El Gobierno afirma que este proyecto en la costa del Adriático sería transformador para el antiguo país comunista, que aspira al turismo de lujo y a entrar en la Unión Europea.
El jueves se registraron enfrentamientos violentos entre la Policía y los manifestantes frente al Parlamento de Albania, mientras continúan las protestas contra un polémico complejo turístico vinculado a la familia del presidente estadounidense Donald Trump.
Desde finales de mayo se han celebrado protestas contra la construcción de un hotel de lujo vinculado a la hija de Trump, Ivanka, y a su marido, Jared Kushner, en una reserva natural en Zvernec, en la costa suroeste de Albania.
Por segunda vez esta semana, grandes grupos de manifestantes se reunieron ante el Parlamento del país en un intento de encararse con los diputados y bloquear el acceso al edificio.
Cientos de manifestantes se encontraron con cordones de antidisturbios que los alejaron del edificio, lo que derivó en enfrentamientos y varias detenciones, según periodistas presentes en el lugar.
La Policía utilizó gas pimienta y un cañón de agua en un intento de dispersar a la multitud, mientras algunos manifestantes trataban de abrirse paso entre las filas de agentes. Nueve agentes resultaron heridos por los proyectiles lanzados por los manifestantes, informó la Policía, que no facilitó el número de detenciones.
También se vio a personas rompiendo las ventanillas de un coche patrulla vacío en una calle cercana mientras la multitud era alejada de la zona. Todo ello llega después de que seis manifestantes fueran detenidos el martes, cuando los participantes en la protesta lanzaron huevos contra los coches de los diputados.
La violencia contrasta claramente con las concentraciones diarias, en su mayoría pacíficas, que han sacado a miles de personas a las calles desde el inicio del movimiento. El complejo previsto se presentó por primera vez en 2024, pero la última ola de protestas comenzó después de que, a finales de mayo, aparecieran vallas de alambre de espino y excavadoras en las playas.
Pero el proyecto, que abarca una isla protegida y un tramo cercano de litoral en la costa sur de Albania, ha suscitado la oposición de activistas medioambientales y de críticos del veterano primer ministro socialista Edi Rama.
El proyecto de lujo tiene dos componentes, un desarrollo costero en la zona de la laguna de Narta, que es una reserva de fauna, y un complejo más pequeño en la cercana isla deshabitada de Sazan, antigua base militar de la época comunista.
La oposición al proyecto se ha convertido en un foco de indignación por la corrupción percibida, y los manifestantes reclaman la dimisión del primer ministro Edi Rama por lo que describen como una falta de transparencia.
Guerra híbrida
El mes pasado, Rama dijo a 'Euronews' que una "guerra híbrida" era responsable de avivar la indignación entre los manifestantes, y culpó a los bots, los relatos antisemitas y fuerzas externas hostiles.
"Es una gran cantidad de bots, una gran cantidad de perfiles falsos, muchos ataques que llegan de todas partes", afirmó Rama. "Lo he visto esta semana en las redes sociales, igual que ha ocurrido en otros países, ahora lo estoy viendo en mi propio país".
Preguntado por si las preocupaciones de los manifestantes eran legítimas, Rama sostuvo que sus inquietudes "bienintencionadas" estaban siendo "utilizadas como arma" por actores hostiles que emplean una estrategia coordinada en línea para explotar el sentimiento público en torno a la protección del medio ambiente y la relación de Albania con Israel.
También en junio, la Comisión Europea lanzó una advertencia velada al Gobierno albanés sobre el proyecto previsto, e instó a las autoridades a "actuar sin demora" para evitar poner en peligro la candidatura del país a ingresar en la UE, que le exigirá alinearse con las normas medioambientales del bloque.
"Albania debería abstenerse de acciones que puedan socavar el cumplimiento del criterio de cierre, en este caso el Capítulo 27, y por tanto esperamos que las autoridades albanesas actúen sin ninguna demora", afirmó el portavoz Guillaume Mercier, en referencia al capítulo de las negociaciones de adhesión a la UE que exige al país candidato adaptar su legislación a las normas medioambientales.