Una narcolancha tipo 'go fast' intentó huir por el Estrecho de Gibraltar cargada de hachís. La Guardia Civil y la Gendarmería marroquí la persiguieron por mar y aire hasta acorralarla, recuperando 121 fardos con casi 4.800 kilos de droga.
Todo empezó con una embarcación que llamó la atención por su rumbo y su velocidad. En cuanto el Servicio Marítimo de la Guardia Civil confirmó que se trataba de una semirrígida cargada de fardos, activó también al Servicio Aéreo para no perderle la pista. La lancha, del tipo que suelen usar las redes de narcotráfico para cruzar el Estrecho, empezó a hacer maniobras para zafarse del seguimiento.
La patrullera no se separó de ella. Y cuando los tripulantes vieron que no conseguían distancia, optaron por la táctica habitual en estos casos: empezar a lanzar fardos al agua para aligerar peso y ganar algunos nudos extra.
Lo que cayó al mar no se perdió
Aquí entró en juego el Servicio Aéreo. Desde el aire fue posible marcar la posición exacta de cada fardo que iba cayendo al agua durante la huida, lo que permitió a las unidades marítimas recuperarlos después sin que se dispersaran. En total, de esta primera fase se rescataron 32 fardos, unos 1.200 kilos de hachís.
Mientras tanto, en tierra, las patrullas de la Guardia Civil cubrían los puntos de la costa donde la lancha podría intentar desembarcar para que su tripulación escapara a pie, una posibilidad que nunca llegó a materializarse.
La coordinación con Marruecos cierra el cerco
Acorralada, la semirrígida puso rumbo hacia aguas marroquíes. Ahí se activaron los protocolos de cooperación con la Gendarmería Real de Marruecos, que desplegó sus propios medios marítimos casi de inmediato. La presión conjunta no dejó margen: los tripulantes terminaron deshaciéndose del resto de la carga.
Las autoridades marroquíes recuperaron otros 89 fardos, unos 3.577 kilos. Entre ambas recuperaciones, la cifra total ronda los 4.777 kilos de hachís que nunca llegaron a su destino.
Este tipo de operativo se repite con frecuencia en el Campo de Gibraltar, donde tanto la Guardia Civil como las autoridades marroquíes mantienen dispositivos permanentes contra el narcotráfico. La colaboración entre ambos países, según fuentes del operativo, resulta clave frente a organizaciones que se mueven con total libertad por las dos orillas del Estrecho.