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10 años del Brexit: ¿Qué promesas de la campaña del 'leave' se han cumplido?

El activista pro-UE Steve Bray permanece cerca del Parlamento en Londres, Reino Unido, el 20 de mayo de 2026
El activista pro-UE Steve Bray permanece cerca del Parlamento en Londres, Reino Unido, el 20 de mayo de 2026 Derechos de autor  Kirsty Wigglesworth / AP
Derechos de autor Kirsty Wigglesworth / AP
Por James Thomas
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Una década después del referéndum que llevó a Reino Unido a dejar la Unión Europea, el equipo de verificación de 'Euronews' revisa las promesas de campaña de los partidarios de la salida y de la permanencia para ver cuáles se cumplieron.

Han pasado diez años desde el referéndum en el que Reino Unido votó salir de la Unión Europea por un estrecho margen, con un 52% optando por la salida y un 48% prefiriendo permanecer. La votación del 23 de junio de 2016 fue seguida de años de arduas negociaciones y de turbulencias políticas en Reino Unido, hasta que el país abandonó oficialmente el bloque a comienzos de 2020.

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Aunque estos años hayan pasado volando, algunas de las afirmaciones contrapuestas sobre si el Brexit sería un beneficio o un desastre para el país siguen plenamente vigentes. Desde la economía hasta la inmigración, la frontera irlandesa y la seguridad, los debates sobre si la salida de Reino Unido de la UE fue algo positivo o no continúan hoy, pese a que las encuestas indican que la mayoría de la ciudadanía considera que el Brexit ha sido un fracaso.

The Cube, el equipo de verificación de 'Euronews', ha revisado algunos de los grandes puntos de fricción de la campaña de 2016 y cómo resisten el paso del tiempo.

El Brexit ha perjudicado a la economía británica

La campaña por la permanencia insistió en que dejar la UE causaría un daño significativo a la economía británica, haría al país más pobre y empeoraría la situación de sus ciudadanos. Hubo numerosos ejemplos de políticos y activistas de primera línea que defendieron ese mismo argumento.

En mayo de 2016, el entonces ministro de Finanzas, George Osborne, máximo responsable económico del Reino Unido, afirmó: "Un voto a favor de la salida supondría un choque inmediato y profundo para nuestra economía. Ese choque empujaría a nuestra economía a una recesión y provocaría un aumento del desempleo de alrededor de 500.000 personas".

"El PIB sería un 3,6% menor, el salario real medio sería más bajo, la inflación más alta, la libra más débil, los precios de la vivienda se resentirían y el endeudamiento público aumentaría en comparación con un voto por permanecer", añadió. Una década después, el consenso abrumador entre investigadores e instituciones públicas es que así ha sido, aunque de forma gradual y no mediante una caída brusca o un golpe repentino.

La propia Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR, por sus siglas en inglés) de Reino Unido ha señalado que la productividad del país ha caído un 4%, que las exportaciones e importaciones con la UE serán un 15% menores a largo plazo y que los nuevos acuerdos comerciales con países ajenos a la UE no han tenido un impacto significativo.

"Creo que en esto ya no hay ninguna duda: el Brexit ha perjudicado claramente a la economía británica, y lo ha hecho de forma muy grave", explica a The Cube Mark English, asesor de políticas en European Movement UK. "Incluso muchos partidarios del Brexit lo reconocerían, aunque digan que es un precio que merece la pena pagar. No sé muy bien por qué. Las estimaciones centrales oscilan entre que Reino Unido es un 4% más pobre de lo que habría sido sin el Brexit y que es un 8% más pobre", detalló.

El activista antibrexit Steve Bray sostiene pancartas frente al centro de conferencias de Londres, el 9 de noviembre de 2020
El activista antibrexit Steve Bray sostiene pancartas frente al centro de conferencias de Londres, el 9 de noviembre de 2020 Matt Dunham / AP

Jonathan Portes, profesor de economía y políticas públicas en el King's College de Londres, comparte una visión similar, aunque ligeramente menos severa. "El consenso entre los economistas era que el Brexit perjudicaría a la economía británica, y eso se ha demostrado correcto", nos dice.

"Hay diversas estimaciones sobre la magnitud de ese daño, pero existe un consenso en que el daño ha sido significativo y duradero. Las estimaciones han llegado hasta un 8% del PIB, aunque en mi opinión personal esa cifra es exageradamente alta, pero sin duda es plausible decir que el Brexit ha costado a la economía británica quizá entre un 3 % y un 5 % del PIB", añadió.

Los expertos señalan que ha habido algunos beneficios marginales, en el sentido de que Reino Unido pudo cerrar un acuerdo de libre comercio con India, una de las economías de más rápido crecimiento del mundo, antes que la UE. Sin embargo, tal y como indicó la OBR, esto no ha tenido un impacto relevante en la economía británica.

