Las organizaciones agroalimentarias hispanas parecen mostrarse satisfechas con este segundo acuerdo de libre comercio mientras se organizan para protestar esta semana contra Mercosur. ¿Por qué?
2026 puede convertirse en un año clave para las relaciones indo-hispanas por dos hitos significativos. El Gobierno de Moncloa y el de la Colina de Raisina celebran este año el Año Dual España-India bajo la excusa del establecimiento de sus relaciones diplomáticas en 1956, hace siete décadas. La dictadura franquista pugnaba entonces por abandonar su modelo autárquico para abrazar la economía de mercado, e India había logrado independizarse de Reino Unido apenas nueve años antes.
El segundo elemento que ata a ambos países involucra a la Unión Europea y su última gran maniobra comercial. El golpe político que recibió Mercosur (y Ursula von der Leyen) por parte del Parlamento Europeo no parece haber amilanado a la presidenta. La Comisión no solamente seguirá adelante con este tratado de libre comercio, pese a su envío al Tribunal de Justicia de la UE para que evalúe su legalidad, sino que ha firmado otro con la que se ha convertido en la cuarta economía global apenas seis días después.
Más allá del deslumbrante titular (se reducen nueve de cada diez aranceles en las exportaciones e importaciones de un mercado que suma 2.000 millones de potenciales consumidores), lo cierto es que el acuerdo con India aún no ha entrado en vigor: ni siquiera hay un borrador público para consultar los detalles del mismo.
Este debe pasar a ser examinado por los servicios legales de la Comisión, traducirse a las lenguas oficiales comunitarias y, finalmente, recibir una doble ratificación por parte del Consejo Europeo y del Parlamento, siempre que no haya sorpresas. Este proceso podría alargarse un año, aunque la experiencia con Mercosur -tras 20 años de intentos- invita a la cautela. Mientras tanto, las empresas españolas se preparan para acceder con condiciones ventajosas a un mercado gigantesco, pero también para competircon aquellas compañías indias que hagan lo propio.
España ocupa el sexto lugar entre los socios comerciales de la UE en India y es su decimosexto inversor global, según datos publicados por el consulado en Barcelona. 230 empresas españolas tienen sede en este país, destacando al sector ingeniero (Isolux Corsan, Grupo San José); energético (Gamesa, Solarpack); de automoción (Gestamp); de agua (Abengoa, Eptisa) o del comercio textil, como Mango e Inditex.
La información que recoge el Observatorio de Complejidad Económica, un portal de código abierto creado en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, el MIT, centrado en comercio global, muestra que España exportó bienes a India por un valor de 183 millones de euros e importó el equivalente de 533 millones en octubre de 2025, dando como resultado un balance comercial negativo de 349 millones de euros.
Las cifras son consistentes con aquellas publicadas por el Ministerio de Economía español para noviembre de 2025, que muestra que la brecha negativa de la balanza se ha agravado en 50 millones con respecto al mismo mes de 2024. Está por ver si el acuerdo comercial, una vez implementado, mejorará una situación claramente deficitaria para la economía española.
¿Qué sectores en España se benefician de este acuerdo?
El bloque solo ha hecho públicas las propuestas textuales que le ofrecieron a India en 2022, año en el que se retomaron las negociaciones, pero ya se conocen algunos detalles del borrador pactado y por ratificar.
Por el momento, la Comisión ha anunciado que entre los bienes que se beneficiarán de la futurible reducción arancelaria se encuentran el aceite de oliva -que pasa de un 45% a un 0% de impuestos indios- o el vino, que dejaría de soportar un 150% de impuestos y pasaría a pagar entre un 30 y 40%.
El Ejecutivo comunitario también asegura que determinados subsectores agroalimentarios importantes para el campo español, como la carne de vacuno, la miel oel ajo, mantienen sus tasas actuales para los productosque lleguen del Índico. Se limitarán, además, las importaciones indias consideradas como 'sensibles', como en el caso del cordero, las uvas o pepinos.
