Pedro Sánchez ha presentado HODIO, un sistema para analizar cómo se difunde el discurso de odio en redes sociales y evaluar el impacto de los algoritmos en la polarización digital.
Tras anunciar este 2026 una de las medidas más ambiciosas de Europa para proteger a los menores en internet, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, presentó el miércoles una nueva herramienta destinada a medir la propagación del odio en el entorno digital.
Durante la inauguración en Madrid de la primera Cumbre Internacional contra el Odio y el Acoso Digital, Sánchez anunció el lanzamiento de HODIO (Huella del Odio y la Polarización), un sistema diseñado para analizar cómo se difunden los mensajes de odio en redes sociales y evaluar el papel de los algoritmos en la amplificación de contenidos polarizantes.
"Si el odio ya es peligroso, las redes sociales lo han convertido en un arma de polarización masiva que termina filtrándose en la vida cotidiana", dijo el dirigente español. "El entorno digital no puede ser un espacio sin reglas, hoy las redes sociales son un estado fallido", añadió.
La herramienta pretende generar indicadores que permitan seguir la evolución del discurso de odio online, identificar patrones de propagación y comprender mejor cómo determinadas dinámicas de las plataformas contribuyen a la polarización.
El sistema analizará grandes volúmenes de actividad pública en redes sociales para medir la intensidad y el alcance de los mensajes de odio, así como su evolución en el tiempo. Según el Gobierno español, el objetivo es disponer de datos que permitan diseñar políticas públicas más eficaces contra el acoso digital y aumentar la presión sobre las plataformas tecnológicas para que asuman mayor responsabilidad.
Bruselas advierte sobre el control de las redes sociales
El lanzamiento de HODIO forma parte de una estrategia más amplia del Ejecutivo español para reforzar la seguridad en internet, especialmente para los menores.
A principios de febrero, Sánchez anunció la intención de prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años, una medida que obligaría a las plataformas a implantar sistemas más estrictos de verificación de edad. El Gobierno defiende que la propuesta responde al aumento del ciberacoso y a la exposición de adolescentes a contenidos perjudiciales en línea.
Sin embargo, el impulso regulatorio nacional también ha generado cautela en las instituciones europeas. La Comisión Europea ha advertido recientemente a los Estados miembros de que las medidas para controlar las redes sociales no deben ir más allá del marco común de la Unión Europea, especialmente el establecido por la Ley de Servicios Digitales (Digital Services Act).