana pasada que derogar esos decretos sería "un gesto simbólico y político fuerte".

El diputado guadalupense Max Mathiasin posa a la entrada de la Asamblea Nacional en París, miércoles 27 de mayo de 2026
El diputado guadalupense Max Mathiasin posa a la entrada de la Asamblea Nacional en París, miércoles 27 de mayo de 2026 Thomas Padilla/Copyright 2026. The AP. All rights reserved

El 'Código Negro' "organizó la negación de la humanidad de mujeres, hombres y niños reducidos a la esclavitud por su origen y el color de su piel", afirmó.

Hasta hace poco, el diputado francés desconocía incluso que existiera.

Con los años, Mathiasin fue reuniendo varios ejemplares del texto, que dejó en una estantería. "Tataranieto de esclavos, nunca había sido capaz de leerlo entero", explicó. "Es una ley hecha por seres humanos contra seres humanos".

Para él, esta votación es "una forma de rendir homenaje a nuestros antepasados, de restaurar nuestra humanidad", ante una Francia cuya divisa es Libertad, Igualdad, Fraternidad. "Es honrar la promesa republicana."

Esa promesa, dice, sigue sin cumplirse en su país."En Guadalupe", lamentó Mathiasin, "en los puestos más importantes, en las estructuras del Estado, quienes están son blancos."

Dieudonné Boutrin, activista martiniqués de ultramar y descendiente de esclavos, afirmó que la derogación del Código Negro debería haberse hecho hace mucho tiempo. "Esto no cambia nada. Los negros siguen siendo percibidos de la misma manera", dijo.

"Ahora hay que ir más allá de lo simbólico", insistió, y reclamó "un verdadero programa de reparaciones" que incluya, por ejemplo, más financiación para proyectos educativos que transmitan la historia y combatan el racismo sistémico.

Daño duradero

Serge Letchimy, un dirigente martiniqués, también ha reclamado reparaciones en una carta abierta dirigida a Emmanuel Macron a comienzos de este mes. Insistió en la necesidad de una ley que establezca claramente el principio de que los crímenes de trata y de esclavitud han causado un daño histórico, cultural, social, económico y psicológico duradero.

Se refirió a un plan de 10 puntos propuesto por los países del Caribe a los países europeos, que prevé, entre otras medidas, la cancelación de la deuda internacional y apoyo a la sanidad y a la erradicación del analfabetismo.

Francia no ha renunciado a sus antiguas colonias esclavistas, las cuatro más antiguas, Guadalupe, Martinica, Guayana Francesa y Reunión, se convirtieron en departamentos franceses de ultramar en 1946. Están administradas desde París como cualquier otro departamento.

Sus aproximadamente 1,9 millones de habitantes, en su mayoría descendientes de esclavos, son ciudadanos franceses. Aunque están plenamente integrados en Francia, estos territorios de ultramar figuran entre las regiones más pobres del país. La tasa de desempleo es allí aproximadamente el doble que en la Francia metropolitana, y más de tres cuartas partes de los hogares de Mayotte viven por debajo del umbral nacional de pobreza.

Entre las antiguas colonias francesas, Haití, el país más pobre del Caribe, destaca por las penurias que ha sufrido de forma especialmente intensa. Haití se convirtió en 1804 en la primera nación negra independiente de América tras la revuelta de los esclavos contra sus amos franceses en lo que entonces era la colonia de Saint-Domingue.

En 1825, Haití aceptó pagar a Francia una suma considerable en concepto de "reparaciones" a cambio del reconocimiento de su independencia, pero se vio obligada a contraer préstamos con intereses exorbitantes con banqueros franceses para poder hacer frente a esa carga. No logró saldar esta "doble deuda" hasta 1952.

El año pasado, Macron anunció la creación de una comisión mixta de historiadores franceses y haitianos encargada de estudiar esta cuestión y formular recomendaciones.

Historia de las reparaciones

En el 25 aniversario de la ley Taubira, el 21 de mayo, Emmanuel Macron abordó la cuestión de las reparaciones, un asunto que Francia ha evitado tratar durante mucho tiempo.

Afirmó que se trata de "una cuestión que no debemos eludir", pero sobre la que "no debemos hacer falsas promesas". No prometió ningún desembolso de dinero, y prefirió definir la reparación como un proceso de verdad, educación y trabajo histórico.

Francia no es una excepción. En Estados Unidos, la legislación federal sobre reparaciones lleva décadas bloqueada. California ha aprobado disculpas, pero no pagos financieros.

Sin embargo, el momento elegido para el último discurso de Emmanuel Macron fue desafortunado. Dos meses antes, Francia, junto con otros 51 Estados, se había abstenido cuando la Asamblea General de Naciones Unidas votó, por 123 votos contra 3, definir la trata transatlántica de esclavos como el crimen más grave contra la humanidad.

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