Miles de personas se han manifestado en Madrid contra la subida del alquiler y la dificultad para acceder a una vivienda. La protesta, convocada por el Sindicato de Inquilinas, abre una ola de movilizaciones en varias ciudades y se produce en un contexto de fuerte precariedad juvenil.
Miles de personas se manifestaron este domingo en Madrid para protestar contra el encarecimiento de la vivienda, tanto en alquiler como en propiedad. La marcha, organizada por el Sindicato de Inquilinas de Madrid y respaldada por otros sindicatos y colectivos sociales, dio inicio a una ola de movilizaciones que se extenderá durante el mes de junio a más de veinte ciudades españolas.
La protesta partió pasadas las 12:20, desde el paseo del Prado en dirección a la calle Sevilla, encabezada por una pancarta con el lema "la vivienda nos cuesta la vida". Durante el recorrido, los asistentes corearon consignas contra la escalada de los precios y denunciaron la precariedad habitacional en la capital, donde el alquiler medio supera ya los 1.500 euros mensuales.
Entre las principales reivindicaciones figuran la recuperación de los contratos de alquiler indefinidos, una bajada generalizada de los precios, así como el aumento del salario mínimo y de las pensiones hasta los 1.500 euros. Los convocantes aseguran que en Madrid el alquiler ha subido más de un 50% en los últimos cinco años, lo que obliga a destinar más del 70% del salario mensual a pagar la vivienda.
Antes del inicio de la marcha, la portavoz del sindicato, Alicia del Río, afirmó que el actual modelo habitacional "nos está costando la vida a quienes queremos viviendas para vivir" y animó a la desobediencia civil como única vía para revertir la situación. "El rentismo es acaparamiento, encarece la vivienda y bloquea nuestros proyectos de vida", sostuvo.
La movilización se produce en un contexto marcado por la precariedad de la situación de los más jóvenes. Según datos del Consejo de la Juventud de España, una persona joven asalariada tendría que destinar cerca del 99% de su salario neto para alquilar una vivienda en solitario, mientras que la tasa de emancipación juvenil cayó en 2025 al 14,5%, el nivel más bajo registrado. Los organizadores advierten de que, sin medidas estructurales, el acceso a la vivienda seguirá siendo uno de los principales factores de desigualdad social.