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The Cube: ¿Puede la UE limitar o prohibir importaciones de asentamientos israelíes?

Un voluntario estadounidense prepara una red antes de la recogida de aceitunas, junto al asentamiento judío de Eli, en Cisjordania, cerca de Nablus. (Foto AP/Dan Balilty)
Un voluntario estadounidense se dispone a colocar una red antes de la recogida de aceitunas, junto al asentamiento judío de Eli, en Cisjordania. (AP/Dan Balilty) Derechos de autor  AP Photo
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Por Noa Schumann
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Varios Estados miembros exigen restricciones comerciales a los bienes procedentes de territorios ocupados. El equipo The Cube revela que el 20% de las exportaciones investigadas este año recurre a fraudes de etiquetado para burlar los controles y evitar los aranceles de la UE.

Las peticiones de medidas más duras contra los bienes originarios de los asentamientos israelíes ganan fuerza en toda Europa.

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Francia y Suecia han instado a la Comisión Europea a adoptar restricciones a escala de la UE, mientras países como Bélgica, España, Eslovenia e Irlanda han estudiado medidas nacionales dirigidas a las importaciones procedentes de los asentamientos.

El debate se produce en un contexto de expansión constante de los asentamientos israelíes en la Cisjordania ocupada. En 2025, el ministro de Finanzas israelí, Betzalel Smotrich, presumió de que en los últimos años se habían aprobado 69 nuevos asentamientos, que describió como un nivel récord de expansión.

Los datos publicados por el grupo israelí de seguimiento de los asentamientos Peace Now indican que se han aprobado 103 nuevos asentamientos en Cisjordania desde que el actual Gobierno israelí asumió el poder a finales de 2022.

Mientras se espera que la cuestión figure de forma destacada en las próximas reuniones de los ministros de Exteriores de la UE en julio, crecen las dudas sobre si es jurídicamente posible que los Estados miembros adopten medidas contra los productos de los asentamientos en el marco del derecho de la UE.

¿Cómo trata actualmente la UE los asentamientos israelíes?

La Unión Europea distingue entre Israel propiamente dicho y los asentamientos israelíes en los territorios ocupados desde 1967.

En virtud del Acuerdo de Asociación entre la UE e Israel, los bienes originarios de estos asentamientos no pueden beneficiarse de un trato arancelario preferencial. Pueden seguir importándose a la UE, pero sin la ventaja de exención de derechos concedida a los productos originarios del territorio de Israel reconocido internacionalmente.

La Comisión Europea también ha publicado directrices que exigen que los productos originarios de asentamientos israelíes estén claramente etiquetados como tales.

Desde 2004, se exige a los exportadores israelíes que faciliten los códigos postales que identifican el lugar de producción, lo que permite a la UE distinguir entre los productos elaborados en Israel y los producidos en los asentamientos.

En 2019, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó que los productos alimentarios procedentes de asentamientos israelíes deben indicar su origen en las etiquetas para no inducir a error a los consumidores. Actualmente no existe una prohibición a escala de la UE sobre las importaciones procedentes de asentamientos israelíes.

Las investigaciones ponen en duda el cumplimiento

Varias investigaciones recientes han planteado dudas sobre si estas normas se están aplicando correctamente. Según una nueva investigación de la ONG internacional Global Echo Litigation Center, los productos originarios de asentamientos israelíes siguen entrando en los mercados europeos libres de aranceles pese a las restricciones existentes.

La organización analizó más de 30.000 registros administrativos de comercio que abarcan exportaciones de Israel a los Estados miembros de la UE entre 2017 y 2026.

Sobre la base de ese análisis, la ONG, fundada por abogados israelíes y palestinos, calcula que en torno a una quinta parte de los envíos israelíes destinados a la UE procedían de asentamientos en Cisjordania, Jerusalén Este y los Altos del Golán.

Campesinos palestinos cortan cebollas en un campo que pertenece a colonos judíos, a las afueras del asentamiento judío de Tomer, en el valle del Jordán, en Cisjordania. (AP Photo/Oded Balilty)
Campesinos palestinos cortan cebollas en un campo que pertenece a colonos judíos, a las afueras del asentamiento judío de Tomer, en el valle del Jordán, en Cisjordania. (AP Photo/Oded Balilty) AP Photo

Emily Schaeffer Omer-Man es la fundadora y directora ejecutiva del Global Litigation Center y experta en derecho internacional humanitario. Explicó al equipo de verificación de 'Euronews', The Cube, que la investigación, basada en testimonios de representantes del sector, identificó tres métodos principales que supuestamente se utilizan para obtener un trato arancelario preferencial para los productos de los asentamientos.

