El cine, el brillo, las estrellas... y entre bastidores, un perro policía que no se pierde nada. En Cannes, desempeña un papel discreto pero esencial, recordándonos que, incluso en la Croisette, el estilo nunca falta.
En el Festival de Cannes, detrás de los 'strass', los esmóquines y las escaleras, hay otro equipo que a veces apenas llama la atención: los perros rastreadores de la Policía. Entre dos selfies con las estrellas, o mientras pasean por la Croisette, algunos festivaleros descubren de repente un hocico que les ha venido a olfatearlos discretamente.
Su misión: olfatear el cannabis y la cocaína entre los visitantes. Y para estos olfateadores de cuatro patas, ya sean famosos, turistas o simples curiosos, lo único que importa es el olor.
"Puedo ir a por una mujer, un hombre, alguien con traje o vestido de noche, o alguien en chándal y gorra. Incluso el perro, en cualquier caso, no hace diferencias, sigue los olores y aquello para lo que ha sido adiestrado, no tiene estereotipos precisos", explica el adiestrador de perros de la policía municipal.
Durante el festival, en el que la fiesta está en su apogeo todas las noches hasta el 23 de mayo, el alcalde de Cannes , David Lisnard, ha pedido al prefecto "una operación antidroga específica", pero está prohibido controlar las fiestas privadas, que son famosas por su consumo de drogas. La ley impide el acceso de la Policía.
"Cuanto más pudiéramos entrar en lugares privados, más eficaces seríamos, pero actualmente la ley nos obliga a limitarnos a la vía pública", admite Yves Daros, director de la Policía municipal.