La imputación de Zapatero, el registro de Ferraz, un auto que señala a Cerdán como cabeza de una trama criminal y el inicio del juicio al hermano del presidente acorralan al Gobierno mientras el PP tantea una moción de censura.
Pedro Sánchez ha pedido comparecer ante el Congreso de los Diputados para dar explicaciones sobre las últimas investigaciones judiciales que cercan al PSOE. La solicitud llega después de una semana especialmente brutal para el Gobierno: la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por organización criminal y tráfico de influencias en el caso Plus Ultra ya sobrevolaba el ambiente político cuando el miércoles, a primera hora, agentes de la UCO de la Guardia Civil se presentaban en la sede del PSOE en Ferraz en el marco del caso Leire Díez.
Ese mismo día, el juez instructor hacía pública una resolución en la que señalaba al exsecretario de Organización del partido, Santos Cerdán, como la cúspide de una presunta trama criminal.
Del que fuera secretario de Organización se dice que ostentaba "el rol superior" de la trama y que puso al servicio "toda la maquinaria del partido" para intentar obstaculizar cualquier procedimiento judicial que pudiera afectar al Gobierno y al PSOE.
Por si fuera poco, esta semana arrancó también el juicio contra David Sánchez, hermano del presidente, y contra el socialista extremeño Juan Gallardo, investigados por un presunto caso de enchufismo en la Diputación de Badajoz.
La comparecencia solicitada por Sánchez no está todavía agendada. Desde el Congreso apuntan a la semana del 22 de junio, una vez concluida la visita del papa León XIV a España y celebrado el Consejo Europeo de los días 18 y 19 en Bruselas. Eso significa, también, que el presidente hablará ante la Cámara después de que Zapatero declare ante el juez Calama.
Aunque desde el Ejecutivo todavía no han marcado fecha en el calendario, fuentes del Gobierno confirman a ''Euronews'' que será, como pronto, una vez haya terminado el Consejo Europeo. En la comparecencia, Sánchez no sólo dará explicaciones de esta semana horribilis para el PSOE sino que también hablará "de la última reunión del CE".
El anuncio llegó poco después de que otros grupos, como ERC, Podemos, BNG y Compromís, registraran en el Congreso su propia petición para que Sánchez se pronuncie sobre las investigaciones que afectan al partido.
Desde Roma y cubierto por el paraguas internacional ante el chaparrón nacional, Sánchez aseguró que no resta "importancia ni gravedad" a lo que está ocurriendo, pero descartó retirar su apoyo a Zapatero al no ver "elementos" para un cambio de posición. La parte socialista del Gobierno ha optado por el relato de la conspiración: el ministro Óscar Puente denunció que hay intereses claros para "derribar al Gobierno" detrás de la sucesión de causas judiciales.
La presión también llega desde los socios de investidura. El presidente del PNV, Aitor Esteban, fue el más contundente al afirmar que la legislatura "ha llegado a su fin" y exigir elecciones este año, aunque descartó la moción de censura. Desde Junts, apuntaron que el PP no la impulsa porque prefiere que "la situación se complique". Rufián, desde ERC, lo sintetizó a su manera: "Lo que libra al Gobierno de caer es que la alternativa es infinitamente peor".
El PP, mientras tanto, trabaja en silencio. La moción de censura sobrevuela el debate político aunque nadie, de momento, la pone encima de la mesa de forma oficial.