El primero, dijo, es lo que los investigadores describen como "ocultarse a plena vista", cuando la documentación indica origen israelí y derecho a trato preferente, mientras que el lugar real de producción se omite. En algunos casos, el origen verdadero se sustituye por una dirección israelí que no corresponde al lugar donde se fabricaron los bienes.

Un segundo método consiste en el etiquetado incorrecto, declarando como fabricados en Israel productos que en realidad se producen en los asentamientos.

El tercero consiste en mezclar bienes procedentes de asentamientos con productos elaborados dentro de Israel y envasarlos juntos bajo una única etiqueta 'Producto de Israel', lo que dificulta distinguir su origen.

Un viñedo en el asentamiento judío de Shilo, en Cisjordania, cerca de Nablus. (AP Photo/Dan Balilty)
Un viñedo en el asentamiento judío de Shilo, en Cisjordania, cerca de Nablus. (AP Photo/Dan Balilty) AP Photo

Otra investigación de '+972 Magazine', un medio digital independiente fundado por periodistas palestinos e israelíes, llega a conclusiones similares. En enero de 2026 informó de que algunas bodegas de asentamientos israelíes exportaban botellas etiquetadas simplemente como 'Made in Israel', sin referencia a su origen en Cisjordania.

Expertos en comercio señalan que estos casos ilustran los retos a los que se enfrentan las autoridades al verificar el origen de los bienes importados. Agnès Bertrand-Sanz, experta humanitaria y portavoz de Oxfam Bélgica, subrayó las dificultades a las que se enfrentan los funcionarios de aduanas europeos.

"La responsabilidad principal de comprobar el origen de un producto recae en las autoridades aduaneras, y depende realmente de su capacidad", señaló. "Llegan tantos productos a nuestros puertos, al puerto de Amberes, al puerto de Róterdam. Por supuesto, se hace caso por caso, y no tienen tiempo de comprobarlo todo".

Martin Konečný, director del laboratorio de ideas con sede en Bruselas European Middle East Project, afirmó que la aplicación de las normas se complica aún más porque Israel considera los asentamientos como parte de su propio territorio.

Crece la presión para adoptar medidas más firmes

En este contexto, varios Gobiernos europeos sostienen que el marco actual es insuficiente.

En una carta copatrocinada por Francia y Suecia y enviada a la Comisión Europea en abril de 2026, a la que ha tenido acceso The Cube, ambos países reclaman medidas adicionales dirigidas a los productos originarios de asentamientos israelíes. Sus propuestas incluyen aranceles sobre los bienes de los asentamientos y restricciones a sus importaciones mediante sistemas de licencias de exportación.

En una entrevista con 'Euronews', el secretario de Estado francés de Comercio, Nicolas Forissier, recalcó que la carta aboga por un enfoque paneuropeo.

La alta representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Kaja Kallas, habla con los medios a su llegada a una reunión de ministros de Exteriores de la UE en el Consejo Europeo. (AP Photo/Marius)
La alta representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Kaja Kallas, habla con los medios a su llegada a una reunión de ministros de Exteriores de la UE en el Consejo Europeo. (AP Photo/Marius) AP Photo

Añadió que la UE no debería permitir importaciones procedentes de territorios considerados ilegalmente ocupados según el Derecho internacional.

"No podemos aceptar ninguna importación de productos que, de hecho, se producen en territorios ilegalmente ocupados según el Derecho internacional", afirmó Forissier.

Suecia y Francia sostienen que los asentamientos son ilegales según el Derecho internacional y que, por tanto, no deberían beneficiarse de los acuerdos comerciales negociados con Israel.

Konečný expresó una opinión similar y recordó que "los asentamientos no forman parte de Israel".

"Están fuera del territorio de Israel y, por tanto, no están cubiertos por el Acuerdo de Asociación", afirmó. "Tampoco están cubiertos por la pertenencia de Israel a la Organización Mundial del Comercio (OMC) porque no forman parte del territorio de un miembro de la OMC según el derecho internacional".

Los Estados miembros avanzan con sus propias medidas

Ante la incertidumbre sobre un enfoque común a escala de la UE, varios Gobiernos europeos han decidido actuar por su cuenta.

A finales de diciembre de 2025, España aplicó un paquete de restricciones comerciales contra Israel, que incluye la prohibición de importar bienes originarios de asentamientos israelíes en Cisjordania, los Altos del Golán y Jerusalén Este.

Eslovenia también ha avanzado hacia la prohibición de importar bienes procedentes de asentamientos, junto a una prohibición específica de la exportación, importación y tránsito de armas y material militar hacia y desde Israel.