Además, conviene recordar que, tras la retirada del Reino Unido de la UE, la economía mundial se vio sacudida por una sucesión de crisis, como la pandemia de COVID-19 y la guerra ruso-ucraniana. Aunque esto dificulta aislar por completo los efectos del Brexit de otros choques económicos, los datos siguen apuntando claramente a que ha perjudicado las arcas británicas, según los investigadores.

"Hay bastantes estudios que utilizan métodos distintos y todos, creo, señalan en la misma dirección", apunta Portes. "El daño ha sido considerable, aunque las cifras concretas varían, y dadas las incertidumbres, nunca sabremos con exactitud cuáles fueron los impactos del Brexit, porque es muy complicado. No tenemos un mundo alternativo hipotético en el que el Brexit no se hubiera producido", añade. "Pero sí podemos estar seguros de que el Brexit ha causado un daño económico importante".

El Brexit permitirá al Reino Unido reducir de forma significativa la inmigración... pero solo la europea

La inmigración fue uno de los grandes campos de batalla de la campaña de 2016, con destacados partidarios de la salida defendiendo que abandonar la UE permitiría a Reino Unido controlar plenamente sus fronteras y reducir el número de migrantes que llegan al país.

"En las elecciones se prometió una y otra vez a los votantes que la inmigración neta podría reducirse a decenas de miles", afirmaron entonces los políticos conservadores Boris Johnson y Michael Gove. "Esa promesa es claramente inalcanzable mientras el Reino Unido siga siendo miembro de la UE, y el incumplimiento de esa promesa corroe la confianza del público en la política".

La inmigración procedente de la UE cayó drásticamente tras el fin de la libre circulación, pero las llegadas desde fuera del bloque aumentaron, lo que llevó los niveles de inmigración a cifras récord en 2023.

Según el Migration Observatory de la Universidad de Oxford, la migración neta desde la UE es negativa desde 2022, con 42.000 personas más saliendo que llegando en 2025. Es un cambio notable respecto a los años previos al referéndum de 2016, cuando los ciudadanos comunitarios constituían la mayoría de la inmigración y de la migración neta hacia el Reino Unido.

La inmigración neta en el Reino Unido alcanzó las 944.000 personas en el año hasta marzo de 2023, antes de caer a 171.000 en 2025, volviendo a situarse más cerca de los niveles previos a la introducción del nuevo sistema migratorio posterior al Brexit.

Portes señala que las promesas de los partidarios del Brexit de poner fin a la libre circulación de personas de otros países europeos e implantar un sistema basado en cualificaciones y salarios se cumplieron en última instancia. Sin embargo, la insinuación de que ello conduciría a una reducción importante de la inmigración no se confirmó.

"Eso no se debió únicamente al Brexit, porque la mayoría de los demás países europeos también registraron aumentos significativos de la inmigración extracomunitaria tras la pandemia, como consecuencia de la escasez de mano de obra que surgió", explicó. "Pero, en conjunto, el aumento de la inmigración de fuera de la UE más que compensó la caída de la inmigración procedente de la UE, y por tanto, hasta donde podemos ver, el Brexit efectivamente condujo a un aumento y no a una disminución de la inmigración".

English subraya que es importante que los británicos proeuropeos no exageren el impacto del Brexit en este ámbito, aunque era lógico que los migrantes de fuera de la UE cubrieran los huecos que dejaron los europeos.

"Creo que es importante que la gente de mi lado del debate no sobredimensione las cosas", dice. "Buena parte de ese aumento de la inmigración no tuvo nada que ver con el Brexit, se debió a que ofrecimos refugio a personas de Ucrania, Hong Kong y Siria, y también a la decisión de ofrecer en aquel momento un régimen muy liberal para los estudiantes extracomunitarios".

"Pero el hecho es que el Reino Unido, como cualquier otro país rico del mundo, necesita y desea inmigración de entrada para cubrir vacantes, y si no la obtiene de la UE, la obtendrá de otros lugares", añade English. "Creo que el Brexit desde luego no redujo la inmigración, y nunca lo iba a hacer".

Conviene recordar además que el Reino Unido, como el resto de países de la UE, siempre tuvo la potestad de expulsar de su territorio incluso a ciudadanos comunitarios en determinadas circunstancias, pese a que los partidarios de la salida sostenían que la libre circulación equivalía a un acceso pleno y sin restricciones a las costas británicas.

La Directiva de libre circulación de la UE señala en repetidas ocasiones que los Estados miembros pueden expulsar a los ciudadanos comunitarios que se conviertan en una "carga excesiva" para sus sistemas de asistencia social.

El Brexit recorta la 'burocracia' de la UE

Los defensores de la salida sostenían que abandonar la UE significaría que el Reino Unido dejaría de estar sujeto a una restrictiva maraña de trámites comunitarios y podría eliminar las regulaciones europeas que consideraba un lastre, mientras que los partidarios de permanecer defendían lo contrario y advertían de que todo se volvería más lento.

