Dos grandes incendios, en Zaragoza y Guadalajara, mantienen en vilo a España. Ninguno está estabilizado y cientos de personas permanecen desalojadas mientras los equipos de extinción luchan contra el viento y el calor.
Aragón y Castilla-La Mancha amanecen este sábado con la misma preocupación del día anterior. Los dos grandes fuegos que castigan sus territorios continúan sin doblegarse, y las previsiones para las próximas horas no invitan al optimismo entre los responsables de la extinción.
Lo que empezó el miércoles como un conato en Orés se ha convertido, cuatro días después, en el incendio forestal más destructivo de 2026 en territorio español. Las cifras provisionales sitúan la superficie quemada en torno a las 15.400 hectáreas, con un perímetro que ronda los 60 kilómetros.
La buena noticia, si puede llamarse así, es que los Bomberos han conseguido frenar al fuego a las puertas de Luesia, evitando que las llamas entraran en el casco urbano. La mala es que el frente sigue vivo y ahora inquieta su acercamiento a Biota, otro municipio de la comarca.
Como ya sucedió con Orés, Asín, Malpica de Arba y Uncastillo, además de la localidad navarra de Petilla de Aragón, la evolución del viento seguirá marcando el ritmo de los próximos días.
Guadalajara, con casi 530 desalojados
En La Mierla, dentro de la Sierra Norte de Guadalajara, el panorama tampoco mejora. El fuego ha forzado la salida de 529 vecinos repartidos en once municipios y ya suma varios miles de hectáreas arrasadas. Uno de los flancos más vigilados en este momento es el que avanza hacia Semillas, donde los equipos concentran sus esfuerzos en salvar viviendas antes de que las llamas lleguen al núcleo poblado.
Las carreteras de la zona permanecen cortadas por precaución y Protección Civil sigue enviando avisos ES-Alert a los teléfonos móviles de los residentes cercanos, con la instrucción de mantenerse alejados del perímetro del incendio.
Condiciones adversas para los equipos de extinción
El denominador común de ambos incendios es la dificultad añadida por el clima. Las altas temperaturas, un viento cambiante y un terreno escarpado en algunos tramos están complicando el trabajo tanto de las dotaciones terrestres como de los medios aéreos desplegados.
Ni en Zaragoza ni en Guadalajara se ha dado por consolidado el perímetro de los incendios, lo que obliga a mantener activos los dispositivos de emergencia sin margen para relajar la vigilancia.