Bélgica ha anunciado planes para restringir las importaciones procedentes de territorios que considera ilegalmente ocupados, aunque aún no se ha adoptado ninguna legislación. Algunas de las medidas planteadas hasta ahora se centran en reducir la cooperación institucional y económica más que en imponer una prohibición comercial directa.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, habla con los medios a su llegada a una cumbre de la UE en el Consejo Europeo. (AP Photo/Omar Havana)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, habla con los medios a su llegada a una cumbre de la UE en el Consejo Europeo. (AP Photo/Omar Havana) AP Photo

Se espera que Irlanda presente una legislación dirigida a los bienes originarios de asentamientos israelíes en Cisjordania hacia mediados de julio de 2026. Los Países Bajos, por su parte, han estudiado medidas para limitar el comercio de productos procedentes de los asentamientos y han indicado que podrían considerar restricciones más amplias en el futuro.

A pesar de estas iniciativas de algunos Estados miembros, cualquier intento de restringir las importaciones procedentes de asentamientos israelíes podría encontrarse con obstáculos. La política comercial es una competencia de la UE, mientras que las relaciones comerciales con Israel se rigen por el Acuerdo de Asociación UE-Israel, que sigue en vigor.

Un portavoz de la Comisión Europea explicó a The Cube que la política comercial entra dentro de "la competencia exclusiva de la UE" y que "toda medida nacional debe evaluarse en función de su compatibilidad con el derecho de la UE".

En cuanto a España, la Comisión indicó que esta había informado a Bruselas de sus planes, pero aún no ha presentado formalmente el texto jurídico que detalla las medidas.

Un debate jurídico en torno al Acuerdo UE-Israel

La cuestión de si los Estados miembros, o incluso la propia UE, pueden prohibir legalmente las importaciones procedentes de los asentamientos sigue siendo objeto de debate entre expertos jurídicos y ONG.

Konečný sostiene que el Acuerdo de Asociación UE-Israel no incluye los productos de los asentamientos porque estos quedan fuera del territorio de Israel reconocido internacionalmente.

Loran Bartels, profesor de Derecho internacional en la Universidad de Cambridge, adoptó una postura más cautelosa. Señaló que el acuerdo establece la prohibición entre la UE e Israel de las restricciones cuantitativas a las importaciones y de las medidas de efecto equivalente.

A su juicio, esto se aplica no solo a los productos que pueden beneficiarse de un trato preferencial, sino a todos los bienes que llegan físicamente desde Israel a la UE.

La distinción práctica entre productos israelíes y bienes procedentes de asentamientos sigue siendo polémica. Como señala Omer-Man, los productos tanto de Israel como de los asentamientos en Cisjordania y los Altos del Golán se exportan a través de puertos israelíes y son gestionados por las autoridades israelíes, por lo que salen físicamente desde el propio territorio de Israel.

Un soldado israelí monta guardia durante la ceremonia de inauguración del asentamiento judío recién legalizado de Yatziv. (AP Photo/Ohad Zwigenberg)
Un soldado israelí monta guardia durante la ceremonia de inauguración del asentamiento judío recién legalizado de Yatziv. (AP Photo/Ohad Zwigenberg) AP Photo

Bartels sostiene que la UE ya diferencia los productos de los asentamientos al excluirlos de los aranceles preferenciales y exigir etiquetas específicas de origen. Según dijo, una prohibición de importación supondría "una medida cualitativamente diferente", ya que iría más allá de limitar las preferencias comerciales y prohibiría directamente la entrada de esos bienes en el mercado de la UE.

Schaeffer Omer-Man, sin embargo, llega a una conclusión distinta. Sostiene que el enfoque actual de la UE la sitúa en "una posición comprometida" difícil de conciliar con el Derecho internacional. También señala que Israel se ha opuesto desde hace tiempo a cualquier distinción entre productos israelíes y bienes procedentes de asentamientos, que considera "un agravio" y contraria a sus intereses.

La cuestión de si la UE podría adoptar medidas más contundentes plantea también el problema de su capacidad de presión económica.

Michael Lynk, ex relator especial de la ONU sobre derechos humanos en los territorios palestinos y profesor asociado de derecho en la Universidad Western de Canadá, sostiene que la UE tiene más capacidad de influencia de la que suele suponerse.

"La UE es el mayor socio comercial de Israel", afirmó, señalando que el comercio bilateral supera los 43.000 millones de euros al año y representa en torno a un tercio del comercio mundial de Israel.

En cambio, el comercio con Israel representa menos del 1% del comercio exterior de la UE. En palabras de Lynk, "esta relación comercial es mucho más importante para Israel que para la UE".

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