La UE firma su primera declaración sobre cultura mientras el sector alcanza los 8,9 millones de trabajadores. Estos son los países con mayor y menor peso del empleo cultural.
En términos relativos, los empleos en el ámbito cultural representan solo una pequeña parte del mercado laboral de la UE, pero sostienen los medios de vida de millones de personas en todo el bloque.
En 2025, el sector cultural de la UE empleó a 8,9 millones de personas, el 4,3% del total del empleo en la Unión, según las últimas cifras de Eurostat. Entre 2024 y 2025, el número de personas ocupadas en el sector cultural aumentó en 0,5 puntos porcentuales. Esta cifra engloba perfiles como artistas, músicos y actores, entre otros.
Casi la mitad de quienes trabajaban en la cultura tenía entre 30 y 49 años, y la mayoría de las personas empleadas en el sector cultural contaba al menos con un título universitario de grado.
A continuación se sitúa el 31,3% de empleados que había completado como mínimo la educación secundaria, y el 6,7% de trabajadores con estudios hasta la secundaria inferior. En 17 de los 27 países de la UE, el empleo cultural representó entre el 4% y el 5% del empleo total.
Las mayores tasas de personas empleadas en la cultura se registraron en Países Bajos (5,7%), Estonia (5,3%) y Malta (5,1%). En cambio, las cuotas más bajas se dieron en Rumanía (1,8%), Eslovaquia (3,3%) e Irlanda (3,4%).
La promesa de la UE para la cultura
El mes pasado, el Consejo de la Unión Europea, el Parlamento Europeo y la Comisión Europea firmaron su primera declaración sobre cultura, titulada 'Europa por la cultura - cultura por Europa'.
El texto fija lo que, según estas instituciones, debe orientar la política cultural de la UE en los próximos años y pretende reconocer el papel clave de la cultura para afrontar los retos actuales.
Entre ellos figuran las tensiones geopolíticas, el cambio climático, la transición digital, la desigualdad social y la crisis de salud mental, según la nota de prensa del Consejo de la UE.
La iniciativa llega en un momento oportuno por una combinación de factores, según Mafalda Dâmaso, investigadora del Instituto Universitario Europeo especializada en política y diplomacia cultural y de medios de la UE.
"El sector se enfrenta a una combinación de desafíos complejos que interpelan a todos los grupos políticos y a los Estados miembros, aunque su impacto sea diferente en la Unión", explicó a Europe in Motion.
"Esto va desde la inteligencia artificial, que cuestiona la cadena de valor cultural y creativa, la sostenibilidad del sector y los medios de vida de los trabajadores culturales, hasta la creciente cuota de mercado y poder de las plataformas, que ponen en peligro la diversidad cultural, e incluso el uso creciente del propio sector para difundir desinformación antidemocrática".
Dâmaso añadió que "distintos actores europeos respaldan la declaración por motivos diversos, pero todos coinciden en que el sector debe ser protegido". El documento recoge 12 principios para la política cultural de la UE, entre ellos que los artistas puedan trabajar sin censura y que los trabajadores culturales reciban una mejor remuneración y mayor protección social.
Sin embargo, la declaración no tiene rango de ley, por lo que no obliga a los gobiernos a destinar más recursos al sector y está por ver cómo responderá cada país a sus disposiciones.