Investigadores alertan de que usuarios de redes sociales se forman opiniones firmes tras ver pocas publicaciones, mientras influencers y falsos expertos ocupan el vacío que deja la desconfianza en las fuentes tradicionales.
Bastan unas pocas publicaciones en redes sociales para que la gente se forme opiniones firmes y duraderas sobre temas que no conoce y, lo que es más importante, esas opiniones apenas se ven afectadas por si la información es verdadera o falsa.
Según un estudio publicado en mayo por investigadores de la Trinity Business School de Irlanda y la NEOMA Business School de Francia, tras ver tan solo entre tres y cinco publicaciones coherentes en redes sociales, los usuarios se formaban una opinión inicial que se estabilizaba con rapidez, de modo que la información adicional apenas tenía influencia.
Los investigadores realizaron sus experimentos con participantes residentes en Estados Unidos, a quienes expusieron a publicaciones de estilo Instagram sobre temas de actualidad que no conocían.
"Hemos visto que la fuente en la que más confía la gente es un experto famoso, esa combinación", explicó el profesor Ashish Kumar Jha, de la Trinity Business School, al equipo de verificación de 'Euronews', The Cube. "Si hay un médico famoso, alguien que es asesor de la Casa Blanca, tiene millones de seguidores y es médico".
Para los investigadores, las segundas fuentes más fiables en redes sociales eran los famosos y, en último lugar, las personas que incluían títulos profesionales en su biografía, como 'Dr'.
"Lo que ocurre es que cualquiera puede ponerse cualquier título en Instagram, puede llamarse profesor o médico", señaló Kumar Jha. "Durante la pandemia de COVID-19, en enero o febrero de 2020 nadie sabía nada sobre las vacunas".
"Para marzo de 2020 ya había millones de personas que se autoproclamaban expertas y defendían sus posiciones, que si creemos que la vacunación es buena o creemos que la vacunación es mala", añadió. "¿Cómo ocurre eso? ¿Cómo se convierten las personas en expertas de la noche a la mañana?"
Los investigadores comprobaron que esas opiniones tempranas apenas respondían a la exactitud de los hechos, sino que se basaban en atajos mentales como la familiaridad y la coherencia al procesar información en entornos de redes sociales muy acelerados.
Una vez formadas, estas opiniones iniciales se mantenían en el tiempo, incluso varios días después los participantes solían conservar su postura original. El estudio también constató que las personas tendían más a interactuar con información que encajaba con sus opiniones iniciales, mientras que los contenidos contradictorios tenían menos probabilidades de ser creídos, compartidos o comentados.
Kumar Jha señaló que el umbral a partir del cual la gente empieza a creer que es experta en un tema es "muy bajo", y añadió que "esto conduce a la siguiente fase de la difusión de información, que es la información errónea y la desinformación. La gente difunde información cuando cree en ella".
"Cuando empiezas a creer que eres un experto y a pensar así, interpretas cualquier información que verifique o cuestione tus creencias como un ataque a tu personalidad, como un ataque a tus convicciones más profundas sobre la salud, y tus propias creencias se refuerzan cada vez más, no se debilitan", afirmó Kumar Jha.
A medida que disminuye el consumo de fuentes informativas tradicionales, los contenidos de las redes sociales llenan ese vacío. En junio, el '2026 Reuters Digital News Report' reveló que, por primera vez, las redes sociales y las plataformas de vídeo se habían convertido en la vía más utilizada para acceder a noticias online en todo el mundo. Esta tendencia en desarrollo se había observado hasta ahora en países concretos, pero no a escala global.
**"**Si eres un medio de comunicación o un equipo de verificación y quieres ofrecer la información correcta, tienes que actuar con rapidez", dijo Kumar Jha.