"Sería volver a los viejos tiempos de formularios interminables y de una burocracia onerosa", advirtió en marzo de 2016 el entonces primer ministro David Cameron, que defendía la permanencia. Alertaba de que abandonar la UE obligaría a las empresas británicas a lidiar con declaraciones aduaneras, comprobaciones de las normas de origen y barreras a la exportación.

Antes de la creación del mercado único europeo, cada país tenía su propio conjunto de reglas, lo que obligaba a las empresas que querían comerciar en todo el continente a asegurarse de cumplirlas todas. English recuerda que Reino Unido estuvo "en el centro mismo" del diseño del mercado único, que permitió que las empresas se sometieran a un único marco normativo y redujeran así la burocracia.

"El Brexit privó a las empresas británicas de la posibilidad de vender en todo el mercado sin trabas burocráticas, mientras que las demás empresas de la UE la conservaron", señala. "Están, por tanto, en una posición de ventaja frente a las empresas británicas. Así que, por supuesto, abandonar la UE ha traído más burocracia".

Unos ciudadanos contrarios al Brexit participan en una marcha que reclama otro referéndum sobre la pertenencia del Reino Unido a la UE, en Londres, 19 de octubre de 2019
Unos ciudadanos contrarios al Brexit participan en una marcha que reclama otro referéndum sobre la pertenencia del Reino Unido a la UE, en Londres, 19 de octubre de 2019 Matt Dunham / AP

Londres no se ha alejado de forma significativa de las normas fijadas en Bruselas: ha preservado los estándares de la UE para evitar costes administrativos adicionales a las empresas porque, en última instancia, el bloque sigue siendo su principal socio comercial.

"El Brexit no ha supuesto una quema masiva de regulaciones internas en el Reino Unido", afirma English. "Y la razón es bastante sencilla: el público británico quiere saber que los productos que compra son seguros y que las empresas están adecuadamente reguladas". Portes señala que, en el corto plazo, Cameron acertó, ya que tras las negociaciones e implementación del Brexit se registró un aumento considerable del trabajo de la Administración Pública y de las áreas de política regulatoria.

"No está claro si ha habido un gran aumento o una gran reducción, en un sentido o en otro", apunta. "Lo que sí está claro es que no ha habido ningún desmantelamiento masivo de la regulación ni de la burocracia como consecuencia del Brexit. Probablemente ahora estamos más regulados y tenemos más burócratas que antes del Brexit, aunque creo que eso se debe más a tendencias de fondo en Reino Unido".

El Brexit ha hecho que Reino Unido sea menos seguro

Theresa May, exministra del Interior y posteriormente primera ministra, que fue quien inicialmente supervisó el Brexit, advirtió de que el Reino Unido estaría más expuesto al terrorismo si abandonaba la UE, mientras que los partidarios de la salida descalificaron esa postura como 'Proyecto Miedo'.

"Mi conclusión, como ministra del Interior, es que seguir siendo miembro de la Unión Europea significa que estaremos más protegidos frente al crimen y el terrorismo", afirmó May en abril de 2016. Esta basaba sus declaraciones en el conjunto de bases de datos de las que Reino Unido quedaría excluido si se marchaba, lo que efectivamente terminó ocurriendo.

Entre ellas figuran el Sistema de Información de Schengen II, que permite a los países de la UE compartir alertas en tiempo real sobre personas buscadas y presuntos terroristas; Eurodac, la base de datos de huellas dactilares de la UE utilizada para rastrear cruces irregulares de fronteras; y el acceso directo a los sistemas de información y redes de inteligencia estratégica de Europol y Eurojust.

Los investigadores señalan que, aunque nada de esto ha supuesto que Reino Unido sea significativamente menos seguro tras abandonar la UE, sí ha introducido obstáculos innecesarios a la hora de combatir la delincuencia transfronteriza.

"No quiero afirmar que el Brexit haya hecho que Reino Unido sea dramáticamente menos seguro frente al crimen y el terrorismo, pero ha tenido un efecto negativo", dice English. "Todas esas bases de datos permiten identificar y detener a individuos peligrosos y, igual de importante, Reino Unido ya no puede utilizar la orden de detención europea para traer de vuelta rápidamente a delincuentes que hayan huido a Europa".

Portes destaca que, como ocurre con las barreras comerciales posteriores al Brexit, la cooperación entre Reino Unido y otros países europeos se ha vuelto más difícil. "Claramente no ayuda, pero tampoco creo que haya habido algún tipo de fallo enorme, evidente y catastrófico como resultado", explica a The Cube. "Creo que en la práctica esa cooperación continúa, solo que es algo más engorrosa".

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