Data Comex, el portal estadístico de comercio exterior de España, muestra un claro peso del sector secundario en las importaciones y exportaciones hispanas con respecto al gigante asiático.
Entre 2020 y 2025, las principales categorías de bienes exportados a India fueron maquinaria mecánica (1.443,85 millones de euros) y eléctrica (608,55), productos químicos orgánicos (825,17), materiales plásticos (645,96) y aeronaves (601,63). En las importaciones durante el mismo periodo encontramos, mayoritariamente, químicos (4.635,67), combustibles y aceites (2.881,03), material eléctrico (2.503,27), hierro y acero (2.410,67) y prendas de vestir (2.284,93).
En su memorándum sobre el acuerdo alcanzado, la UE asegura que los productos químicos exportados a India verán desaparecer todos sus aranceles (actualmente en torno al 22%), así como los plásticos y la maquinaria, cuya retirada se aplicará progresivamente durante una década.
¿Qué áreas quiere potenciar Moncloa en India?
Otra de las industrias que se verá benefiada de la retirada arancelaria es la de la aviación y el espacio, que pasa de un 11% genérico a no pagar tasas. Este sector es significativo para las relaciones entre Madrid y Nueva Deli, tal y como demostró la gira diplomática que realizó Pedro Sánchez en India durante 2024.
El presidente visitó el estado de Guyarat, donde inauguró junto a su homólogo, el nacionalista Narendra Modi, una planta de Airbus en la capital, Vadodara, en la que se prevé producir 40 unidades del avión militar C-295, a excepción de 16 unidades que serán ensambladas en Sevilla. El ministro de Transportes, Óscar Puente, también firmó un memorando de entendimiento para desarrollar y gestionar infraestructuras en India.
En la declaración conjunta firmada por ambos países tras la visita, se menciona específicamente al C-295 y a la cooperación creciente en defensa y seguridad. También se destacan otras ramas de interés común, como la farmacología y los productos sanitarios, las TICs o los automóviles y sus componentes derivados.
Este último supone un punto delicado en el tratado, debido a su peso en las economías nacionales. Las exportaciones de vehículos europeos pasarán del 110% al 10% en cinco años, aunque se especifica que esta ventaja comercial solo afectará a una cuota de 250.000 vehículos por año, de los cuales 90.000 serán eléctricos. Esto supone multiplicar por más de seis la cifra que India pactó con su excolonia, Reino Unido, en un acuerdo similar: solamente 37.000 de sus vehículos se benefician de una exención.
¿Qué dice el sector agroalimentario español?
El acuerdo alcanzado por Bruselas no ha levantado tantas ampollas entre los agricultores y ganaderos españoles como Mercosur, donde pesa mucho más el sector primario que en el caso del tratado indoeuropeo en el que, de ratificarse, predominará la industria.
La octava importación india más numerosa (1.093,46 millones de euros) en los últimos cinco años corresponde a la categoría de crustáceos y moluscos. Hay que remontarse a la 24ª posición para encontrarse a otra categoría del sector primario: la de tés, cafés y especias, algo que encaja con la historia comercial india desde la Edad Moderna. En cambio, los beneficios para sectores como el del vino o el aceite de oliva españoles son evidentes para sus productores e intermediarios.
Asaja ha declarado en un comunicado que las restricciones en los productos 'sensibles' mencionados es consecuencia de las manifestaciones que se están llevando a cabo en toda Europa para protestar contra el tratado de libre comercio sudamericano. "El acuerdo abre oportunidades para sectores concretos (...) Asaja reconoce el interés de este acceso a un mercado de millones de consumidores", admiten sus portavoces.
"La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos ha valorado que el acuerdo refuerza el papel exportador de nuestros alimentos, al tiempo que protege de forma firme a los sectores más sensibles, como el vacuno, el azúcar, el arroz, la avicultura y la miel, que no se liberalizarán", ha escrito UPA tras la firma preliminar. Tanto esta organización, como Asaja y COAG han convocado protestas en numerosas comunidades autónomas esta semana; este jueves será el día grande de movilización contra el tratado de Mercosur.