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Radiografía de la inmigración en Italia: legales, desaprovechados y con sueños a largo plazo

Mamadou Kouassi, que llegó a Italia en 2006, ayuda a otra persona a conseguir los documentos necesarios
Mamadou Kouassi, que llegó a Italia en 2006, ayuda a otro a conseguir los documentos necesarios Derechos de autor  AP Photo
Derechos de autor AP Photo
Por Euronews Roma
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Los extranjeros que llegan a Italia aspiran a quedarse en el país a largo plazo y se infravaloran las potencialidades de la inmigración. El informe Eurispes, publicado el viernes ofrece datos sobre la situación laboral, proyectos y percepciones de quienes han decidido construir sus vidas en el país.

Más de la mitad de los extranjeros que llegan a Italia tiene proyectos a largo plazo y quiere permanecer en el país, según la investigación realizada por el instituto de investigación Eurispes. Los datos, que recogen las principales formas de llegada, la situación laboral y también cómo se percibe la actitud de los italianos, ofrecen una radiografía de la inmigración en Italia.

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En conjunto, el informe pone de relieve que el potencial de los ciudadanos extranjeros en Italia no se aprovecha plenamente y podría ser una gran recurso, los migrantes regulares residentes en Italia son casi cinco millones y aportan alrededor del 9% del PIB.

"O se gobierna el fenómeno con una visión de largo plazo o se lo padece sin comprenderlo en toda su extensión y en todo su potencial. Seguir presentando al migrante únicamente como invasor o como víctima son dos caras de la misma moneda, ambas impiden ver la realidad, la de sujetos complejos que ya están reescribiendo el pacto demográfico, económico y social del país", señala el presidente de Eurispes, Gian Maria Fara.

Italia, un destino estable para quienes llegan

La mayoría de los extranjeros tiene una estancia de medio plazo, el 27,8% de las personas encuestadas vive en Italia desde hace entre tres y cinco años, el 24,2% desde hace entre seis y diez años, el 19,4% desde hace entre uno y dos años y otro 19,4% desde hace más de diez años. El porcentaje más bajo, el 9,2%, lleva en Italia menos de un año.

Los extranjeros en situación irregular sin permiso de residencia representan el 15,5% de la muestra. De las opiniones expresadas por las personas entrevistadas se desprende que Italia se percibe como un lugar estable en el que quedarse, la mayoría afirma querer permanecer en Italia para siempre (52%), mientras que casi un tercio tiene intención de quedarse al menos durante varios años (30,9%).

Para el 38,9%, Italia se elige como destino principalmente porque ya hay en el país familiares, amigos o conocidos. También está extendida la idea de que se trata de un país con bienestar económico (15,5%) y acogedor con los extranjeros (10,6%).

Dada la intención de quedarse a largo plazo, a las personas entrevistadas se les preguntó también qué piensan sobre la posibilidad de tener derecho de voto y acceder a la ciudadanía. En el primer caso, el 59,9% declara estar interesado, y el interés por la ciudadanía también es elevado, el 57% afirma desearla.

Uno de cada diez piensa en cambio dejar Italia. Entre quienes tienen intención de emigrar a otro país, el destino más citado es Alemania (48,3%). Le siguen el Reino Unido (13,8%) y Francia (13,8%), Estados Unidos (10,3%), España (6,9%) y, por último, Suecia y Canadá, ambas con el 3,4%.

Cómo llegan los migrantes a Italia

Los motivos por los que las personas han decidido dejar su país son diversos. El principal es la pobreza (23,3%), seguido por la falta de trabajo (18,5%), la esperanza de encontrar mejores condiciones de vida (14,8%), la reagrupación familiar (10,3%), la ausencia de libertad en el país de origen (9,4%) y la guerra o los graves disturbios (8,9%).

También son distintos los canales utilizados para entrar en el país. Más de un tercio de las personas entrevistadas llegó con permiso o tarjeta de residencia (36,3%), una quinta parte lo hizo mediante desembarco o entrada clandestina (20,7%) y otra quinta parte mediante solicitud de asilo (19,4%).

Además de estos canales más frecuentes, el 8,6% afirma haber recurrido a la reagrupación familiar, el 3,1% a un permiso de estancia turística, el 2,7% a un permiso por estudios, mientras que el 9,2% indica otras vías.

En cuanto a la organización del viaje, un tercio de la muestra se organizó por su cuenta, más de uno de cada cinco, el 21,3%, se apoyó en intermediarios de pago en su país de origen y alrededor de una quinta parte, el 19,2%, lo hizo a través de familiares y amigos que ya residían en Italia. El 15% de las personas entrevistadas utilizó el Decreto Flussi, mientras que porcentajes más reducidos recurrieron a intermediarios italianos de pago (6,5%) o a instituciones religiosas (2,9%).

El informe subraya que una parte no especifica los métodos utilizados, lo que pone de relieve prácticas no del todo transparentes ni regulares, aún habituales para entrar en distintos países europeos.

La situación laboral de los inmigrantes en Italia

El 78,1% de las personas que participaron en la investigación tiene trabajo, el 13,2% no lo tiene pero lo está buscando y el restante 8,6% no lo busca, entre estos últimos hay jubilados y personas mayores, amas de casa y estudiantes. También aparece una marcada brecha de género, los hombres que trabajan son más numerosos que las mujeres, representan el 83,1% de la muestra frente al 69,3% de ellas.

Otro contraste claro es el que se da entre quienes tienen permiso de residencia y quienes no lo tienen, entre los primeros la proporción de personas que trabajan es más alta (80,7%) que entre quienes carecen de él (64,2%). El 22,2% de quienes no tienen permiso de residencia está buscando empleo y el 13,6% no lo busca.

En cuanto a las fórmulas contractuales, la mayoría de los residentes extranjeros en Italia tiene sobre todo relaciones laborales estables (62,4%), el 32,4% declara un empleo periódico o estacional y el 5,2% un trabajo esporádico u ocasional. Esto indica que, en su mayoría, las relaciones laborales han adquirido una forma estable y continuada, aunque una parte significativa, el 37,6%, se encuentra en una situación laboral precaria.

También es relevante la proporción de quienes declaran no tener ningún contrato, el 23,8%, a la que se suma el 0,7% que está a la espera de regularización. Casi una cuarta parte de los trabajadores extranjeros se encuentra, por tanto, en una situación sin protección contractual formal.

Otro dato preocupante es que el 24,3% de las personas entrevistadas ha recibido al menos una oferta de trabajo ilegal (excluido el empleo sumergido) durante su estancia en Italia. Además, el empleo se consigue sobre todo gracias a familiares o amigos (47,7%) o por medio de compatriotas (29%) y no por canales institucionales.

Vistos por los demás: la percepción de la actitud de los italianos

En cuanto a la opinión sobre la actitud de los italianos hacia los extranjeros, según estos últimos prevalece la percepción de indiferencia (22,3%), junto con la sensación de una actitud amistosa, que declara uno de cada cinco extranjeros (20,3%).

Le siguen, por este orden, comportamientos de comprensión o solidaridad (14,6%), hostilidad (14,2%) y desconfianza (13,1%). Por último, uno de cada diez percibe actitudes racistas (10%), el 2,9% observa un comportamiento egoísta y el 2,1% una actitud compasiva o lastimera.

También conviene destacar que el 57,8% ha presenciado al menos una vez episodios de racismo y que la mayoría de la muestra (53,2%) ha sido víctima de ellos en primera persona al menos una vez.

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