El Gobierno destaca la mejora registrada durante la madrugada en el mayor incendio de la historia de España, mientras los equipos de extinción tratan de reforzar el perímetro antes del repunte de las temperaturas.
El incendio forestal de Ávila ya es el mayor registrado en la historia de España. El gran fuego, originado el pasado 22 de julio en el municipio de Burgohondo y conocido como el incendio de Navaluenga, ha arrasado ya más de 77.000 hectáreas de superficie forestal y mantiene un perímetro de 280 kilómetros. Aunque los trabajos de extinción han permitido reducir la amenaza en algunos frentes, las llamas continúan sin control y la llegada de una nueva ola de calor amenaza con complicar aún más la emergencia.
Los equipos de extinción trabajan de forma coordinada sobre los incendios de Ávila y los que afectan a San Martín de Valdeiglesias y Villa del Prado, en la Comunidad de Madrid, tratándolos como un único gran incendio debido a la continuidad del fuego. La emergencia sigue teniendo un fuerte impacto sobre la población. Según el último balance del Gobierno, cerca de 100.000 personas permanecen afectadas entre Castilla y León, la Comunidad de Madrid y Castilla-La Mancha. De ellas, más de 63.000 han tenido que ser evacuadas y otras 35.000 continúan confinadas en sus viviendas.
En una entrevista con 'TVE' el martes por la mañana, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, aseguró que el intenso trabajo desarrollado durante las últimas jornadas ha permitido obtener un resultado "razonablemente positivo". Destacó la eficacia de las labores nocturnas y ha señalado que el objetivo ahora pasa por consolidar los avances logrados sobre el terreno, al tiempo que ha defendido que el dispositivo cuenta con medios suficientes, aunque ha insistido en la necesidad de seguir reforzando la prevención y la modernización de la flota aérea.
Las temperaturas extremas complican las labores de extinción
Pese a la mejora registrada durante la noche, las autoridades mantienen la máxima vigilancia. La entrada de una nueva cúpula de calor traerá temperaturas extremas, una atmósfera muy seca y gran estabilidad, un escenario que podría favorecer la reactivación de los focos activos y dificultar las tareas de extinción en los incendios que afectan a Ávila, Madrid, Toledo y Castellón.
Las investigaciones apuntan a que el incendio se originó por el uso de maquinaria pesada sin autorización en una zona forestal de Burgohondo. Desde entonces, las llamas han devastado amplias zonas del Valle del Alberche, la Sierra de Gredos, Tierra de Pinares, el Valle del Tiétar y el entorno del embalse de El Burguillo.